Emotivo adiós al
bombero mártir de Primera Compañía
Sus restos quedaron
sepultados en mausoleo bomberil del Cementerio General.
Fuente: El
Mercurio de Antofagasta
Marzo 10, 2007

Una conmovedora despedida tributó la comunidad
antofagastina al bombero héroe, Manuel Alejandro Jorquera Olivera. Las
exequias tuvieron lugar anoche (9) en el mausoleo del Cementerio General
hasta donde fue conducida la urna mortuoria cubierta por el pabellón
nacional, en un cortejo que partió desde el Cuartel General en calle Sucre.
La columna encabezada por la bomba de la Primera
Compañía, de la cual el voluntario fue su Capitán Honorario y Director,
estuvo integrada por delegaciones de todas las compañías y representantes de
diversas entidades que exteriorizaron su profundo pesar por el deceso del
sexto Mártir de la Institución.
La muerte del voluntario se produjo en la tarde del
jueves
último en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Regional, donde se
encontraba internado desde el 31 de enero a raíz de las graves heridas
producidas tras una descarga eléctrica que recibió mientras participaba en
la extinción de un incendio en la población "José Miguel Carrera".
Su hijo, Manuel Olivera, dijo que hasta el último minuto
su padre mantuvo una tenaz lucha por su vida. Incluso, intentó comunicarse
por señas, a pesar de estar fuertemente sedado.
"Pareció querer despedirse de los suyos que permanecimos
durante todos estos días a la espera de un milagro que le permitiera
sobrevivir", reseñó.
Dijo que la familia estará eternamente agradecida de
todas las muestras de apoyo, en especial, de la propia institución que lo
cobijó, así como del personal clínico que lo asistió, autoridades y vecinos.
Recordó que había nacido en Chuquicamata, aunque desde
muy joven se trasladó hasta Antofagasta donde trabajó durante varios años en
la empresa portuaria. Ingresó a la Primera Compañía en 1957 y se ganó la más
amplia consideración de todos sus colegas por su dedicación y espíritu de
entrega. Jamás dejó de concurrir a un incendio y sólo había sufrido un
accidente en un impactante siniestro ocurrido en la calle Caracoles en la
década de los setenta.
"Mi padre se encontraba lúcido, a pesar de las graves
heridas, habló conmigo cuando lo trasladaban al hospital. Me pidió que
viéramos a su hija Laurita y, en ningún momento, olvidó a su familia",
evocó.
El gobernador de Antofagasta, Arnaldo Gómez Ruiz, se
hizo
presente en el velatorio y entregó las condolencias a la familia y la
institución bomberil a nombre de la comunidad y del Gobierno Regional.
El senador Carlos Cantero manifestó que este penoso
suceso dejaba muy duras lecciones y constituía un golpe muy duro para la
institución bomberil.
Los oradores resaltaron las virtudes humanas y compromiso
mostrado por el extinto a lo largo de su existencia.
El superintendente de la institución, Fernando Jara del
Solar, enfatizó además el solemne compromiso de apoyar a los deudos para
quienes tuvo palabras de consuelo y gratitud.
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