Romería para
recordar a nuestros Fundadores
Marzo 2007
Texto: Nicolás
Lara
Fotos: Felipe
Lorca

Ha pasado tan poco tiempo pero pareciese que han pasado
años desde que entre a ser bombero de la 18. Es que han sido varias las
experiencias que me ha tocado vivir desde que inicie mi vida bomberil. Por
una parte, están los incendios y otros llamados que son parte de nuestro
trabajo, pero por otra, están aquellas experiencias que vivimos y realizamos
con un fin netamente sentimental.
El domingo 11 de marzo pasado, como 18ª Compañía,
realizamos una romería en el Cementerio General en honor y en recuerdo de
los que fueron fundadores de nuestra compañía y que ahora no se encuentran
con nosotros. Es claro que para mí, siendo nuevo en el grupo, quizás no
significaba lo mismo que para muchos de mis compañeros antiguos.

En sus rostros se les notaba la tristeza pero el orgullo
que sentían de estar ahí acompañando a los que nos dejaron. A pesar de que
faltaron algunos, el ambiente que se logró crear en ese recinto fue tan
acogedor que, como “chupe”, pude sentir y contagiarme de los sentimientos de
todos los que nos encontrábamos presentes.
Personalmente, como primera experiencia de este tipo con
la compañía, debo decir que el orgullo fue lo que más me sobraba. Jamás tuve
la oportunidad de conocer, por ejemplo, a Don Carlos, pero aún así presentí
que sí lo había hecho al momento que lo recordábamos en el cementerio.
Claro que lo que más me llamó la atención fue cuando
escuché que nunca antes habían hecho esta pequeña ceremonia en esa fecha, y
si alguna vez lo llegaron hacer, fue hace muchísimo tiempo. No sé las
razones del por qué antes no se hizo, es algo obvio de un bombero tan nuevo
como yo dentro de un grupo que lleva harto tiempo junto, pero si sé lo que
muchos sintieron ese día, y con certeza digo que son varios los que alguna
lágrima quisieron soltar.
La emoción y el orgullo fueron los principales elementos
que marcaron ese día que culminó con la conocida Competencia Fundadores. En
mi opinión, ceremonias como la romería deben realizarse todos los años ya
que es un forma de poder homenajear a los padres de nuestra compañía, que si
bien ya se han ido, siguen presentes en cada uno de quienes somos parte de
lo que ellos crearon con tanto “valor y sacrificio”.