Desafío de
Bomberos 2006
Electrizante final, futuro prometedor
Febrero 20, 2006

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Ya es historia
la primera versión del Desafío de Bomberos, pero para sus protagonistas,
para el público, para la comunidad que nos acompañó, para los auspiciadores
que creyeron en el proyecto, y para todos los que trabajaron para que fuera
una realidad, nos quedan recuerdos imperecederos y las ansias de volver a
vivirlo.
A pocas horas del término del “Desafío
de Bomberos”, son muchos los que comienzan a contar los meses y los días
para volver a vivirlo. Y es que la competencia bomberil organizada por la
18ª Compañía, Vitacura, terminó con un alto grado de dramatismo y con un
marco de público impresionante, que repletó las graderías del
estacionamiento del Parque Arauco durante seis días y siete jornadas.
La cuenta regresiva para las últimas
carreras congeló el aliento y secó gargantas, crispó los nervios y silenció
a los competidores que leal y noblemente se entregaron de cuerpo y alma para
cumplir con las exigentes pruebas.
Todo estuvo a punto para medir a los
participantes venidos desde ciudades como Concepción o Viña del Mar, además
del gran contingente de la región metropolitana, que provenientes de los
distintos cuerpos creyeron en este certamen.
Hablar en estas páginas del nivel de
organización sería impropio y auto referente, pero sí debemos
enorgullecernos de no haber tenido ningún accidentando, pese a la dureza de
las pruebas y lo extenuantes de las jornadas.
Alternadamente, más de 40 bomberos
Dieciochinos, la Brigada Juvenil, sus cuarteleros y su mensajero trabajaron
en cada uno de los detalles y en la difícil tarea de llevar a cabo las
pruebas que concluyeron pasadas las 23 horas del domingo 19 de febrero.
Pero no fuimos sólo nosotros, sino
muchos más los que contribuyeron a que todo funcionara. Amigos de otras
compañías, de la 15ª o de la 22ª, por citar sólo a algunas; Andrés Lewin, el
fotógrafo bomberil número uno del país; el conductor de la S1, Luis Pérez;
los paramédicos del CBS y hasta el doctor Juan Fernández Plaza de la 4ª
Compañía contribuyeron con su tiempo y dedicación. Tampoco podemos obviar
que cuando tuvimos problemas con nuestra máquina, fue la B20 la llamada a
reemplazarnos con prisa y generosidad.
Errores pudimos tener muchos, pero
claramente fueron superados por el enorme corazón y la entrega de cada uno
de los integrantes de nuestra compañía para que todo estuviera a punto en el
momento de la gran final.
Así, dos bomberas dieciochinas se
midieron en un duelo durísimo que se definió por poca diferencia a favor de
Macarena Lorca sobre Tania Munzenmayer. El tercer puesto fue para la Capitán
de la 8ª Compañía del Cuerpo Metropolitano Sur, Yupsi Rojas, quien derrotó
en su respectivo confronte a Susan Garrido de la 18a. Destacamos el esfuerzo
desarrollado por esta última competidora, que habiendo sido superada
mientras todavía no llegaba al arrastre del muñeco, prefirió terminar la
prueba en lugar de darse por vencida, aún sabiendo que ya no tenía opción.
Párrafo aparte para los dos únicos
competidores en categoría mayores de 50 años, Ciro Cornejo Cáceres de la 18ª
y Sergio Argote de la 4ª de La Cisterna. Si bien la competencia se definió
en beneficio del primero, ambos deben considerarse ganadores y un ejemplo
para las generaciones Bomberiles que deben encarar su compromiso de ideal
con el profesionalismo y el coraje que significó asumir el Desafío. Los años
no fueron un obstáculo para ellos y dentro de los márgenes propios de su
rendimiento, hicieron tiempos bien notables en sus respectivas carreras.
Mayores de 30 años fue una categoría
estrecha, donde cualquiera de los semifinalistas pudo entrar en la final o
haber ganado el Desafío. Venció Alessandro Boitano de la 11ª de Santiago,
por estrecho margen a Mario Larraín de la 13ª. Este último llevaba ventaja
sobre el final, pero un pequeño error le costó la carrera y el primer lugar.
El tiempo de ambos fue muy notable y bien pudieron haber competido en
individual. El tercer puesto fue para Adolfo Grillo, de la 7ª de Concepción,
que batió al luchador representante de la 10ª de Ñuñoa, Rodrigo Aravena
Rojas.
Por equipos, los registros y las luchas
fueron muy parejos. Casi todos los semifinalistas se acercaron al piso de
los dos minutos. El tercer puesto quedó en manos del equipo “The Flama Team”
de la 18ª, superando por escasa diferencia a “Espirit de Feu” de la 4ª de
Santiago.
La definición por equipos fue
electrizante (ver video), y solo en la recta final el equipo de la Guardia
Nocturna de la 18ª se impuso al de la 7ª de Concepción, que fue además
un ejemplo de participación, camaradería y caballerosidad de todo tipo.
El equipo de la Guardia 18, fue el
primero de todos en bajar la barrera sicológica de los 2 minutos, anotando
un record nacional de 1’ 59’’ 48/100.
La final de la categoría todo
competidor para el abierto no solo se definió por la velocidad y la fuerza,
sino también por la concentración y los errores de los participantes.
Los dos duelistas llegaron con muchos
méritos a disputar el primer lugar y la tensión se vivió desde la cuenta
regresiva hasta que se supo el veredicto de los jueces.
Tal como estaba en las bases, había
una serie de restricciones que se imponían a todos y éstas jugaron en contra
de quien cruzó primero la meta, que fue el corredor de Viña del Mar, Pablo
López Bahamondes, de la 6ª Compañía y benefició a Ricardo Buzzetti de la 11ª
de Santiago.
Los dos errores que truncaron la opción
de López fueron un golpe de mango al keiser y el dejar el rollo fuera de la
caja demarcatoria de la torre. Esos cuatro segundos le distanciaron de un
primer lugar, decisión que Pablo López no solo aceptó con hidalguía, sino
también con mucha caballerosidad.
Un detalle de lo expuesto se testimonia
en el video de la final, captado desde la mecánica de la 13 (M13)
De todos modos, Pablo López se fue con
un orgullo legítimo de un desempeño excepcional, no en vano dejó testimonio
con letras de molde el nombre de su Compañía, la 6ª de Viña del Mar, y se
inscribió como el recordman nacional de esta prueba, con un registro de 2’
30’’ 06/100, que logró en semifinales al batir a Ivo Zuvic de la 20ª que a
la postre ocupó el tercer lugar.
El vencedor del abierto, Ricardo
Buzzetti, se anotó en el primer lugar con merecimientos por haber combinado
no solo la fuerza y la velocidad, sino también la precisión al ajustarse a
las reglas del Desafío, que impone un supremo esfuerzo en el plano de la
concentración mental.
Felicidades para Ricardo por haber
llevado a la 11ª al podio, siendo el segundo representante de la Compañía
italiana en ganar una categoría de esta competencia, sumándose a lo que ya
había hecho Alessandro Boitano en mayores de 30.
Gran reconocimiento debe hacerse para
el público y para nuestras familias, las de todas las compañías, de todos
los cuerpos sin exclusión, ya que verdaderamente vivimos en comunidad
durante estas siete jornadas. Sinceramente, el Desafío nos acercó a los
niños y a los ciudadanos comunes y corrientes que vieron en los bomberos
chilenos, un ejemplo de vocación y entrega suprema, pero también nos
identificó con nuestros hermanos bomberos de todo el país.
Por último, y tal como ya lo habíamos
planteado en otro artículo (ver),
aunque los números y los podios son importantes, lo es más aún estar a la
altura de lo que significó este tremendo esfuerzo. Vencedores y vencidos,
los competidores de capitán a paje, dejaron una vara alta y poderosa,
llevando a los bomberos de Chile a comprometerse con un estándar de
exigencia digno del mejor nivel mundial.
No basta sólo con los carros nuevos o
los uniformes relucientes, el desafío nos llevó a encarar este nuevo siglo
bomberil con una perspectiva profesional para rendir profesionalmente en lo
físico, pero ciento por ciento voluntaria en el espíritu y en el corazón.
Qué orgullo y que privilegio para la
18ª Compañía el haber trabajado para ello.
(Ver todos los detalles de esta
competencia: artículos, fotos, videos, los tiempos oficiales, los
competidores, etc. Aqui)