Desde niño quise ser bombero y una de las cosas que siempre
pensé, aparte del valor y sacrificio que debían tener estos abnegados hombres,
era el nivel de exigencia física que tenían que resistir en cada una de sus
emergencias.
Una vez dentro, noté que efectivamente el trabajo bomberil muchas veces tiene
grandes exigencias físicas, pero muchos de nosotros no somos capaces de
responder físicamente bien a ellas. Subir varios pisos por una caja de escalas,
cargando más de 15 kilos en equipos y tener que llegar calmo a realizar el
trabajo de extinción o a tranquilizar a los afectados, puede poner en riesgo
nuestras vidas por sobre exigir nuestra más preciada e insustituible
herramienta, nuestro cuerpo.
Los departamentos de bomberos pagados en general le dan un alto grado de
importancia al entrenamiento físico y de esta forma, buscan mejorar el desempeño
en las emergencias y disminuir la accidentabilidad y mortalidad de su personal.
Sin ir más lejos, en Estados Unidos parte importante de los fallecimientos de
bomberos en actos del servicio, son producto de infartos al miocardio.
Uno de los detalles que recuerdo de la visita que realizamos algunos afortunados
al Cuerpo de Bomberos de Paris, es la importancia que le dan al constante
entrenamiento físico. “Cuerpo sano en mente sana” parecía ser el lema y era
natural encontrar a los bomberos en sus ratos de ocio, inmersos dentro de la
sala de ejercicios realizando alguna actividad física.
A ellos se les hace más fácil, dirán algunos, al menos en lo
que a disponibilidad de tiempo se refiere, lo cual es cierto. Con 48 horas
dentro del cuartel, hay tiempo suficiente para varias actividades y entre ellas,
el entrenamiento físico. Sin embargo, igual tenían destinados en forma
obligatoria, tres días a la semana para asistir a un gimnasio local.
Esos días la levantada era como de costumbre a las 6:00 de la mañana, para luego
tripular el material mayor rumbo a un gimnasio en las cercanías del cuartel. En
el estacionamiento, los cuatro carros; al interior, todos debidamente
uniformados con ropa deportiva. Realizábamos una rutina ya definida de
ejercicios y en caso de llamado, tripulaba un equipo previamente designado en
cada carro despachado.
De esta forma se lograban dos objetivos fundamentales:
· Mantener a los bomberos en un muy buen estado físico
· Motivar al personal interactuando con el resto de la ciudadanía.
Con esta idea en mente y una vez en Santiago, comenzamos a tocar puertas
solicitando apoyo para el desarrollo de estas actividades. Así con algunos
contactos de la I. Municipalidad de Vitacura y el compromiso de la empresa
privada, luego de algún tiempo de conversaciones y reuniones, logramos acordar
un módico precio para poder participar como Compañía en un programa de
entrenamiento físico. La idea era que fuera constante y con todo el apoyo
técnico y tecnológico necesario para mejorar el desempeño, sin poner en riesgo a
los menos acostumbrados a estos menesteres.
¿El resultado?
Desde los primeros días de junio, la Decimoctava participa 3 veces por semana de
una serie de entrenamientos físicos, que por una hora y media nos prepara para
enfrentar de mejor manera nuestras emergencias.
Esperamos que este esfuerzo de todos quienes participan en estas actividades,
rinda sus frutos en el mediano plazo, dándonos bomberos físicamente mejor
preparados, con mayor potencia y resistencia, previniendo además problemas
cardiacos que podamos desarrollar en el futuro.
Esta actividad no sólo entrega una preparación algo más profesional, sino que
además logra el fortalecimiento de nuevos equipos de trabajo, más motivados y
comprometidos con nuestra causa.
Cuerpo
de Bomberos de Santiago, 18 Compañía
Teléfonos (562) 2294775 y (562) 2422256
Dirección: Gerónimo de Alderete 1218, Vitacura, Chile
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Ultima actualización de esta
sección
01/01/2009 21:12