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Honorarios en la ANB

Las ganas de servir no se jubilan

Agosto 9, 2005

 

Diez voluntarios honorarios, junto al Capitán, visitaron las remozadas instalaciones de la ANB, para entrenar en los simuladores y mantenerse vigente.

Cumplir diez años de servicios y colgarse la medalla dorada no es obstáculo para tratar de servir como uno más. Pero, en la Decimoctava Compañía hay una máxima plenamente vigente: el que no entrena no trabaja.

Por ello, diez honorarios desafiaron la madrugada sabatina, para viajar hasta la sede regional de la ANB, donde se sometieron a los instructores para participar en dos escenarios previamente fijados: el simulador de Fuego Estructural y la estación de gas licuado de petróleo.

Comandados por el Capitán 18, Marcelo Cáceres, el selecto grupo de dieciochinos estuvo integrado por dos fundadores, Marcelo Arias y Ciro Cornejo; tres ex capitanes, Omar de la Jara, Carlos González y Marco Antonio Cumsille; voluntarios con más de 30 años de servicios como Mauricio Hetzel; y otros más jóvenes como Guillermo Mora, Gabriel Saldivia, Rodolfo Troncoso y Rodrigo Bermejo.

Salieron del cuartel a las 7:18 del sábado 6 de agosto, para dirigirse a la Décima Compañía, donde otro grupo de bomberos se sumó a la comitiva, para participar de una estimulante jornada.

Comenzamos asimilando la forma en que se denominan los tipos de chorros en dicha academia: Chorro de enfriamiento (directo), cono de poder (lluvia) y chorro de protección (neblina), tres fases para ingresar a una estructura en llamas provistos de un pitón de 50 y todos con uniforme de protección personal completo con su respectivo equipo autónomo.  Era una casa bien construida, con distintas habitaciones donde el fuego es controlado remotamente por un operador.

Se trabajó en un ataque desde el primer piso y luego desde el segundo piso. Además se practicó búsqueda y rescate dentro de la estructura, un muñeco especialmente diseñado y que pesa 70 kilos.

Por la tarde, las experiencias  se abocaron a trabajar con gas licuado de petróleo (LPG), primero en un estanque domiciliario, enfrentándolo con dos armadas en forma paralela sin apagar la llama hasta cortar la válvula de paso. Y después se continuó con el control y  extinción de una estación de carga, donde había cilindros de distintos tamaños y diseños.

El trabajo fue muy coordinado y la instrucción  precisa para cumplir el objetivo de refrescar conocimientos y reencontrarse con  distintas generaciones trabajando codo a codo.

Al caer la tarde nos regresamos felices al cuartel, sintiéndonos todavía vigentes y llenos de ganas para continuar con nuestra misión voluntaria en cuanto a pago, pero profesional en términos de preparación y responsabilidad.

 

Un día diferente

Palabras de Carlos González, Voluntario Honorario 18 Cía.

Agosto 9, 2005

El Sábado 6 de Agosto y respondiendo a una citación personal que me hiciera el Capitán de la Compañía, al igual que a otros 9 Voluntarios Honorarios de la 18ª , me levanté a las 7 de la mañana para dirigirme a las instalaciones de la ANB en Melipilla.

Ahí trabajaríamos en distintos escenarios con fuego, dejando de lado la familia, la levantada tarde, el descanso y el relax típico del fin de semana, al igual que mis compañeros que se dirigieron a esta cita.

Me fue muy grato ver a viejos camaradas de ideal, que estaban en disposición de trabajar esforzadamente, para revitalizar conocimientos bomberiles, que a veces, como en el caso mío, están guardados en la memoria ya que ahora pocas veces nos vemos enfrentados a la acción que involucra una emergencia.

Es la vorágine de la vida que en muchas oportunidades nos impide estar más al frente de los actos, participando tan activamente como quisiéramos. Una situación propia de la mayoría de los Honorarios y de los que ya traspasamos la barrera de los 40 años de edad.

Grato y reconfortante fue ver a dos de nuestros Fundadores, desplegando toda su energía y capacidad para cumplir con el trabajo. No menos grato fue ver a voluntarios que ya tienen 30 años de servicio, empuñar el pitón con la misma fuerza que lo hacíamos cuando éramos jóvenes bomberos, y entregábamos lo mejor de lo nuestro en pos de nuestro ideal de servir a los demás, sin esperar recompensa alguna.

Muy grato fue ver a voluntarios más jóvenes que uno, pero que al igual que los demás, se entregaban al cometido con total arrojo, como si fuera ayer que habían entrado al Cuerpo de Bomberos y a nuestra Compañía.

Que grato fue ver a este equipo, liderado por el Capitán, que cumplía cada paso del ejercicio con mucho profesionalismo, con verdadera entrega, sin presentar molestias, cansancio o limitaciones físicas que impidieran su normal desempeño.

Fue una muy buena jornada que reunió a un grupo de hombres de ideal, en camaradería, trabajo, simpatía, compañerismo y por sobre todo "valor y sacrificio".

Un día diferente, que nos recordó la vigencia del compromiso voluntariamente impuesto hace ya tantos años atrás. 

Carlos Enrique González V.
Voluntario Honorario 18ª. Compañía
 

 

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Ultima actualización de esta sección 01/01/2009 21:11

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