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COMPETENCIA J. M. BESOAÍN

La Besoaín: "Sí se puede"

La tradicional prueba, que mide la eficiencia de las distintas Compañías del Cuerpo de Bomberos de Santiago, se realiza hace más de 140 años. A pesar de la juventud de nuestra decimoctava compañía, en relación a las centenarias compañías que posee el Cuerpo de bomberos de Santiago,  con Valor y Sacrificio como dice nuestro lema y tras largos años de lucha hemos tenido el orgullo y honor de haberla ganado en 4 oportunidades, por primera vez el 10 de Noviembre del año 2002, segunda 19 de Octubre del 2003, tercera 5 de diciembre 2007 y por último el 11 de Noviembre 2018.

Mucho más rápido de lo imaginado en aquella cumbre de CasaPiedra, la Decimoctava ya estaba en el siglo XXI “con serias intenciones de superarse”, como rezaba su propio eslogan. El año 2000, el entonces director Rodrigo Ready Selame tomó la decisión de postular como oficial general y le pidió a Guillermo Pinto Aracena que se presentara a las elecciones para ocupar el cargo que dejaba vacante. “Rodrigo me planteó que quería proyectar su trabajo como tesorero general, pero que deseaba tener la seguridad de que habría continuidad en lo que se venía haciendo acá en la compañía. Le respondí que ni loco, pero al poco tiempo estaba asumiendo como director, puesto en el que permanecí seis años seguidos”, cuenta Guillermo Pinto.

 

El voluntario, ingeniero civil industrial de profesión, dice que su mayor temor inicial era no estar preparado para el cargo, pero que el hecho de contar con un oficial general de sus filas de algún modo significaba un respaldo, un punto de apoyo como director novato. “Hasta ahí, a mí me interesaba el servicio, ser bombero, salir a los llamados, pero después uno se da cuenta que el servicio no es nada si no hay una cabeza que pueda liderar el proyecto, garantizar que existan los recursos, que haya lineamientos generales y que la gente, que es lo más importante para una organización como la nuestra, cuente con la debida capacitación y seguridad. Pese a mis aprehensiones iniciales, el período terminó siendo muy grato porque todos tenían ganas de hacer muchas y buenas cosas y el grupo de oficiales que la compañía había elegido entendió de inmediato que había que trabajar en equipo, sin que ninguna opinión pesara de por sí más que la otra”, recuerda el ex director.

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“Ganar la Besoaín nunca fue un objetivo, sino una consecuencia del trabajo hecho, pues, a partir de 2002, cambiamos radicalmente la forma de prepararnos para las emergencias”, 

De todas las ideas que llegaron en ese momento a sus oídos, Guillermo Pinto recuerda en especial cuando el entonces capitán Marco Antonio Cumsille le planteó que había que conquistar por fin la competencia José Miguel Besoaín, el certamen bomberil más importante del CBS. “Él tenía metido aquello en su cabeza y yo pensaba en mi interior: ‘¿Qué importancia tiene eso?’. La cuestión es que me terminé subiendo al carro y en ese ciclo de planificar, organizar, entrenar y ver cómo lo hacían para ganar por primera vez, me di cuenta que se fue generando un proceso muy natural, dinámico y virtuoso en el que todos se iban integrando. Yo no corría ni lideraba el asunto, pero me puse detrás de ellos y, a la larga, cuando se logró el objetivo, pude constatar que había sido un hecho beneficioso para todos, ya que cambió a la compañía”, resume el ex director.

El premio José Miguel Besoaín lleva ese nombre en recuerdo de un destacado voluntario de la Segunda y Primera compañías del CBS que, luego de haber ejercido como comandante en 1897, no tuvo problemas en asumir el cargo de ayudante porque, a su juicio, si se trata de servir en los bomberos, nadie sube ni baja. En términos generales, el certamen considera pruebas separadas para las 17 unidades de agua y 5 de escala. En el caso de las primeras, un equipo de 14 voluntarios debe botar alternadamente 12 blancos fijos ubicados en cuatro sectores de una cancha, lo que exige a cada compañía optimizar su armado de mangueras para llegar a los objetivos y completar todo el recorrido en el menor tiempo posible. Existe coincidencia en los voluntarios en que el despliegue que exige una prueba como ésta se circunscribe casi exclusivamente al ejercicio de competencia y no es necesariamente extrapolable a las capacidades que, desde el punto de vista bomberil, cualquier compañía pudiera tener en una emergencia.

 

Conocido por su destreza en el manejo del pitón, Claudio Arriagada dice que la semana previa a coronar la Besoaín 2002 estaba simplemente “reventado” y que luego de alzar por primera vez el anhelado trofeo en lo único que pensaba era en descansar. “Me fui directo a mi casa dormir, claro que en la tarde, cuando volví al cuartel, parecía que la fiesta recién empezaba”. Más que imponerse sobre otros equipos o compañías, el voluntario y maquinista cree que esa conquista les permitió a todos despejar una duda: “Sabíamos los errores que habíamos cometido los años anteriores, habíamos visto los videos y todo eso, pero nunca supimos qué tan cerca habíamos estado de ganar hasta que ganamos. Fue como resolver un enigma”, reflexiona el voluntario, quien recuerda que el grito y consigna de esos días era: “Sí se puede”.

 

Y así fue. Al año siguiente, la Decimoctava volvió a ganar la competencia bomberil y, según Claudio Arriagada, ese triunfo también permitió aclarar otras cosas: “En primer lugar, el conjunto de la compañía nos apoyó mucho más, se incorporó más gente al trabajo y creo que el equipo tenía más credibilidad interna. En lo que respecta a la competencia misma, ésta tuvo un sabor mucho más agradable, porque el triunfo validó lo que habíamos hecho el año anterior y, tanto en la oficialidad general como en las otras compañías, quedó la sensación que aquellos logros no eran casualidad y que existía un nuevo actor, la 18, que había que tomar en cuenta. De algún modo dejamos de ser una compañía periférica y el resto del CBS nos empezó a reconocer”.

 

Junto a Marcelo Cáceres, Mauricio González y Sebastián Roblero, Claudio Arriagada es uno de los cuatro voluntarios que han estado en los tres equipos de la Decimoctava que ganaron la Besoaín, ya que en 2007 también estuvieron en la formación que se adjudicó la competencia por tercera vez. “Los movimientos en las tres oportunidades fueron muy distintos: en 2002 fue una presentación con mucho despliegue físico; en 2003 fue bastante táctico, de alta precisión y con cada desplazamiento muy bien acotado y coordinado, mientras que en 2007 creo que ganamos simplemente porque teníamos muy buenos corredores”, estima el pitonero.

 

Marco Antonio Cumsille, capitán de los dos primeros triunfos y jefe del equipo que ganó por tercera vez en 2007, tiene una visión distinta de esos logros y así lo manifiesta: “Ganar la JMB nunca fue un objetivo, sino una consecuencia del trabajo hecho. En 2002 cambiamos radicalmente la forma de prepararnos para las emergencias. Dividimos a la compañía en tres grupos, cada uno encabezado por un teniente, modificamos los ejercicios, las competencias, y fomentamos el entrenamiento en base al tiempo de respuesta con el único objetivo de estar mejor preparados para las emergencias. Cuando vino la competencia, la compañía ya tenía internalizado un método de encarar los desafíos y fue mucho más fácil aplicarlo”.

Las competencias en fotos

Las siguientes imágenes reflejan las emociones vividas por nuestros bomberos durante la competencia.

En efecto, en 2002 comenzó a aplicarse un sistema de distribución de personal que perdura hasta el día de hoy basado en una tutela directa de cada teniente sobre el personal a su cargo. Se establecieron grupos de guardia que debían reunirse los lunes para revisar el material de cada una de las máquinas y entrenar más personalizadamente. Se cambió el reglamento de las competencias internas para que cada teniente corriera con su equipo, ya que antes quedaban excluidos, y se hicieron ejercicios internos donde no solo se cronometraba, sino que se premiaba a quienes lo hacían bien. “Pusimos más acento en premiar que en castigar y resultó”, concluye Marco Antonio Cumsille.

 

Junto con ganar la tradicional competencia bomberil, en el ejercicio administrativo correspondiente a 2006, la Decimoctava se hizo merecedora, por primera vez en su historia, del Premio de Estímulo Institucional, el que también lleva el nombre de José Miguel Besoaín, pero que está destinado a evaluar y estimular el desempeño organizacional de las distintas compañías. “Ese reconocimiento fue un espaldarazo a lo que muchos veníamos haciendo en silencio desde hacía tiempo, ya que, de algún modo, todas las acciones y transformaciones que habíamos impulsado sucesivas generaciones de oficiales y voluntarios se veían refrendadas en los medidores del CBS”, señala Guillermo Pinto.

 

El ex director destaca tres de los pasos que se dieron en la primera parte de los años 2000 para alcanzar ese galardón de excelencia institucional. “Nosotros pusimos reglas: en primer lugar: acá nunca más se toma. Ese fue un cambio radical y todos entendieron que era necesario. Me tocó sancionar a distinguidos oficiales y amigos, pero esa definición era importante en un proceso de transformación.

 

En segundo término, empezamos a hacer cambios de procedimientos y en el mando activo se dispuso: trabaja como tripulas. Hoy el CBS dispone el Procedimiento Operativo Estándar, pero nosotros como compañía fuimos los primeros que incorporamos esa disposición tras un curso que hicimos en Estados Unidos. En tercer lugar, comenzamos a subcontratar áreas, como el aseo, y empezamos a dejar algunas tareas administrativas -como secretaría, tesorería y los partes- en manos de personal rentado”, detalla.

Después de haber ganado 3 veces la Besoain, hubo que esperar más de 10 años para volver a abrazar nuevamente la gloria. El día domingo 11 de noviembre de 2018, en el Campo de Entrenamiento Bomberil  Comandante Máximo Humbser Zumarán, la 18° concurrió a la 47° versión de la Besoain  con equipo renovado, mezcla de experiencia y juventud. Era la primera Besoain de muchos; se había trabajado bien durante la semana, el equipo estaba concentrado y muy afiatado. De acuerdo a los tiempos de entrenamiento y lo que se veía en cancha, sabíamos que nuevamente estábamos para ganar una nueva estrella. El destino lamentablemente dijo, una vez más, que esto no sería fácil, ya que durante la ejecución de nuestro movimiento el gemelo base se rompe, lo que no sólo nos hizo perder tiempo, sino que disminuyó de manera importante su funcionalidad. Luego de una revisión de los hechos, los jueces resuelven que la 18° debe correr nuevamente, en el último lugar, dando inicio a una larga y tensa espera por mostrar lo que habíamos preparado.

 

Finalmente resultó tal y como lo habíamos entrenado, movimientos afiatados, bien pulidos y coordinados, transiciones rápidas y correctamente ejecutadas. Una exhibición de lo que la 18° es capaz de hacer en una buena semana de trabajo en equipo, lo que en lo personal constituye el premio justo y merecido, ver un trabajo bien planificado ejecutado de manera impecable.

 

Ahora bien, coincidencia o no, sólo sé que desde el año 2018 la estrella N° 4 engalana nuestras vitrinas. La alegría de ganar la Besoain es inmensa - así como la emoción de recordarla - y es un sentimiento que queda grabado por siempre en cada integrante del equipo, especialmente entre quienes tienen la oportunidad de correrla. 

La Competencia José Miguel Besoain, o simplemente "La Besoain", se ha convertido en una instancia muy especial para nuestra Compañía. Diría que es un momento de unión, trabajo y fraternidad; también que es la oportunidad de muchos y muchas, de representar a nuestra Compañía en la cita competitiva por excelencia del Cuerpo de Bomberos de Santiago (iniciada el año 1929); es una prueba que exige un trabajo en equipo pulcro, rápido y de plena coordinación; una muestra de concentración individual y de confianza absoluta en el trabajo del compañero. La Besoain es esto y muchas cosas más, y es por ello existe el "modo Besoain", donde logramos compatibilizar nuestro propósito bomberil esencial con el gusto de competir con nuestros pares por alcanzar el sitial más elevado de esta justa, con la finalidad de dejar grabado por siempre el 18 en la historia de nuestra Institución.

 

Una semana de entrenamiento. Muchos factores influyen en que el cometido del equipo, el día de la competencia, sea el esperado. La semana previa a la competencia - y desde antes incluso - la Compañía ya en "modo Besoain" se organiza para contar con un buen recinto de entrenamiento, que nos permita visualizar y probar en terreno, las alternativas de ejecución de movimiento que el "equipo de pensadores" elabore; material menor idóneo para el trabajo óptimo; logísticas para refrescos, alimentación, entre otros elementos esenciales; y, principalmente, dieciochinos y dieciochinas con deseos de participar. Estos factores se hicieron presente durante esta semana, lo que nos permitió no sólo entrenar bien, sino que compartir una semana de trabajo pleno. Fundamental en este proceso, es contar con personal comprometido, atento al trabajo que se realiza y dispuesto a colaborar en pos del objetivo común.

Finalmente, una pequeña reflexión. Ganar la Besoain no es azaroso, sino que requiere mucho trabajo y preparación, y fundamentalmente el compromiso de todos y todas quienes de un modo u otro pueden y quieren ser parte de un proceso revestido de emociones, alegrías y tristezas, pero que son parte inherente y esencial de nuestra Institución y, especialmente, de nuestra 18° Compañía. La invitación está hecha, seamos parte de la próxima.