De vuelta al
trabajo
Tras 5
años de oficial, llamado en Camino el Olivar en Las Condes, fue el
reencuentro de nuestro ex-Teniente Primero con el trabajo de gancho y pitón.
Enero 3, 2007
Por Felipe Arancibia

Fotos de Mauricio Rodríguez, 18 Compañía
Escuchar Comunicaciones Radiales
Hace más
de 5 años asumí como oficial de la 18, desde ese momento perdí casi por
completo las posibilidades de trabajar en los Llamados o Incendios, siempre
debía estar con quien estuviese a cargo o estar desempeñando labores de
mando, de hecho no recuerdo mi ultimo pitón.
Pero a
partir del 1 de Enero volví a usar mi casco negro de bombero, y desde que
decidí no presentarme como oficial por un nuevo periodo, me preguntaba
cuando seria mi oportunidad de tener el pitón o reencontrarme con el fuego
pero ahora desde adentro.
Ese 1°
de Enero estaba en el cuartel después de haber participado en la Junta de
Oficiales donde entregaba el cargo de Teniente1°. Ya habíamos terminado y le
presentaba al Teniente entrante los archivos y libros de mi antiguo cargo
cuando por la radio se empieza a escuchar un despacho, los tonos indicaban
que íbamos a salir…
Después
de mucho tiempo debía apurarme, ahora me podía quedar abajo y ya no tenia un
asiento seguro en la Bomba como antes. Afortunadamente mi cercanía con la
sala de máquinas me permitió subir 2° y sentarme en el asiento del 1° pitón
según el procedimiento “Trabaja como tripulas”.

Mientras
íbamos en camino nada nos hacia presagiar que en el llamado habría que
trabajar, pero cuando llego el Q-15 y rápidamente pidió la presencia de
carabineros eso cambio, y anticipándonos se dio la instrucción precisa
a la tripulación, que iba a cargo del Capitán Claudio Roblero Jerez, que la
prioridad era alimentar a BX-20. Así desde que nos comenzamos a aproximar al
llamado nuestros ojos estaban dirigidos a buscar el grifo y asegurar la
fuente de agua.

Mapa del lugar
Tierra
fue la voz del Capitán y toda la tripulación armó a grifo, excepto el
Capitán que tomaba el mando del Cuerpo y los bomberos Daniel del Solar y
Felipe Arancibia Wragg quienes debían armar el primer pitón de la Compañía.
B-18 quedó ubicada a más de 150 metros de BX-20 por lo que a paso rápido nos
acercamos. Mientras Daniel se conectaba a la armada base de la 20 yo
realizaba un reconocimiento para definir la ubicación del pitón.

Fue ahí
cuando me di cuenta que debido a que hace mucho tiempo que no realizaba
labores de bombero, había dejado mi mascara del equipo de respiración en la
bomba y tendría que volver a buscarla, pero eso también me permitió el
cambiar mi herramienta de trabajo, ya que en un principio había sacado un
hacha la que cambie por un gancho corto, esto porque luego de realizar el
reconocimiento me di cuenta de que el fuego estaba completamente en el
entretecho y por las características de la construcción, lo más recomendable
era sacar el cielo y realizar un ataque ofensivo desde abajo, así yo abriría
los accesos para el pitón.

Luego
debido al avance del fuego se dispuso una 2° armada de la 18 al techo.
Mientras esto ocurría, el Capitán 20, debido a la extensión y violencia del
fuego decide dar la alarma de Incendio. La verdad hace mucho tiempo no veía
en un llamado un fuego de tal violencia, seguramente se debió a las
características de la construcción, ya que por la abundancia de madera la
combustión fue muy rápida. Además debido a la rapidez con la que se consumía
el techo, el llamado se auto ventiló, lo que generó una rápida propagación.
Una vez
que se me acabó el aire de mi ERA, salí a cambiar el cilindro y se me
encomendó subir al techo a relevar personal que se quedaba sin aire. Desde
ahí bajaba el bombero Cristián Jiménez
En fin
mi retorno al trabajo activo de bombero de casco negro fue trabajando y no
debí esperar mucho para hacerlo. Luego descansé junto a mi bomba y me
reencontré con bomberos que al igual que yo, ahora usan sus cascos negros en
vez del de oficial, constituyendo esto la materialización de la democracia,
en donde uno debe por periodos ejercer cargos, tener el mando de una
compañía o de una institución, para luego volver a las filas obedeciendo y
confiando en los nuevos oficiales.