"Nunca se está
totalmente preparado para tragedias de esta magnitud"
Por
Francisco Grez
1ª
Cía. de Bomberos Rengo

A eso de las dos de la madrugada, caen los tonos de
rescate, pero esta vez no era en nuestra jurisdicción. Se escucha "10-12
para 10-4, San Fernando". Al escuchar el despacho, se vinieron a la mente
las imágenes de hace un par de años en el mismo sector.
Al entrar al sector de San Fernando, su central nos
comunicó por radio que debíamos apurar nuestra llegada. Ya en el lugar, la
imagen fue catastrófica.
Un bus volcado y con su techo completamente aplastado por
el impacto. El silencio reinó en nuestra unidad por unos segundos. Al entrar
en sí, procedimos a bajar el material de trauma y ponernos bajo las órdenes
del Comandante de la localidad.
Existían una gran cantidad de personas atrapadas entre
los fierros retorcidos. Apenas había un pequeño espacio de unos 50
centímetros por un costado del bus, por donde se tenía acceso al interior.

Más que nunca faltaban las manos; no había colores ni
números de compañías. Supongo que éramos más de 100 y todos ocupados en
alguna tarea. Había carabineros y militares trabajando junto a nosotros,
además de dos grúas y un cargador frontal que fue necesario para que éstas
accedieran al lugar.
Alcancé a divisar unidades de San Fernando, Pacilla,
Nancagua, Curicó, San Vicente de Tagua Tagua, Pelequén y Rengo. El trabajo
de extricación y recuperación se prolongó desde las dos de la madrugada
hasta aproximadamente las 7, momento en el que recién pudimos sacar a la
última de las víctimas atrapadas.
Para levantar a los pacientes, se montó un juego de
poleas sobre el puente. Así eran subidos para luego trasladarlos a los
centros asistenciales de San Fernando, Rengo y Rancagua.

Pasadas las 7, las grúas enderezaron el bus y se dio por
concluido el trabajo de bomberos.
Me parece importante referirme al proceso de protección
psicológica, que debe tener cualquier grupo que asiste a un rescate. A pesar
de todas las experiencias con victimas fatales que uno tenga, nunca se está
totalmente preparado para tragedias de esta magnitud. Es importante darnos
la mano, conversar o desahogarse. Tal vez llorar, no se, o en una de esas
escribir como lo hice yo. Es bueno para el alma.
A esta altura es bueno hacerlo a modo de protección
psicológica. Más adelante se podrá hacer el análisis técnico.