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LA 18º SE PREPARAFuego en cilindros de gas en nuevo simulador multi-propósitoPor Rodrigo Arnes, 18 Cía. Enero 5, 2005
El pasado jueves, como una de las últimas actividades del año 2004, tuvimos la oportunidad de realizar un entrenamiento en la flamante y nueva “Torre de Entrenamiento”, construida con el aporte de los Fondos Concursables del CBS e instalada provisoriamente en el estacionamiento trasero de nuestro cuartel. Ese día, en un ejercicio nocturno, nuestros oficiales prepararon un escenario que simulaba el escape de gas licuado y su combustión, en dos cilindros de 15 kilos, supuestamente, dentro de una casa habitación. El despacho radial no especificaba nada al respecto y sólo aportaba la información de que era un 10-0 (llamado estructural). Coincidentemente, ese día contábamos con la asistencia de varias nuevas “contrataciones” entre nuestras filas. Por lo que los más viejos pudimos recordar algunas cosas y los nuevos (dos días de antigüedad), pudieron vivir la experiencia sintiendo calor en la cara.
La idea era -como dictan nuestros procedimientos de trabajo- que el voluntario a cargo debía revisar la escena con rapidez y calma, mientras los demás armábamos a grifo, nos equipábamos con equipos ERA y preparábamos el material de ataque, en caso de ser necesario. Dada la posición en que quedó la bomba, los voluntarios no podíamos ver lo que pasaba, por lo que las instrucciones dadas por el voluntario a cargo fueron recibidas y ejecutadas con absoluta calma y obediencia. La información y órdenes fueron: “Se trata de fuga en dos balones de gas licuado que arden dentro de una casa de tres pisos. Uno se encuentra en el segundo piso y otro en el tercero. Al tercer piso hay que subir parando una escala por detrás de la casa. Armar dos pitones para enfriar.” Luego de una breve coordinación de las tareas entre los equipos de trabajo (establecidos según la forma en que se tripuló la bomba), desde una armada base desplegamos una maleta de 52 mm que entró por la escalera de la casa directo al segundo piso, a enfriar y controlar la situación en ese sector. Paralelamente se paró una escala por donde de desplegó una segunda maleta de 52 mm al tercer piso. El método ocupado para controlar la situación es simple, pero se debe efectuar con precisión y rapidez, ya que es fácil agravar la situación o sufrir un accidente. Luego de un rápido examen visual del estado de los cilindros –buscando deformidades por calor, fisuras o roturas- , remojamos con poca presión pero abundante agua los balones para bajar su temperatura, teniendo cuidado de no apagar la llama. Un escape sin llama es mucho más riesgoso que cuando el cilindro está encendido y se puede trabajar en su enfriamiento. Luego de unos instantes, verificamos su temperatura con la mano sin guante y decidimos que dada la forma de la casa, el paso a seguir era sacar el balón del segundo piso prendido hasta la calle y una vez ahí sacarle el regulador para extinguir la llama y controlar la fuga. Para el balón del tercer piso, decidimos sacarle el regulador en el lugar, ya que la escalera por la que debíamos bajar el balón no permitía una condición segura.
Una vez más vimos que el fuego puede ser tan destructivo como inofensivo, es sólo cosa se saber cómo se comporta y cómo manejarlo. No es necesario a veces, apurar los hechos y correr para resolver la situación. Tampoco sentir miedo si se sabe y conoce que lo que se está haciendo es lo correcto. Recuerdo que cuando tenía como diez años, todos mis amigos del barrio y yo, jugábamos y andábamos en bicicleta en la calle. Todos menos Matías que no tenía una. La razón no era que su padre no pudiera comprarle una, ni que no supiera andar; sino que era que su padre decía que una bicicleta es muy peligrosa y podían atropellarlo. Una vez se lo conté a mi padre, quien me dijo que era absurdo tratar de resguardar hasta de los riesgos más mínimos a un niño, pues ellos deben aprender a desenvolverse asumiendo sus propios riesgos, pero eso si, los padres deben controlar a qué riesgos pueden exponerse sus hijos. Todo se basa en una cuestión de aprender a aplicar un criterio o procedimiento para cada situación. Ese recuerdo se me vino a la mente cuando el Capitán me pidió escribir estas líneas, pues esto no pretende ser un manual de procedimientos para escapes de gas ni mucho menos, sino que un simple relato de cómo jugar en la calle y controlar escapes de gas puede ser muy similar desde un punto de vista: Aprender y entender el concepto de asumir “riesgos controlados”. Rodrigo Arnés Vila
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