Los
errores de todos los días
Fuego Cruzado
Por
Marco Antonio Cumsille (18 Cía. CBS) y Rodrigo Nicolau del Roure (miembro
del Departamento de Bomberos de Austin, Texas y voluntario de la 14°
Compañía del CBS)

¿Por qué enfrentamos pitones o trabajamos desde el
exterior cuando hay víctimas en una estructura? El combate del fuego en
interiores exige un poco de razón y bastante de autocontrol para tener
resultados exitosos.
Hagamos un poco de ficción. Está usted en un cruento
campo de batalla. El fuego enemigo, literalmente, arrasa con todo. Pero
usted dispone de una batería de cañones capaces de contrarrestar el poder de
fuego.
Como buen comandante, usted sabe que el emplazamiento
de los cañones es clave para liquidar al enemigo, terminar con su poder y
disminuir las pérdidas en el teatro de operaciones.
Lo mismo que en la guerra,
la ubicación de los pitones es clave para poner fin a un fuego
estructural y la decisión inicial tendrá repercusiones en todas las acciones
posteriores.
Un pitón bien emplazado,
que opere con buen caudal y tenga gran movilidad y alcance, es capaz de
controlar la mayoría de nuestros siniestros comunes.
Tradicionalmente, el "pitoneo"
es una actividad muy valorada por los bomberos de todo el mundo, pero
ejercer esa función implica también la responsabilidad de hacerlo bien, y
exige habilidades, conocimientos y autocontrol. Un operador dotado, que sepa
muy bien donde poner el pitón, elegir el tipo de chorro adecuado y cuando
abrirlo o cerrarlo marcará la diferencia entre un mero "tirador de agua" y
un "pitonero de verdad".
Todos estos conceptos nos
llevan a la ficción del inicio.
En la guerra debemos saber
por dónde conviene atacar. En un incendio estructural, casi siempre lo más
conveniente es utilizar las vías normales de acceso. Lo establezco más
claro, en una casa, salvo peligro de derrumbe o de que sea necesaria
una operación defensiva desde el exterior, el acceso debe ser siempre por la
puerta principal. En caso de ser necesario, son alternativas las puertas
traseras o una entrada lateral, pero casi siempre es preferible optar por el
acceso especialmente concebido para ello.
Como
principio básico, en lo posible se debe atacar el fuego desde la zona no
involucrada de manera de cortar la propagación y extinguir el fuego y además
permite una mejor utilización de la ventilación (horizontal natural y/o
forzada). Atacar desde la zona o área no involucrada parte por ingresar por
los accesos principales, pues los diseños arquitectónicos hacen que el
lugar de acceso se vincule a un pasillo de distribución que conecta a todos
las zonas de la estructura.
O sea, cuando se trate de
fuego en una casa, trate de utilizar las vías normales de acceso.
No hay verdades absolutas
en esto y las normas son referencias atendiendo a las condiciones más
comunes (no existe normalidad en ningún incendio). Una ventana abierta de
par en par por donde salen feroces lenguas de fuego son una tentación enorme
para dirigir los chorros por allí, pero esa escena es un canto de sirena y
no necesariamente sea la mejor forma de actuar en un siniestro.
Más de alguno se verá
tentado de preguntar, y porque no se ataca a través de una ventana o de otra
abertura, sin necesidad de perder tiempo ingresando por una puerta. Aunque
esta opción es especialmente recurrente cuando hay fuegos en edificios, pero
por lo general es una opción errónea.
Cuando el fuego está en
pisos bajos, donde los chorros de los monitores o de los pitones alcanzan
las llamas, la mayoría siente la tentación de apuntar sus armas y disparar
desde fuera. Esta es una solución fácil, pero no necesariamente buena.
Atacar desde el exterior
fuegos estructurales, reviste el peligro inminente de impulsar los vapores y
los gases calientes al interior de la estructura. Nadie duda que el fuego se
extingue rápido, pero los efectos colaterales pueden llegar a ser
devastadores.
El pitonear desde fuera
y a través de ventanas o por el techo impide una natural ventilación del
fuego y del humo y la gran mayoría del tiempo se empuja el fuego más hacia
adentro de la estructura así como el humo y gases provocando daños por humo
y calor muchas veces innecesarias.
El total de agua utilizada
es mucho mayor si se pitonea desde fuera, incrementando el daño por
agua. ¿Cuántas veces hemos ido a llamados e incendios en que nos da espanto
ver la cantidad de agua que corre como un río por la puerta principal hacia
la calle?
Obviamente si se pitonea
desde fuera no se aprecia cuando el fuego se ha controlado, pudiendo
disminuir el uso de agua junto con remoción. En el interior, normalmente
esto se puede detectar y permite controlar el uso de agua de forma más
eficiente.
Por otra parte, muchos de
nosotros hemos sido testigos y sufrido en carne propia los efectos del humo
en una estructura. Imagínense ese mismo efecto en personas que no tienen ni
nuestro entrenamiento ni nuestro nivel de protección personal.
Atacar un fuego estructural
desde fuera, cuando la estructura está intacta, y especialmente cuando hay
ocupantes en el interior es un grave error conceptual que puede original
incluso víctimas fatales. Y cuidado, los bomberos que atacan por dentro,
también pueden considerarse víctimas potenciales de los chorros desde
el exterior.
La prisa por poner en
operación los pitones deben ser matizadas con la razón. Lo razonable en una
estructura es atacarla interiormente y el fuego debe ser empujado desde
dentro hacia fuera y de abajo hacia arriba.
Para ampliar lo anterior,
debemos tener claros un par de conceptos. Si el fuego no involucra el techo
o el entretecho, las llamas deben combatirse horizontalmente. Es decir, se
debe utilizar el pitón contra el fuego, ojalá acompañados de una ventilación
horizontal, para que el humo y los gases escapen hacia el exterior.
Si el fuego involucra el
techo o el entretecho, lo más eficiente es atacar desde dentro y hacia
arriba, coordinándose con la compañía de escalas para que abra el techo y
facilite la ventilación vertical.
Atacar fuego en un
entretecho de manera horizontal, no siempre resulta ser la mejor decisión,
básicamente porque el humo se expande a toda la estructura y porque los
chorros terminan dañando áreas no involucradas.
Por último, y no por ello
menos importante, debemos atender a la colocación de pitones múltiples.
Todos los bomberos estamos programados para armar instintivamente. Pero
armar por armar supone una actuación alejada de la razón.
Volvamos al ejemplo bélico.
Ningún comandante, ningún general dispondrá sus cañones de manera que se
enfrenten entre sí. El ABC de la táctica indica que la artillería jamás debe
enfrentarse pues el fuego cruzado resultaría letal para nuestras fuerzas. No
obstante, los bomberos siguen armando y enfrentando los pitones con mucha
frecuencia, no solo entre compañías distintas sino muchas veces de una misma
compañía.
Como nadie puede suponer
mala fe en la mala ubicación de los pitones, el enfrentar los chorros supone
un grave desconocimiento conceptual de parte quienes los emplean y de
quienes están a cargo de las operaciones.
Antiguamente se decía
que una buena compañía era la que armaba más pitones. El desarrollo de las
estrategias en el combate del fuego ha demostrado que ese aforismo es
completamente falso.
Finalmente, y a pedido del
editor de la página Web, reiteramos el concepto de que si la estructura es
segura, siempre es mejor atacar por dentro. Si la estructura está
completamente en llamas, lo aconsejable será una operación defensiva desde
el exterior. En ambos casos, partimos del supuesto lógico de que todos
los equipos de ataque utilizarán su equipo de protección personal completo,
incluyendo jardinera, cotona, esclavina, guantes, casco y equipo ERA.
Para los
que gusten de referencias bibliográficas, aquí van algunos puntos publicados
en diferentes artículos de la revista Fire Engineering (F.E.):
Revista F.E. Febrero 2002 “Fire streams and
aggressive interior attacks”, Armand Guzzi
- “La excelencia de
un departamento de bomberos es la habilidad de efectuar ataques agresivos
a incendios. Cuando hay victimas atrapadas esperando ser rescatadas del
fuego, es este departamento agresivo en el ataque el que los salvará”
- El método de ataque usando chorro
directo, combinación directo/neblina o 3D (Europa) dependerá de las
políticas y procedimientos de cada Departamento de bomberos y su
entrenamiento
- El autor sostiene que chorro directo es
el mejor (ya sea pitón de tubo o neblina en chorro directo) para evitar
formación de vapor excesiva.
- Le ventilación
debe estar coordinada con el ataque interior de manera de permitir una
salida del humo y gases (y vapor de agua), cosa que no siempre es sencilla
(menos en chile con la poca coordinación en el trabajo entre compañías)
F.E. julio 2004, “When the first attack hoseline doesn’t
go thru the front door”, Bill Gustin
- “Atacar el fuego entrando por la puerta principal
asegura el paso mas corto, directo y rápido a prácticamente cualquier
habitación o área de la casa”
- “Fuego en la
puerta principal y zonas aledañas impiden el egreso de los ocupantes (vía
normal de escape) por lo que debe ser controlado rápidamente”
- “El problema es
que en ocasiones (y no pocas) este acceso no es tan fácil por lo que se
deben posicionar las líneas de ataque por otro lado”
- Posicionar primera
línea para proteger personas atrapadas en habitaciones del cual no se puede
salir por la puerta ni por la ventana por tener barras de protección
- Proteger casas
expuestas al fuego intenso o zonas del interior con peligro de propagación
Por supuesto, si existe una evidente demora
en acceder al interior se debe dirigir un ataque desde el exterior hasta que
se logre un acceso. Si se decide por esto, para evitar empujar el fuego,
calor y humo hacia el interior y evidentemente propagar el fuego y aumentar
daños por humo y agua, chorros directos y cortos en duración disminuirán la
intensidad del fuego (por una ventana por ejemplo) y se minimizara el riesgo
de propagar el fuego.
Es de suma importancia un constante “size-up”
que en castellano podría llamarse algo así como “evaluación táctica” o
“evaluación del incidente”. Esto es un constante monitoreo de la situación y
características del incendio: si esté disminuyendo, incrementando, afectando
otros edificios, no hay victimas atrapadas, etc.