A 20 años de la
mayor tragedia nuclear de la historia.
El Accidente de
Chernóbil

El 26 de abril de 1986, debido
al súbito aumento de potencia en el reactor número 4 de la planta nuclear de
Chernóbil (o Chernobyl), se produjo la explosión del hidrógeno acumulado
dentro del núcleo, en momentos en que el personal de turno en la planta,
efectuaba un experimento que simulaba un corte de suministro eléctrico.
La planta
nuclear
La planta nuclear
de Chernóbil se encuentra en Ucrania, 110 Km. al norte de Kiev, su capital.
La planta tenía cuatro reactores con capacidad para producir 1.000 Mw. de
potencia cada uno.
El núcleo del reactor estaba compuesto por un inmenso
tambor de grafito de 1.700 toneladas, dentro del cual 1,600 tubos metálicos
de presión alojaban 190 toneladas de dióxido de uranio en forma de barras
cilíndricas. Por estos tubos de presión circulaba agua pura, la que al
calentarse proporcionaba vapor a la turbina de rueda libre. Entre estos
tubos de combustible, se encontraban 180 barras de control compuestas de
acero al boro, las que ayudaban a moderar la reacción en cadena dentro del
núcleo del reactor.
El accidente
La Agencia Internacional de Energía Atómica, explicó ese mismo año las
causas del accidente. Se reveló que el equipo que operaba en la planta el
día del accidente, se propuso realizar un experimento, con la intención de
aumentar la seguridad del reactor. Para ello deberían averiguar durante
cuanto tiempo continuaría generando electricidad la turbina, una vez cortada
la afluencia de vapor.
Las bombas refrigerantes de emergencia, en caso de
avería, requerían de un mínimo de potencia para ponerse en marcha y los
técnicos de la planta, desconocían cual era ese mínimo. Una vez cortada la
afluencia de vapor, se desconocía si la turbina podría mantener las bombas
funcionando.

Mapa que muestra la ubicación de Chernóbil y
su cercanía a Europa
Para realizar este experimento, los técnicos no querían
detener el reactor, para evitar un fenómeno conocido como envenenamiento por
xenón. Entre los productos de fisión que se producen dentro del reactor, se
encuentra el xenón 135, un gas muy absorbente de neutrones. Mientras el
reactor está en funcionamiento de modo normal, se producen tantos neutrones
que la absorción es irrelevante, pero cuando la potencia es muy baja o el
reactor se detiene, la cantidad de xenón 135 impide la reacción en cadena,
obligando a esperar algunos días, antes de que el reactor esté nuevamente en
condiciones de operar.
Los empleados de turno ese día, insertaron las barras de
control para disminuir la potencia del reactor, con lo que ésta decayó hasta
los 30 Mw. Como con un nivel tan bajo, los sistemas automáticos podrían
detener el reactor, optaron por desconectar el sistema de regulación de la
potencia, el sistema de emergencia refrigerante del núcleo y otros sistemas
de protección.

Chernóbil antes del accidente
Habiendo llegado a esa potencia de sólo 30 Mw., era
inminente que se iniciara el no deseado envenenamiento por xenón, por lo que
prefirieron subir levemente la potencia para alejarse de ese límite.
Para ello sacaron varias barras de control, pero ahora queda claro que
fueron más de las debidas. Las normas de seguridad exigían que de las 180
barras de control, siempre se mantuvieran adentro un mínimo de 30 barras,
sin embargo ese día sólo dejaron adentro 8 de ellas.
Debido a que habían muy pocas barras de acero al boro que
absorbieran los neutrones y puesto que los sistemas de emergencia habían
sido desconectados, los operadores no detectaron a tiempo que la potencia se
incrementó extremadamente rápido y con ella la temperatura. Habían pasado
cuatro horas desde el inicio del experimento, cuando algunos operadores
comenzaron a sospechar de que algo andaba mal.
Quisieron bajar de nuevo las barras de control, pero
estas no respondieron debido a que estaban deformadas por el calor. Entonces
las desconectaron para permitirles caer por gravedad. Pero ya era tarde para
cualquiera de esas acciones. Se oyeron fuertes ruidos y luego una gran
explosión.
La explosión del hidrógeno acumulado dentro del núcleo
del reactor, debido a la enorme temperatura que había alcanzado, generó una
explosión tan grande, que hizo volar el techo de más de 100 toneladas,
iniciando un gran incendio en la planta y lo que era peor, una gigantesca
emisión de productos de fisión a la atmósfera.
Las reacciones inmediatas
Un minuto después de iniciarse el incendio, la alarma sonó en el cuartel de
bomberos que cubría estas instalaciones. Se colocaron sus equipos y se
dirigieron al sector siniestrado. El espectáculo que presenciaron resultó
dantesco. La instalación estaba envuelta en llamas gigantescas.
Se iniciaba así una lucha heroica que se prolongaría
durante tres o cuatro días, para apagar el incendio y evitar que el fuego,
se propagara hasta la unidad tres de la central nuclear. Según comentó
después el periódico Pravda:
“La lucha contra el infierno resultó titánica. Los
bomberos se hundieron con las botas en el asfalto de la central, que se
había vuelto una masa movediza. Algunos permanecieron durante horas sobre el
techo de la central, intentando detener el fuego que ya había llegado al
techo del reactor número tres. Sometidos al calor, al humo asfixiante y a
las altas dosis radiactivas, aguantaron más allá del heroísmo, e impidieron
que la tragedia adquiera proporciones mucho mayores. Su valor va a costarles
la vida a esos aguerridos bomberos”.

Los "liquidadores" encargados del control de
la emergencia y construcción del
primer sarcófago. Muchos ya murieron o están
viviendo sus últimos días.
No había nada de exagerado en ese relato. Como todo el
mundo ha reconocido después, el arrojo de los bomberos y algunos técnicos de
la central nuclear en los primeros días que siguieron al accidente, impidió
que la tragedia fuera aún mucho mayor. Los operadores de la planta pusieron
además los otros tres reactores en refrigeración de emergencia.
El primer acercamiento en helicóptero evidenció la
magnitud de lo ocurrido. El núcleo estaba expuesto a la atmósfera y
continuaba ardiendo al rojo vivo. La temperatura alcanzaba los 2.500 ºC y en
un efecto chimenea, impulsaba el humo radiactivo a una altura considerable.
Los responsables de la región, comenzaron a preparar la
evacuación de unos 10 Km. a la redonda recién al día siguiente y de 36 Km. a
la redonda sólo seis días después. Para entonces, ya había más de 1.000
afectados por lesiones agudas producidas por la radiación y no había un
comunicado oficial de la real magnitud del accidente.
La mañana del primer sábado, varios helicópteros del
ejército se preparaban para arrojar sobre el núcleo, una mezcla de
materiales que consistía en arena, arcilla, plomo, dolomita y boro.

Medalla entregada a quienes en forma
voluntaria u obligada, trabajaron en el control de la emergencia y la
construcción del primer sarcófago. |
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La función del carburo de boro era absorber neutrones
y detener la reacción nuclear en cadena; la dolomita permitiría una
adecuada disipación del calor y además, generaría dióxido de carbono
en caso de descomponerse, lo que ayudaría a apagar el fuego; la arena
y la arcilla retenían los aerosoles y contribuían a la detención del
incendio; finalmente el plomo se fundiría absorbiendo calor y una vez
fundido taponaría fisuras para evitar la emisión de sustancias
radiactivas, reduciendo la radiación directa. |
Estas sustancias se arrojaron desde helicópteros, los que
desafiando al fuego, la falta de visibilidad y la radiactividad,
sobrevolaban la planta en arriesgadas maniobras. Si no se arrojó más
cantidad de sustancias para apagar el fuego, fue porque se temía que el peso
junto con el calor del núcleo, rompieran la losa sobre la que estaba el
reactor y se contaminaran las aguas subterráneas.
Comenzó entonces la construcción de un túnel por debajo
del reactor accidentado, para afianzar el terreno y evitar que el núcleo se
hundiera. En una semana se terminó el túnel y se inició el levantamiento de
una estructura denominada sarcófago, que envolvería al reactor aislándolo
para siempre del exterior.
Consecuencias
La explosión provocó la mayor catástrofe en la historia de la explotación
civil de la energía nuclear. Presuntamente originado por la realización de
un experimento, murieron en el momento del accidente 31 personas. La
radiación se extendió a la mayor parte de Europa, permaneciendo los índices
de radiactividad por encima de niveles inocuos durante varios días. Se
estima
que
se liberó 500 veces más radiación que la de la bomba atómica arrojada en
Hiroshima en 1945.
En enero de 1993, la IAEA revisó el análisis sobre las
causas, atribuyendo a un fallo en el diseño del reactor y no a error humano.
Lo anterior debido a que este tipo de reactores posee reactividad positiva,
al contrario que otros reactores (BWR o PWR).
El problema es que esta característica hace que un
calentamiento anormal del refrigerante (como el ocurrido durante este
experimento), se produzca un aumento del número de fisiones y por ende, un
mayor calentamiento que puede terminar en una reacción en cadena fuera de
control.
Chernóbil 20 años después
En el 2005, el OIEA elaboró el último informe que señala que el número de
muertos en forma directa por el accidente fue de 59 personas, de los cuales
48 eran trabajadores de la central. Los casos de cáncer de tiroides
contabilizados han sido más de 4.000. Se estima que 600.000 personas fueron
afectadas por la radiación, de las que al menos 3.500 morirán (o ya
murieron) como consecuencia de la misma, entre ellos la mayoría de los 2.500
trabajadores, bomberos y militares que combatieron el fuego o que
construyeron el primer sarcófago de cemento.
Fuente
International Atomic Energy Agency
Wikipedia