Funerales
de don Carlos Contreras
Septiembre
18, 2006

Eran las
7:18 del 14 de septiembre, cuando Carlos Daniel Contreras Bañados dejaba
este mundo. Había sufrido de una fuerte anemia en las últimas semanas, que
reunió a muchos compañeros de la 18 y otras Compañías, para hacer constantes
donaciones de sangre que mantuvieron la esperanza de verlo de pie
nuevamente.
Poco
antes de nuestro aniversario del 6 de septiembre, don Carlitos incluso había
expresado que no quería perderse la ceremonia, aunque tuvieran que llevarlo
en silla de ruedas. Pero la verdad es que su cuerpo seguía muy débil y era
imposible pensar en moverlo.
A los
pocos días, había logrado estabilizarse y si bien se mantenía delicado de
salud, la anemia que lo afectaba había retrocedido notoriamente. Pero esta
mejoría fue sólo aparente y al amanecer del 14 de septiembre, fuimos
golpeados por la terrible noticia de su deceso.

Carlos
Daniel Contreras Bañados nació en Talca, el 16 de marzo de 1916. Casado con
la señora Britt Kalstrom Nordín (Q.E.P.D) a quien cariñosamente llamaba “la
abuela”, fue padre de Konstantino, Sonia, Gloria y Juanita.
Abrazó
el ideal bomberil el 13 de junio de 1946, ingresando a las filas de la 1ª
Compañía del Cuerpo de Bomberos de La Cisterna, permaneciendo ahí por más de
22 años.
Su
alejamiento de las filas de la 1ª, tuvo como razón el ímpetu y motivación de
un grupo de jóvenes de su vecindario, la Villa El Dorado, por formar una
nueva Compañía de Bomberos. Con entusiasmo y corazón se hizo parte activa y
trascendental para lograr llevar a cabo la naciente Brigada. Por su dilatada
experiencia bomberil, se convirtió en el primer capitán de la recién formada
unidad, desde donde guió las filas de la Compañía desde el 6 de septiembre
de 1967, fecha de fundación de la entonces llamada Brigada 3 "Manquehue"
Amante
de la conversación, la historia y la cultura, su paso llevaba el ritmo de la
música clásica que de su radio portátil emanaba. Constantemente participaba
de charlas y actividades culturales, las que gustaba de grabar para luego
repasar.

A las
12:18 del mismo día 14, llegaron sus restos hasta nuestro cuartel. Habíamos
preparado la Sala de Sesiones para poder velarlo y recibir a las cientos de
personas que llegarían a homenajearlo. Durante la tarde, diferentes
guardias de honor rodearon su féretro, incluso las de Compañías hermanas
como la 3ª, 15 y la 20. Al anochecer se ofreció un responso y el segundo
piso de nuestro cuartel, se repletó de voluntarios de diferentes Compañías,
familiares y amigos.
Un buen
recuerdo de don Carlos nos aportó Víctor Hugo Fernández desde Canadá. Nos
comentaba que en su mente estará siempre su consejo, cuando 10 jóvenes
querían ser bomberos - pero su edad no se lo permitía. Entonces se les
ocurrió que una buena alternativa era la de fundar una Brigada Juvenil ...
¡pero como hacerlo!
Recuerdo conversar con Don Carlitos sobre el tema y a su vez pedirle su
ayuda, para que me aconsejara como hacerlo mejor.
"Muy simple", me contestó -"demuestren seriedad, sean organizados y
consecuentes con el ideal"
"Pero, cómo hacemos que el Capitán nos escuche?" - pregunté yo
Cerrándome un ojo me contestó - "de eso, ... me preocupo yo! "
Fueron esos los primeros pasos para la formación de la Brigada Juvenil de la
18.

El
viernes 15, a las 10:18, nos reunimos en la sala de máquinas con nuestros
uniformes de parada. Ahí efectuaríamos la misa, tras la cual acompañaríamos
a don Carlitos a su última morada. Por encima de un tema práctico, al ser
esta la sala de mayor tamaño del cuartel, es necesario recordar que la sala
de máquinas en la que haríamos esta ceremonia, fue durante muchos años, el
cuartel de la 18.
Efectivamente, este galpón metálico, fue el primer bien que don Carlitos
junto a los demás fundadores, lograron conseguir para la entonces Brigada 3
Manquehue . La 18 en esos años no tenía nada y haber obtenido ese galpón
metálico, renovaba las fuerzas de ese grupo de amigos dieciochinos. La
segunda meta era clara: tener una bomba.
Así
fueron esos primeros pasos, los primeros sueños hechos realidad. Cuando el
81 tuvimos la posibilidad de construir un cuartel definitivo, especialmente
simbólico fue el conservar ese viejo galpón metálico. Si bien, en el nuevo
cuartel se formarían las nuevas generaciones de dieciochinos, el galpón
convertido ahora en flamante sala de máquinas, mantendría impregnado en sus
latas y fierros, el valor y el sacrificio de quienes ahí se formaron durante
los difíciles primeros años.

Eran
cerca de las 11:30, cayeron los timbres y la sirena desde lo alto de la
torre se comenzó a lamentar. Era don Carlitos que salía por última vez desde
su querido cuartel. A ambos lados lo despedían emocionados bomberos,
bomberas y brigadieres de la Dieciocho.

El
cortejo bajó por Las Hualtatas y al doblar al sur por Gerónimo de Alderete,
lo esperaba un humilde homenaje frente al futuro cuartel de la 18. Luego a
la altura de Recoleta, fueron nuestros camaradas de la 2ª y 8ª Compañías,
quienes haciendo sonar las sirenas de sus carros, rendían honores ante el
paso de don Carlos.

En el
Cementerio, tras haber dejado los restos en el mausoleo familiar, los
dieciochinos agradecidos le brindamos un extenso aplauso. Carlos Contreras,
voluntario fundador, primer Capitán, padre de todas las generaciones de
dieciochinos, descansa en paz.
Hoy, 105
bomberos, seguirán dando vida a sus sueños.

Por Cristóbal Monardes y Andrés Maggio