Una celebración
diferente
Última celebración
del paso de Brigada a Compañía en el cuartel actual
Marzo 18, 2006
El 17 de Marzo de 1971
mediante Acuerdo del Directorio del CBS, la Brigada Nº 3 Manquehue pasó a
incorporarse en propiedad al Cuerpo de Bomberos de Santiago como una más de
sus Compañías, llevando a partir de ese día el número 18. Casi 4 años habían
pasado y finalmente llegaba el esperado reconocimiento.

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La ceremonia de este año 2006 fue diferente. Nos reunimos
a un costado del nuevo cuartel que nos cobijará a partir de pocos meses más.
Una ceremonia sencilla en la que una fotografía del cuartel de San Félix
firmada por todos nosotros, fue colocada bajo tierra en los cimientos de
esta nueva casa, como una forma de traspasar el espíritu de nuestros
fundadores a las nuevas generaciones que lo ocuparán.
Luego marchamos frente a nuestros carros recorriendo las
pocas cuadras que nos separan del actual cuartel. Ya en la Sala de Sesiones
nuestro Director pidió a Cristóbal Monardes que se dirigiera a sus
compañeros. estas fueron sus palabras.

"Quisiera dejar por un momento la
tradicional marcialidad y solemnidad de las ceremonias, para compartir con
ustedes una reflexión personal.
El 28 de Diciembre de 1999 entré a
la Compañía. La emoción y el temor propio de ser el más nuevo me impidió
tomarle el real sentido. Me fui dando cuenta con el pasar del tiempo que
había llegado a una tierra extremadamente fértil. Teniendo menos de un año
ya levantaba la mano para apoyar al Director de entonces para adquirir una
nueva Bomba.
Fue, para mí, tan simple. Y pensar
que don Ciro y el Tata, a mi misma edad y en mi misma condición, sólo
pensaban en poder ser Compañía y soñaban con una Bomba. Se demoraron casi
cuatro años en llegar a ser Compañía.
Desde que entré hasta ahora la
historia de la Compañía ha acumulado hitos tremendamente importantes. Quizás
lo único negativo de todo ello es que han sido tantos y en tan corto tiempo,
que aún no he podido dimensionar lo trascendentales que son.
No hace falta desglosarlos. Puede
que incluso a algunos ya les suenen como trivialidad. Pero si de todo esto
sacara un beneficio, que es en parte historia y en parte también es nuestro
presente, sería el darme cuenta de cómo es la 18.
Asumimos objetivos que para ojos
foráneos eran inalcanzables. Hoy el tiempo nos dice que no lo eran. Pero,
con altos y bajos, la satisfacción de llegar a la meta sólo alimentó la sed
por querer dar el siguiente paso, crecer más rápido, ser mejores, llegar más
lejos. Y podemos decir con clara certeza que lo hemos conseguido.
Hace años ya el Toño escribió en
uno de los números de la revista 1863 un artículo en el que homenajeaba a
don Arturo Merino Ossa. “…. Nos legó su espíritu de lucha, su inconformismo,
una gran visión de futuro y lo exigente de las metas que se autoimponía,
características que de una u otra manera se han traspasado a las nuevas
generaciones de dieciochinos.”
Este 17 de marzo es un nuevo
momento histórico para nosotros. Hoy celebramos la última sesión solemne en
el cuartel en el que nacimos. De la cuneta al latón, después a un ansiado
sólido primer piso y años más tarde a lo que hoy, lentamente, nos estamos
haciendo la idea de seguir teniéndolo ya como un enorme recuerdo.
Cómo no sentirme un dieciochino privilegiado!!
Entre los que me escuchan están los
mismos que construyeron esta Compañía. Tan grande que somos y ahora comparto
con los que hicieron de la Decimoctava lo que hoy es. Y siguen trabajando,
buscando día a día la forma de pintar un 18 más grande.
Ahí está el Tesorero, siempre
ponderado, parece que nada lo superara. Hoy forma parte sustantiva del
equipo de trabajo que unas cuadras más abajo hace realidad un cuartel
espectacular. De los nuevos, pocos sabíamos que cumplió la misma labor
cuando lo que hoy habitamos era también un proyecto en construcción. Igual
que Don Juan Olavarria, entonces Director que con su hábil gestión logró
mejoras importantes al proyecto original. Esta sala de sesiones es una de
ellas.
La historia está hecha de pequeños
detalles. Uno personalmente muy emocionante fue haber estado presente cuando
ganamos la primera Besoaín… y con un Fundador en cancha. El Tata haciendo de
gemelo humano, con una mano hinchada por las prácticas y aún así dando
clase. ¿Había una forma más linda de ganar nuestra primera competencia?
Este febrero sin lugar a dudas
también fuimos privilegiados.
Creo que todos, cuando llegamos por primera vez a los estacionamientos del
Parque Arauco, nos quedamos perplejos con la magnitud del evento que
estábamos desarrollando.
Pero nuevamente la Dieciocho entera
se hizo presente para sacar adelante y terminar exitosamente un proyecto que
gracias a la perseverancia y habilidad del Capitán vio la luz. Estamos todos
más que seguros que esa semana influirá notoriamente en lo que viene a
futuro.
Sin embargo, tampoco podemos
engañarnos. Nuestra historia se ha escrito gracias a la actitud proactiva y
las ganas de hacerlo todo y hacerlo bien.
Siento que en este tiempo la
actitud de algunos de nosotros no ha estado a la altura de lo que siempre
hemos sido. Es como si de pronto nos hubiéramos sentido con el derecho de
desligarnos un rato de nuestro futuro y que otros se hicieran cargo. O como
si nos hubiésemos empachado con los logros pasados y, erróneamente, nos
hicimos a un lado del camino pensando en que podíamos retornar como si nada
a la senda del éxito.
El gran problema es que el tiempo
no espera. A contrarreloj avanza nuestra nueva casa y aún no la sentimos
como propia. Se hace realidad a metros de distancia y pocos son los que
pasan a verla.
Hoy estamos en una coyuntura
histórica que debemos sacarle el máximo de provecho. Don Ciro y el Tata no
me cabe duda que fueron actores principales en los momentos en que se
construía el cuartel en donde sus hijos se hicieron bombero. Hoy tenemos en
nuestras manos la posibilidad de contar lo mismo. Ciro podrá decirle al
Dieguito que al igual que su abuelo, él hizo realidad el cuartel en el que
su hijo vestirá su primer uniforme dieciochino. Si es que el Diego quiere
ser bombero, claro está.
Si algo caracteriza a la Compañía
no es la Bomba verde limón, ni el cuartel que hoy habitamos, ni la
espectacularidad que tendrá el nuevo. Hubo un tiempo en que nada de lo que
hoy tenemos era nuestro y aún así la 18 seguía fiel a su esencia, a esa
forma de ser que le imprimieron desde un comienzo nuestros Fundadores.
Esa personalidad la podemos seguir
viendo día a día. Mauricio Hetzel fue hasta hace poco un Oficial brillante,
solucionando problemas de largos años que se venían arrastrando en la
Secretaría. El mismo Tesorero, o el Toño, también Omar y Juan Olavarría.
Para qué hablar más de los Fundadores, que siguen aportando su experiencia y
su ímpetu por avanzar.
En el fondo, ser de la 18 es
trabajar toda la vida por ella. Y como antes dije, creo que habemos algunos
que nos encandilamos con el éxito pasado y nos dejamos estar un tanto. Pero
con ello, nos fuimos alejando inconscientemente de lo que realmente es ser
un dieciochino.
Hoy tenemos una tremenda
oportunidad. Estamos a pocos meses de escribir una importantísima página de
la historia de nuestra Compañía, que marcará el futuro de nosotros, de
nuestros hijos y puede que de nuestros nietos. Seremos privilegiados actores
de una generación que vivió el primer cambio de cuartel. Es opción de cada
uno el tomar el desafío y estar a la altura de ello.
Y también estar a la altura de lo
que realmente caracteriza a la Decimoctava."
Por Cristóbal Monardes, 18 Compañía