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Fuego y esperanza: Crónica del despliegue de la Decimoctava en Incendios de la V Region de Valparaiso



Desde el 29 de enero, los días estaban marcados por la ardiente furia del sol en la zona central, como bomberos a modo preventivo nos preparamos a lo que pudiese venir. El viernes 02 de febrero las noticias llegaban de todas partes, se estaban activando incendios forestales en la Quinta Región de Valparaíso.

 

"10-12 a 1ra alarma de incendio forestal, Emilio Valle con O'Higgins, BX-19, BR-0 y Z-21." Estas palabras anunciadas por las transmisiones de la central marcaron el inicio de un hito histórico: La primera activación del Grupo Forestal Santiago.

 

La tripulación llevaba una mezcla de entusiasmo con nerviosismo, las noticias de viviendas consumidas por el fuego inundaban las redes sociales, y no sabíamos qué nos deparaba realmente el destino. Solo sabíamos que la situación era gravísima. Donde el desafío se manifestaba en llamas que amenazaban con devorar hogares en Villa Alemana, Quilpué y Viña del Mar.

 

Una delegación de la Decimoctava Compañía parte en apoyo tripulando en la pieza de material Mayor BX-19. El camino se hizo bastante largo, debíamos llegar a Til Til para unirnos con otras delegaciones de otros Cuerpos, y de ahí continuar nuestro camino hacia nuestro destino: Villa Alemana. Aquí ya no se hablaba de compañías ni de distintos cuerpos, todos éramos bomberos, todos trabajaríamos juntos y compartimos la misma misión, Salvar lo que pudiéramos del fuego, dado que los incendios ya habían devastado el lugar, y era nuestro objetivo darles fin, buscando proteger, salvar vidas y propiedad.

 

La detención en Til Til fue breve, fuimos recibidos con mucha comida y se notaba un gran entusiasmo de los voluntarios de todos los Cuerpos reunidos allí, buscando todos el mismo objetivo final. Los oficiales generales de Til Til nos dieron la recibida, nos recordaron lo que estaba en juego, y nos recalcaron infinitas veces que nuestra propia seguridad era la prioridad. Acto seguido, se nos indica tripular el material mayor con dirección a nuestro destino. A medida que pasaba el tiempo del largo viaje, las noticias desoladoras iban aumentando. Al acercarnos el olor a madera quemada ya se sentía, al mirar por la ventana veíamos las nubes negras que avanzaban hacia nosotros, y los focos que quedaban en el camino de la carretera, cuánta destrucción había pasado por ahí.

 

Prácticamente los incendios de Villa Alemana ya habían finalizado o se encontraban en un relativo control, sin embargo, existía un lugar cuya situación se iba a transformar en un recuerdo inolvidable para todos nosotros: Viña del Mar. Se reorganizaron estrategias. El BR-0, alias el pata-pata se encaminó hacia Quilpué, mientras que el BX-19 avanzaba a Viña del Mar con la misión de armar convoy, transportar agua hacia las cumbres y resguardar tanto a evacuados como a aquellos que aún resistían. Al controlar la situación nos dirigimos al sporting de Viña del Mar,


El descanso no duró mucho, prácticamente una hora después del despacho, ya con la salida del sol, fuimos enviados a Villa Independencia. En este lugar, el horror y la tragedia era todo lo que se podía ver, cerros completos quemados, de cada diez casas solo una en pie, familias completas en las calles, carabineros, bomberos, PDI y un sinfín de instituciones intentando buscar la forma de ayudar. Recorrimos todo el sector apagando focos y salvando las pocas casas que quedaron en pie.

 

En villa Independencia los vecinos nos indicaban que ya todo se había quemado, con un nudo en la garganta llegamos con el objetivo de extinguir y enfriar focos que supusieran un riesgo para otras casas. Las calles eran testigos de una escena apocalíptica, un campo de batalla donde los autos quemados bloqueaban el paso y las ruinas de casas se alzaban como testimonios del voraz paso del fuego. Las personas pidiendo ayuda, buscando entre sus casas caídas lo poco que les quedaba.

 

Buscando un mayor descanso Nos dirigimos a la Octava Compañía de Viña del Mar, nuestra compañía hermana. En esta, fuimos recibidos con alimento, felicidad, y una necesaria, aunque interrumpida ducha ya que fuimos despachos de emergencia al Sporting, y desde ahí, se nos envió a nuestra nueva misión: Defender las empresas ubicadas en el sector industrial del Salto de la propagación del incendio forestal.

 

Es en ese lugar, más que en cualquier otro sitio donde estuvimos, que las alarmas de evacuación del SENAPRED no paraban de llegar, era urgente que toda la localidad evacuara rápidamente. Escuchábamos explosiones por todos lados. Se nos apretaba la guata con las más grandes. El fuego nos acorralaba por ambos lados del cerro, pero aún no cambiaba la dirección del viento, los bomberos de Viña del Mar, más experimentados en la zona nos guiaron con que debíamos esperar el fuego en el límite de las fábricas y el bosque. Bien posicionados y preparados, estábamos mentalizados a lo que se venía, debíamos cuidarnos del fuego en las copas de los árboles, una pavesa era suficiente para prender un árbol y que sus ramas cayeran desencadenando un gran foco. Nuestra cantidad de agua no fue rival al calor que había, los esfuerzos fueron innumerables, se utilizaron todos los pitones monitores de la empresa más nuestros propios pitones, se realizaron labores de identificación Haz-Mat y priorización de defensa de sectores, sin embargo, todo quedo corto.



De un instante a otro, se acabó el agua que nos abastecía, y como si fuera un acto malvado del destino, el viento cambió hacia nosotros, generando una rápida propagación que envolvió parte de la empresa, manifestándose en forma de explosiones. La única alternativa fue escapar.

 

Al mismo tiempo la preocupación de bomberos ante el peligro que se presentaba en el sector industrial El Salto hizo que se activara por primera vez el GTO Haz-Mat, el cual cuenta con un enfoque de ataque al fuego distinto, ya que se debe contar con sólidos conocimientos para controlar emergencias con materiales peligrosos donde la identificación y reconocimiento de estos es clave para armar una estrategia de ataque principalmente con espuma. Puesto que no se quemaba solamente una empresa, sino que había al menos cuatro empresas más de Materiales peligrosos que requerían atención, dando a entender la gran magnitud de la emergencia, en lo personal, yo no quería estar ahí si eso explotaba.

 

Este evento marca un hito histórico en donde por primera vez se activan las fuerzas del GTO Haz-Mat y el equipo de trabajo forestal. Los cuales fueron en parte esenciales para controlar la gran emergencia que dio fin el seis de febrero del presente año. dejando atrás huellas tanto en la historia de los bomberos como en la historia de Chile.

 

Durante el escape, nos detuvimos a proteger unas casas y un cuartel de bomberos. Aquí, el estrés fue total. Las explosiones no daban tregua y cada vez sonaban más grandes y si bien el humo no dejaba apreciar la totalidad de la escena, el resultado ya era conocido: El sector industrial había sido envuelto en llamas, la propagación no pudo ser controlada. llamas amarillas y azules formaban un paisaje interesante. Finalmente, la situación se volvió tan crítica que se tuvo que evacuar al cuartel de la Tercera Compañía de Viña del Mar, ubicada unas cuadras más al interior de la ciudad. Afortunadamente durante este proceso se logró apoyar exitosamente en el rescate y evacuación de familias.

 

Posteriormente somos despachados con urgencia a Las Pataguas con BX19 y el Pata-Pata, la gente nos indicaba y gritaba donde más necesitaba ayuda, había una gran tensión en el aire. Al llegar nos encontramos con el fuego subiendo por una quebrada, todos nos miramos, se armó un gran silencio de tensión con gritos de fondo, respiramos profundo, luego tranquilos y rápidos corrimos hacia las llamas, la gente primero en silencio nos observa sin saber que hacer, dudosos de si íbamos a ayudarlos, el fuego avanzaba directo hacia las casas, todos querían ser parte de evitar que esto continuara, querían ayudar, tanto habitantes como carabineros nos ayudaron a llegar lo más lejos posible con las líneas de agua, extinguimos el fuego de las primeras casas junto a la quebrada con toda el agua que nos quedaba. cortando la propagación hacia las otras casas. Ahí quedan las “últimas llamas” dijo alguien, acto seguido nos quedamos sin agua, me quedo sin aire ya que no teníamos ningún Z cercano en esos momentos y una ráfaga de viento pasó y fue suficiente para que este fuego volviera a crecer. La tripulación coordinada empezó a evacuar a la gente y nuestras cosas, todos corrían, pero entendían la situación, con resignación y angustia la gente se queda con la cara vacía y ojos llorosos. En un acto de negación a cederle esas casas al fuego, nuestro personal se subió a BX19 y fuimos a buscar grifos para cargar directamente el agua a la bomba. Se revisaron al menos diez grifos, todos ellos sin agua. La negación era palpable, y finalmente en el último grifo, salía un chorrito de agua que nos dio esperanzas, sin embargo, no era suficiente, y se utilizó la vieja técnica de utilizar chorizos para succionar agua. Esto no fue del todo exitoso, y solo logramos cargar 1/4 del estanque con el cual volvimos. Sin embargo, este cuarto de estanque nos permitió defendernos hasta que llegó un Z a darnos el agua que necesitábamos, trabajando lo más rápido posible todos juntos logramos que las casas entre Libertad y Concepción no se quemaran, se sintió como una victoria, la gente llena de gratitud, quienes tras arduas horas de trabajo nos despiden con cariño para que sigamos nuestro camino.

 

Esta emergencia nos dio una serie de recuerdos de lo que sea probablemente uno de los peores incendios en Chile de la última década, en la cual pudimos estar a la altura, logrando salvar vidas, hogares, y recordar que toda acción, toda capacitación, y todo acto de humanidad suma, precisamente para que cuando pareciera que el infierno cayó sobre la gente, podamos ser capaces de brindarles una luz de esperanza, y una mano que los ayude.



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