Combate Naval de
Iquique; ejemplo de heroísmo y amor a la Patria.
Mayo 21, 2006
Basado en el relato histórico de la Armada de
Chile
Eran las
doce horas y diez minutos de ese 21 de mayo de 1879, cuando calló la corneta
del Grumete Pantaleón Cortés y la "Esmeralda" halló su tumba en el mar. De
los ciento noventa y ocho tripulantes, sólo sobrevivieron cincuenta y ocho.
Todos cumplieron con su deber, sin arriar el pabellón, ¡aunque el enemigo
fuera inmensamente superior!
Hemos querido destacar la publicación efectuada por el
diario peruano "El Comercio de Iquique", que publicó un artículo al día
siguiente del combate. El articulista fue testigo presencial del combate y
algunos de sus párrafos más notables son los siguientes:
"Al habla ambos buques, el
Comandante Grau intimó rendición a la "Esmeralda", pero el jefe de la
corbeta chilena se negó a arriar su bandera. Era preciso que se diese fin a
un drama tan sangriento y que no reconoce ejemplo en la historia del mundo.
En efecto, la "Esmeralda" se inclinó hacia estribor que fue por donde el
ariete la cortó y segundos después se hundió siempre de proa. El pabellón
chileno fue el último que halló tumba en el
mar."
"Al hundirse la "Esmeralda", un
cañón de popa por el
lado del estribor hizo el
último disparo, dando la tripulación vivas a Chile. Después
de
la
catástrofe, que apagó los gritos de entusiasmo
con que desde el principio eran saludados los
tiros del "Huáscar" por el pueblo y el
ejército, siguió el estupor y silencio de
todos. La impresión que en los habitantes
produjo el hundimiento del buque enemigo, pudo más que la alegría y la
apagó. Tremendos misterios del corazón humano!.
"Lo último que desaparece en las
aguas es el pabellón chileno; no se oye el más leve grito, ni clamor alguno
de socorro; ni siquiera resuenan vítores... a todos nos tiene anonadados el
horror de aquella tremenda escena".
Un ejemplo para muchas generaciones, que no sólo frente a
la crueldad de la guerra, han optado por el camino que les puede llevar
incluso al máximo sacrificio. Un sentimiento que está presente en todos
quienes por encima de sus propios intereses, han optado por seguir fielmente
los principios que juraron servir.