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Guillermo Pinto deja el cargo de Director de la 18 tras 5 años

El relevo más importante

Lo que él definió como “la posta de una década”. Después de tres períodos, la 18ª opta por una nueva era para la Compañía.

Diciembre 26, 2006

Por Marco Antonio Cumsille

El jueves 21 de diciembre del 2006, la Decimoctava Compañía realizó su primera sesión en el nuevo cuartel, ubicado en calle Gerónimo de Alderete 1218, después de haberse constituido minutos antes la Junta de Oficiales en la nueva sala de Consejo.

De esta forma, y ya con todos los servicios en funcionamiento pleno, la 18ª pudo cabalmente dar marcha normal a su vida diaria en la actual ubicación.

La sesión marcó también la despedida de Guillermo Pinto Aracena, su director, así como también de muchos de sus oficiales que volverán a la filas de la 18, como cualquier bombero más de nuestra unidad.

Ocho días antes, el director se había despedido de sus pares en el Cuartel General, cuando con mucho humor anticipó en el Directorio que “lo mejor de la nueva etapa es que voy a volver a los techos”.

No alcanzó a terminar el año y la profecía estaba cumplida. El sábado 16 de diciembre, y mientras ultimaba los detalles del cambio de cuartel, Guillermo Pinto debió correr una cuadra, hasta Walter Scott y Pedro de Arbolancha, para integrar los equipos de ataque de la 18, en un siniestro que afectó a dos casas esa mañana sabatina.

En el techo o en la sala, con Guillermo Pinto nos separan y nos unen muchas cosas, aunque sin lugar a dudas son más los puntos de encuentro que de los otros.

Al despedirse de la Compañía, con la humildad que le caracteriza, minimizó el logro de su período señalando que simplemente “se había seguido una posta” y que “él había culminado un trabajo que comenzaron otros”.

Equivocado en el fondo, pero sincero en la forma, Guillermo Pinto finalizó un período de más de una década, en la cual hubo absoluta continuidad entre los directores y en los logros de la Compañía, que fueron desde fijar una misión, cambiar el escudo, recuperar la independencia económica, renovar la bomba, incorporar procedimientos estándar, capacitar a sus bomberos en el exterior, sumar tecnología, añadir a la mujer al servicio, ganar dos competencias Besoaín, ser penta campeones de football, hasta construir uno de los cuarteles más modernos del país, sin comprometer en esto último, el patrimonio de las demás Compañías o afectar los flujos de otros Cuerpos de Bomberos (ver detalles).

Todo comenzó en 1996, cuando dividida y sin rumbo fijo, la Compañía buscó una instancia y se congregó en el ahora mítico seminario del Centro de Eventos  Casapiedra, el 26 de noviembre, donde se sentaron las bases del desarrollo posterior.

Los sueños de los voluntarios quedaron plasmados en tarjetas amarillas que recogen un exacto levantamiento de las inquietudes del ayer y de las realidades del ahora, concretadas no sin sacrificios ni dolores (ver transcripción de las tarjetas)

La posta se inició con el suscrito, asumiendo como Director el 4 de octubre de 1996 hasta el 27 de octubre de 1999. Rodrigo Ready tomó el bastón de mando y lo llevó hasta sitiales impensados, cambiando la B18 por una máquina moderna y funcional, acrecentando la capacidad económica y estrechando los lazos con la I. Municipalidad de Vitacura, para sentar las bases de una relación de ayuda y cooperación, amén de haber llevado la mayor cantidad de bomberos dieciochinos a capacitarse en el extranjero.

La posta de directores dieciochinos en una década

(de izq. a der.) Cumsille (1996-1999), Ready (1999-2001)

y Pinto (2001-2006).

Tras la elección de Rodrigo Ready como Tesorero General, Guillermo Pinto asumió como director, siendo elegido el 18 de octubre del 2001, cerrando su mandato este 31 de diciembre del 2006, concluyendo su periodo como uno de los directores con mayores logros materiales y humanos de la historia Dieciochina.

En los más de cinco años que sirvió su cargo, fue protagonista y estimulador de las profundas transformaciones de la 18ª, coronando su gestión con un sólido hito institucional como lo es el nuevo cuartel.

Así como Arturo Merino Ossa en 1968, o Juan Olavarría Revello en 1981, Guillermo Pinto ingresa a la historia de la Compañía siendo todavía muy joven y con enormes desafíos profesionales y humanos por delante.

Durante este tiempo, además, ejerció como director de la AS&P y fue miembro de la comisión finanzas del Directorio del CBS, tareas que a veces no son visibles para la masa, pero cuyo resultado exitoso siempre deviene en el bienestar de la Institución.

El 31 de diciembre, Guillermo Pinto dejará la testera de la 18, pero la magnitud de su labor se mantendrá incólume, en directo beneficio no sólo para los dieciochinos actuales, sino también para nuestros hijos y sus hijos.

Un testimonio personal

El recuerdo personal de Guillermo Pinto es bien amplio y abarca desde algunas jornadas comunes en la Guardia Nocturna del ahora “cuartel viejo”, hasta llamados o incendios donde trabajamos codo a codo. Aunque no lo parece, y el tiempo le deja poco margen para que lo parezca, es más un bombero de techo que de oficina. En los años que fue director, muchos lo sorprendieron destechando, como en el incendio del Parque Arauco, lo que provocó la ira de un ex Comandante, o siendo el operador del primer pitón dieciochino en un fuego en departamento (Incendio en la Rotonda Pérez Zujovic).

Sin embargo, mi recuerdo más singular y el que nos ha unido desde hace más de 20 años, ocurrió en el Incendio del terremoto del 85, en Nueva Costanera, cuando nos sorprendió la primera réplica combatiendo solos el fuego en un tercer piso completamente en llamas.

A poco de ese susto, vino otro. Imprevistamente le cayó un librero en brasas sobre la cabeza y parte del cuerpo. Esa vez lo cargué tres pisos hacia abajo, patinando sobre las baldosas mojadas de la caja de escaleras, en una gracia que le devolvió de inmediato la conciencia, por el susto, y la cual ninguno de los dos está en condiciones físicas de volver a repetir.


De regreso al techo antes del 1 de enero, junto a Rodrigo Ready

y el Capitán Rodrigo Conejo, llamado del 16 de diciembre de 2006.

También con el “Pato”, porque así le llamamos sus amigos, compartimos un memorable viaje a la Universidad de Texas en 1996, poco antes del ya mítico seminario de Casapiedra.

Ese viaje fue casi iniciático, ya que el contacto con otros bomberos y otros métodos de capacitación nos abrió los ojos en cuanto a lo mucho que debíamos cambiar, si el CBS quería estar a la altura de los nuevos desafíos en las emergencias. Ese viaje también, dio pie para conocer y molificar una amistad perdurable con Mario Huerta, bombero de la 17.

Unos años después hizo el curso de Comando de Incidentes en Materiales Peligrosos en Colorado. Preocupado por la seguridad del personal, debe ser uno de los pocos directores que mantuvo siempre listo su uniforme completo, con guantes y esclavina.


 

Principal

Cuerpo de Bomberos de Santiago, 18 Compañía
Teléfonos (562) 2294775 y (562) 2422256
Dirección: Gerónimo de Alderete 1218, Vitacura, Chile

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