EJERCICIO DE ARMADAS DESDE
B-18
Aunque la mayoría de la gente
en esta época se encuentra de vacaciones, los voluntarios de la Decimoctava
siguen entrenando y preparándose para ofrecer un mejor servicio a la
comunidad.
Por Susan Garrido y Carla
Carreño, 18 Compañía

En ésta oportunidad el punto
de entrenamiento y lugar de reunión fue nuestro cuartel el domingo 27 de
enero a las 10:18. Ejercicio a desarrollar: armadas desde B-18.
La compañía fue dividida en
dos grupos de trabajos, en donde cada uno tuvo que desarrollar distintos
tipos de armadas. El grupo numero uno, encabezado por el voluntario
honorario Rodolfo Troncoso, primero le tocó enfrentar una simulación de
10-01 correspondiente a fuego en una azotea. Al grupo se le ordenó que
armara con una maleta de 52 mm, más una extensión. Se bajó la escala
corrediza y la de aluminio, para luego desplegar la armada base, mientras se
constituía el nexo. Los voluntarios completamente equipados con sus
elementos de protección personal, llegaron sin problema a la azotea del
cuartel, desarrollando así el primer simulacro de llamado.

Una vez que el equipo uno,
con el incansable apoyo de nuestros brigadieres, dejaron la B-18
completamente operativa, fue el turno del equipo número dos, encabezado por
el voluntario honorario David Lunt. El Teniente a cargo comunicó que también
se trataba de un 10-01 con fuego en azotea. Si bien era el mismo escenario
del equipo anterior, en esta ocasión se dio la orden de realizar una armada
por fuera, con el objetivo de desarrollar una técnica que si bien es
conocida, son pocas las veces que se pone en práctica. Esta puede traer una
serie de beneficios, tales como un menor desgaste del personal en el
traslado del material necesario y evitar inundaciones involuntarias por
alguna mala mantención o llave abierta en la red seca de los edificios.

Con las mismas condiciones
del equipo uno, a la orden de “Tierra”, el equipo 2 con uniforme completo,
procedió a bajar todos los materiales y herramientas a utilizar. Estos
consistieron en la escala corrediza, la escala de techo, nuestro bolso de
edificio (esencial para este tipo de armada) y una maleta.

Una vez arriba, nuestro
compañero Mauricio Lorca extendió la cuerda del bolso de edificio, para así
lograr subir una tira de 72 mm de la armada base, al lugar exacto de la
simulación de amago y así conectar arriba la línea de 52 de la maleta con el
traspaso 72/52 del bolso de edificio.

Si bien a esa hora del día la
temperatura se volvía cada vez más desagradable, el ánimo de los voluntarios
presentes, permitió que el ejercicio no quedara ahí. Faltaba la segunda
patita: armada a grifo. Función principal de la segunda máquina en un
llamado estructural.

En esta ocasión los equipos
no se pudieron ver entre si, ya que se utilizó un grifo de las calles
traseras de nuestro cuartel. Primero actuó el equipo 1 realizando una armada
a grifo y alimentando
a través de una armada, la
supuesta primera máquina a través del uso de uno de nuestros “pollos”
(carretes desmontables).

Una vez concretadas estas dos
esenciales funciones, otra pareja de voluntarios equipados con autónomos,
simuló acercarse a la primera máquina para solicitar una salida y actuar en
la propagación. Esta misma operación fue
repetida por el equipo 2. En una segunda vuelta los roles de cada uno de los
voluntarios fue cambiado, para que todos tuvieran la posibilidad de
ejercitar en todas las funciones.

Con el ánimo competitivo y
espíritu de superación que nos caracteriza, repetimos este último ejercicio
por tercera vez, con el fin de afinar detalles y bajar nuestros tiempos de
armada como equipo.
Finalmente nuestro Capitán
nos reunió en nuestra sala de máquinas para realizar una reflexión y
autocrítica de los movimientos realizados por cada equipo, con la intención
de reconocer y corregir nuestros errores y evitar que estos ocurran en un
llamado real en el futuro.

En este ejercicio habían
honorarios, activos, guardianes nocturnos, aquellos de los que siempre
tripulan, otros que llegan por su cuenta al llamado, también los que asisten
de vez en cuando o que por razones externas, se encuentran reincorporándose
luego de un largo receso bomberil. Lo importante es que todos se destacaron
por su espíritu de equipo y el entusiasmo que pusieron para que las cosas
resultaran.
En un día domingo que
normalmente se duerme hasta tarde, se comparte con la familia o simplemente
no se hace nada especial, con la intención de descansar después de una ardua
semana laboral, orgullosamente puedo decir que nuestro espíritu de
superación fue más fuerte, terminando este ejercicio con nuestro tradicional
“Dieciocho” una vez dada la orden de retirada por parte de nuestro Capitán.