El ataque a
las torres del WTC en Nueva York
Informe
especial que analizó la respuesta del FDNY el 11/9/2001
Septiembre 12, 2006
No existe un Cuerpo de Bomberos en el mundo, que
hubiese perdido una cantidad tan grande
de integrantes en cosa de
minutos.
Por lo mismo, el esfuerzo que efectuaron para determinar frente a
situaciones tan dolorosas, el qué debió ser distinto, el cómo podían
aprender de esta tragedia, aún reconociendo con ello sus propias
debilidades, es sin duda un ejemplo para otras instituciones, que muchas
veces atribuyen estas pérdidas, a factores externos fuera de todo control.
Si se dan el tiempo de leer estas líneas, verán que
en Chile no estamos tan lejos de sufrir algunos de los problemas que ahí se
vivieron. Sus conclusiones nos abren una gama de posibilidades, revelando
una serie de factores que normalmente no consideramos. Emergencias de esta
magnitud, sean por atentados terroristas o terremotos, exigirán de nosotros
más temprano que tarde, un nivel de preparación que va más allá de las
palabras que políticamente se expresan a veces, para dar la sensación de
tranquilidad a la opinión pública, pero que probablemente no guarden
relación con el verdadero estado de las cosas.
Por Andrés Maggio, Basado en el "McKinsey Report -
Increasing FDNY's Preparedness"
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texto
original
Origen del
Informe
Ante el
requerimiento del Departamento de Bomberos de Nueva York, la empresa
McKinsey & Company dedicó 5 meses trabajando con el personal de dicho
Departamento, para recomendar los cambios necesarios que llevaran a aumentar
el nivel de preparación del FDNY. Para ello estudiaron en detalle su actuar
durante el fatídico 11 de septiembre del 2001. Durante la investigación,
encontraron muchos ejemplos de hechos que permitieron salvar una gran
cantidad de vidas, pero el informe buscaba enfatizar las debilidades, los
puntos que debían mejorarse, especialmente respecto a procedimientos, el
sistema organizacional y la implementación tecnológica.
Los
primeros momentos
El Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) respondió a las 8:46 horas,
instantes después de que el primer avión impactara una de las torres del
WTC. Fue un Jefe de Batallón que se encontraba en esos momentos en un
llamado cercano por un posible escape de gas en el sistema de
alcantarillado, el que al ser testigo del impacto, solicitó inmediatamente a
la central de despacho dar una alarma de nivel tres.
Según lo establecido por el
protocolo del FDNY, el jefe tan pronto llegó al lugar,
procedió
a establecer el puesto de comando de incidentes, tomando ubicación en el
lobby del edificio siniestrado. Pocos minutos después, se decidió mover
dicho puesto a un edificio ubicado en la vereda del frente de las torres,
cruzando una avenida de varias pistas.
Igual se mantuvieron
algunos oficiales en el puesto de comando dentro de la torre siniestrada,
puesto que se requería acceso a los sistemas de emergencia y monitoreo con
que contaba la torre. En parte se tomó la decisión de mover el puesto de
comando general, ante la posibilidad de que hubiesen derrumbes parciales u
otros riesgos dada la magnitud apreciada, sin embargo nadie imaginó a esa
altura, la posibilidad de que este colapsara completamente.
Dada la complejidad del
evento, se decidió tempranamente enfocar todos los esfuerzos a la evacuación
de los ocupantes, dejándose el ataque del fuego como segunda prioridad.
Habían ya indicios de personas quemadas y ascensores que habían caído
producto del impacto inicial.
La instrucción que se dio a
los bomberos que respondieron al principio, fue la de subir a pie y guiar a
la gente en el proceso de evacuación, ayudando además directamente a los
heridos y encerrados en ascensores u otros lugares, asegurando que cada piso
fuera quedando desocupado.
A las 9:03 se produjo el
impacto del segundo avión en la torre 2, con lo que el puesto de comando
dispuso la concurrencia de nuevo material al lugar, mientras parte de los
que estaban en la zona de espera aguardando por instrucciones, fueron
inmediatamente despachados a la segunda torre.
Problemas en la Zona de Espera (Staying Area)
Pese a que los procedimientos determinan que el material que se mantiene en
la zona de espera, debe mantenerse ahí hasta recibir instrucciones, se logró
determinar que tras el segundo impacto, algunas unidades se dirigieron
directamente a los lobbies de una de las torres, lo que dificultó la
asignación de los recursos desde el puesto de comando. Además muchas
unidades que llegaron desde zonas más alejadas y que no estaban
familiarizadas con el WTC, incluso tuvieron problemas de orientación,
llegando a confundir las torres 1 y 2.
En aquellos casos en que el
puesto de comando identificó el error, solicitó la corrección de la posición
de dichas unidades, pero debido a que su personal ya se había desplegado, se
vieron forzados a solicitar que nuevas unidades llegaran a ocupar las
posiciones requeridas.
Falta de
Comunicación Radial
Uno de los principales problemas ocurridos ese día, fue la falta de
comunicación radial entre las unidades que subían por las escalas de ambas
torres y los puestos de comando ubicados en sus respectivos lobbies. El
problema se produjo porque las radios que tenía el FDNY no eran capaces de
superar los bloques de cemento y cuando el personal subía una decena de
pisos, la señal sencillamente se perdía.
El WTC tenía un sistema de
repetidoras radiales, pero cuando bomberos trató de usarlas, comprobaron que
no eran confiables y sus resultados eran malos. Las comunicaciones a través
de este sistema interno de repetidoras no permitía ni siquiera comunicarse
con radios ubicadas a pocos metros de distancia. Con ello, no quedó más
alternativa que descartar su uso y seguir intentando las comunicaciones
directas. El FDNY tampoco contaba con un sistema de repetidoras portátiles,
las que de haber existido, hubiesen resuelto parte importante del problema,
a través de su instalación en altura en algún edificio vecino.
En forma esporádica, los
jefes de los puestos de comando, lograron comunicarse con algunas de las
compañías de los pisos superiores, pero con la mayoría no hubo comunicación
alguna tras subir y perderse la señal radial.
Aunque concientes del
problema radial que impediría las comunicaciones con los equipos del
edificio, el puesto de comando sostuvo la prioridad de evacuación y siguió
enviando bomberos a colaborar con este proceso, advirtiéndoles que no habría
comunicación radial a partir de cierta altura.
Los jefes a cargo del
puesto de comando y control global, así como los encargados de los puestos
de comando de cada torre, no tenían una visión general de lo que ocurría. En
diferentes aspectos, se puede decir que las personas que veían las
transmisiones en vivo de los canales de televisión, tenían una visión
bastante más clara de lo que ocurría.
El
Primer Derrumbe
Al producirse la caída de la torre 2, el puesto de comando de incidente que
tenía el control de la operación global y que se había desplazado a la
vereda del frente de las torres, fue completamente destruido, muriendo los
oficiales de bomberos y de emergencia médica (EMS) que ahí se encontraban,
dejando el escenario sin un comandante a cargo.
Adicionalmente, debido al
caos que trajo consigo el primer derrumbe, sumado a los
problemas
de comunicación ya descritos y a la magnitud del evento, no hubo conciencia
inmediata de que se había perdido el puesto de mando general y por ende el
control global de las fuerzas.
Los bomberos que estaban en
la otra torre, incluyendo el propio jefe de batallón a cargo del puesto de
comando local, no supo que se trataba del derrumbe total de la torre 2 y
pensó que se trataba de un derrumbe parcial de la torre donde ellos mismos
se encontraban. Conciente de que algo grave ocurría, dio la orden de evacuar
inmediatamente. Sin embargo producto de los problemas ya descritos, fueron
pocos los bomberos de la torre 1 que escucharon esa instrucción.
Al perderse todo contacto
con el comando y control global, y sólo después de media hora del primer
derrumbe (11:00), se estableció un nuevo comandante a cargo de los servicios
de emergencia médica (EMS) y después de otra media hora (11:28), se
estableció un nuevo comandante de incidente a cargo de la operación global.
Falta de
coordinación entre las distintas instituciones
En ningún momento hubo un oficial de alto rango de la policía en el puesto
de comando de incidentes. La coordinación entre estas instituciones fue
mínima.
Manejo
de Recursos
Sin precedente en la historia, responder a esta emergencia en los primeros
momentos, significó mover 200 unidades bomberiles (50% de Nueva York), más
de 100 ambulancias del EMS y privadas (30% del total disponible).
Los despachadores de la
central de alarmas del FDNY, no sólo debieron responder a la gran cantidad
de llamados telefónicos generados desde las torres, también debían
atender
a las personas que buscaban ayuda para sus seres queridos atrapados en
ellas. Adicionalmente debieron coordinar los recursos que ofrecían muchos
departamentos de bomberos de áreas cercanas. Todos querían apoyar al FDNY,
ya fuera directamente en la emergencia del WTC, o bien cubriendo sectores de
la ciudad para no ver afectada la seguridad del resto de la población.
Si bien las unidades contra
incendio de otros departamentos de bomberos, fueron organizadas y respetaron
casi en su totalidad (excepto 4 de ellas) las asignaciones entregadas por
los despachadores del FDNY, no ocurrió lo mismo con las unidades del
servicio médico de emergencia (EMS), las que en su gran mayoría, simplemente
se dirigieron al centro de la emergencia, sin esperar instrucciones ni
coordinarse con los despachadores.
Procedimientos respecto al personal
La emergencia se produjo en una horario en el que el turno de noche estaba
siendo reemplazado por el entrante. Al producirse el despacho, muchos de los
bomberos salientes, igual concurrieron al lugar, dificultando que en los
primeros momentos se supiera con claridad, quienes estaban realmente
presentes en la emergencia.
En un momento determinado,
el comandante del FDNY emitió una orden de acuartelamiento para todo el
personal que estaba fuera de turno. Sin embargo debido a que hacía más de 30
años que no se aplicaba dicha orden y a que por falta de práctica y
conocimiento no había claridad respecto a qué hacer frente a este llamado
general, muchos bomberos no supieron si ir a sus cuarteles o bien, ir
directamente a la emergencia. Aún tomando la segunda opción, se preguntaban
en qué parte exactamente estaba su unidad.
El departamento de
logística del FDNY tuvo además serios problemas para apoyar en temas de
transporte y equipamiento, a los cientos de bomberos que llegaban cumpliendo
la orden de acuartelamiento.
Coordinación del personal especializado y oficiales de alto rango
Ante la magnitud de la emergencia, muchos especialistas y oficiales de alto
rango se dirigieron directamente al lugar de los hechos, debilitando al FDNY
frente a otra posible emergencia. Además con ello, se puso en riesgo a gran
parte de quienes encabezaban la institución. Habría sido
mejor
reunirlos en un centro de operaciones alejados de la emergencia, con lo que
habrían podido aportar con sus conocimientos y experiencia, pero desde un
lugar seguro, quedando además disponibles para acudir inmediatamente a
cualquier otro requerimiento.
En general las compañías de
incendio estructural, es decir agua y escalas, fueron cubiertas con unidades
que llegaron en apoyo desde otras áreas, o a través de la redistribución
interna del FDNY. Sin embargo hubo especialidades que no fueron reemplazadas
y por ende sus sectores quedaron desprotegidos. Ese fue el caso de las
compañías especialistas en manejo de materiales peligrosos, ya que todas las
unidades del FDNY concurrieron al WTC y no fueron cubiertas por otros
departamentos de bomberos. Si hubiese habido una emergencia Hazmat en esos
momentos, la situación se habría tornado aún más compleja.
Vulnerabilidad de los sistemas de contabilidad del personal
Los procedimientos de operación estándar, exigen llevar registro de los
recursos presentes en las emergencias. Ese día las pizarras que tenían
piezas magnéticas identificando material y personal presente, como sus
ubicaciones y diferentes funciones, se perdieron completamente tras el
derrumbe de la primera torre. El sistema demostró ser muy vulnerable, ya que
se basaba en un sistema mecánico fácilmente alterable frente a una situación
incluso menos extrema que esta. En cambio si se hubiera mantenido un sistema
de respaldo electrónico, que registrara no sólo localmente la información,
sino que además la hubiera enviado a un sistema de respaldo remoto, el
sistema de contabilidad de personal, hubiese sido reestablecido mucho antes
y el impacto de la verdadera magnitud de las pérdidas, habría sido visible
mucho antes.
Planificación y logística
El día de la emergencia, el FDNY no designó oficiales que se dedicaran
exclusivamente a las labores de planificación y logística. Pese a ello,
estas labores fueron bien coordinadas, considerando lo inédito de una
respuesta de esta magnitud.
Los días posteriores, esta
capacidad aumentó mucho más, gracias a la asignación de personal dedicado a
esta labor, y el apoyo recibido de instituciones como la Agencia Federal
para la Administración de Emergencias y del Cuerpo de Ingenieros del
Ejército, entre otros.
Resumen
Las áreas principales de mejora son: operaciones, planificación y
administración, comunicación y sus tecnologías, servicios de apoyo para el
personal y sus familiares.
La comisión hizo un
análisis de costo de las medidas propuestas y por lejos la más costosa, pero
también clave en cualquier plan de mejoras, fue la de implementación
de
sistemas de comunicaciones radiales confiables especialmente (pero no
exclusivamente) para edificios de altura.
También se consideró clave
mejorar los procedimientos que dicen relación con el establecimiento del
comando y control de incidentes. Si bien todas las instituciones
participantes cuentan con dichos procedimientos, quedó demostrado que hubo
falta de coordinación entre ellas y poca claridad respecto al sistema de
apoyo mutuo en situaciones de gran magnitud, las que además del incidente
principal, no cubrieron en su totalidad la seguridad del resto de la
población.
Se debe destinar un recinto
para el establecimiento de un centro de operaciones perteneciente al
departamento de bomberos, para que frente a emergencias de gran magnitud,
pueda reunir a los expertos de sus fuerzas multidisciplinarias, apoyando al
puesto de comando y control, pero manteniéndose físicamente alejados del
lugar. Ese personal además de contribuir con sus conocimientos y la
tranquilidad que da la distancia, puede alimentarse con datos adicionales,
como por ejemplo las transmisiones en vivo de los canales a través de
helicópteros y edificios cercanos a la emergencia.