La 18° en el Incendio de Colina
Cuando pitonear no es lo único
Por Marco Antonio
Cumsille
Diciembre 2005

Fotos de Andrés Lewin
A la 01.35 de la madrugada, una
dotación de la 18ª abordó el H para asistir al 10-12 a incendio en el
kilómetro 18 ½ de la panamericana. Cinco minutos más tarde lo siguió otro
grupo en el Z. Este es su testimonio.
Cuando la ciudad comenzaba a quedar
en calma, y la temperatura estival baja a límites aceptables, la noche del
29 de diciembre los bomberos de Colina y Quilicura se vieron conmovidos por
el incendio de una planta recicladora de plásticos en el kilómetro 18 y
medio de la panamericana.
Grandes lenguas de fuego y la
inconfundible pluma de humo negro ascendiendo en la noche santiaguina eran
visibles desde lo lejos.
De inmediato se pidió apoyo a otros
cuerpos como Conchalí y Santiago.
Nosotros salimos en la primera
avanzada del CBS con H18, junto a B2 y Q8. A la 01:35, es decir cinco
minutos más tarde, saldría Z18 y a las 2 en punto, se despachó al flamante y
recién puesto en servicio R15, una máquina que es un verdadero orgullo para
toda la institución.

Ahora, resulta difícil hacer algún
análisis técnico del incendio, más aún cuando se carece de información que
el mando, representados por los Comandantes de Quilicura y Colina, tuvieron
en su momento para resolver las situaciones.
Es un hecho de la causa que el fuego
resultaba violento y de gran carga calórica, lo que se vio representado por
la caída de la techumbre de la instalación afligida.

Se trataba de una estructura
metálica que cedió fácilmente ante las grandes temperaturas alcanzadas. El
techo se soportaba en muros de albañilería que sirvieron de espléndido
cortafuego para las llamas, que amenazaban a parte de las instalaciones
administrativas y a una bodega contigua con bastante materia prima.
H 18 se ubicó junto a Q8 y recibió
como instrucción la recarga de tubos de aire, labor rutinaria para la que
nuestra dotación de 8 bomberos era más que suficiente.
Por ello, el Teniente 3º Manuel
Lorca ofreció a Carlos López, Teniente 2º de la Octava, más personal para
apoyarlos en sus labores, lo que fue acogido.
Z 18 recibió como misión la
alimentación de la Segunda en sus labores de extinción, pero su papel estuvo
muy movido, yendo y viniendo en busca de la única fuente de agua cercana.
A las 2:30 horas, tras la llegada
del 4º Comandante de Santiago, Mario Huerta Torres, el asunto del agua
parecía ser una de las claves críticas para controlar el incendio.
Minutos antes, a petición del
Teniente 2º de la Octava, se había solicitado el despacho de otra bomba (B4)
y una mecánica (M12) del CBS.
También respondían a la emergencia,
compañías de Conchalí y Ñuñoa.

Cerca de las 3:30, cuando se logró
un procedimiento de alimentación de agua más fluido, el fuego comenzó a
bajar y los pitones pudieron ingresar con mayor seguridad al recinto para
atacar las llamas que consumían los restos de plástico con una voracidad y
temperatura únicas.
Varias veces, durante estos
instantes de combate, el fuego pareció estar a punto de ceder, pero
cuando el agua escaseaba otra vez, las materias primas se reencendían
llevando las llamas a temperaturas difíciles de soportar.
Hay que señalar que no había grifos
cerca y que fuente de agua más próxima estaba en la Metalúrgica Gerdau Aza,
ubicada a no menos de dos kilómetros del lugar.
Los dieciochinos trabajamos junto a
la 8ª, removiendo latas candentes, y apoyando a personal de la 2ª que
operaba un pitón de 50, con un desalojo de 125 gpm, que lograba poner al
fuego a raya, al menos mientras tenía agua.
Con tres horas de trabajo, a las
4:30 AM, definitivamente el fuego cedió y las labores de remoción se
hicieron más efectivas y veloces.
H y Z 18 se retiraron cerca de las
5.30 de la madrugada, cansados por el trabajo aportado, pero con algunas
inquietudes que es necesario plantear con respeto y mesura.
Puntos para reflexionar
El factor
crítico desde el comienzo hasta el final fue el agua
El aporte
de los pitones monitores y la mecánica estuvieron limitados a la nula
alimentación, en el primer caso, y a la absoluta falta de ángulo para atacar
las llamas, en el segundo
Incluso con
poca agua, era más aconsejable planear un ataque con armadas de 70 en lugar
de 50 (pero las tiras de 70 se usaron más para tratar de hacer convoys que
para atacar)
Tan pronto
hubo agua constante, el fuego bajó su poder con mucha facilidad
Y ahora, apartándome de estas
observaciones de simple bombero espectador, reitero que desconozco la
información que tuvieron a mano los comandantes para resolver, quiero
plantear un tema para nuestro propio Cuerpo.

¿No será posible estudiar la forma
en que prestamos apoyos a otros Cuerpos, estableciendo unidades de respuesta
como equipos de tareas que cubran las necesidades reales de los Cuerpos que
nos requieren?
No se trata de apropiarnos de las
emergencias ajenas, sino de ofrecer soluciones reales a las necesidades de
los afectados.
En este caso, para mí, aparte de la
labor de escalas que era necesaria para el despeje de las vías de acceso
para los pitones, fue crucial el sistema de posta que se estableció entre
B4, BX 4 de Ñuñoa y Z 18 para la extinción final.
Sin embargo, el sistema representaba
interrupciones que eran críticas para los equipos de ataque interior aunque
no tuvo mayores efectos en el personal.
¿Pudo haberse reforzado eso con más
máquinas?
Desde el punto de vista único de la
18, y como un simple voluntario, me parece que es poco lógico enviar Z y H
sin el concurso de la B. Habiendo necesidad de una máquina de agua que
acompañe a las dos primeras, obviamente B18 tiene potencialidades que se
suman a sus otras dos unidades. No en vano están pensadas para ser
complementarias.
Sin embargo, nunca en la historia de
nuestra Compañía hemos tenido la opción de probar este concepto en los
10-12, sí lo vimos en otras emergencias comunales, aunque su menor magnitud
es una limitante que impide ver los límites del trabajo común.
El concepto de fuerzas de tareas,
que ha sido popularizado por los equipos de rescate urbano, es perfectamente
aplicable al CBS, que por cantidad de máquinas y personal, podría ponerlo en
práctica en sus prestaciones en otros Cuerpos, ya sea en incendios,
emergencias en fábricas, emergencias con materiales peligrosos y cualquier
otro tipo de emergencias.
Este tipo de concepto se basa,
fundamentalmente, en el trabajo INTEGRADO de unidades diversas, en lugar de
prestaciones aisladas de las mismas unidades.
El tema es largo y da,
probablemente, para otro artículo.