Ciro Cornejo Morales
Adiós a un forjador

Generador de una estirpe dieciochina
incuestionable, el primer Ciro de nuestra historia, fue un verdadero forjador
que impregnó algo de su sentido de familia a toda la Compañía.
Por Marco Antonio Cumsille.
Cuando no había
cuartel, ni máquinas, ni uniformes de Nomex o equipos de respiración
autónoma, hubo hombres que forzaron el sueño para que la 18° fuera lo que es
hoy en día.
Pocos son los que
pueden dejar en tan poco tiempo una huella tan inmensa en una institución
como la nuestra. Lo hizo Arturo Merino nuestro primer director, y también
Ciro Cornejo Morales, el autor de los afiches que convocaban a la juventud a
formar parte de una nueva compañía.
Unidos en un sueño
sin límites, Merino y Cornejo fundieron voluntades para aglutinar, liderar y
materializar los impulsos de una comunidad emergente que clamaba por un
servicio de emergencia moderno y ágil, enclavado en el corazón mismo de su
comunidad.
Don Ciro puso su
bonhomía, su creatividad y su calidez al servicio de una tarea que no ha
terminado ni con mucho.
Los que ingresamos
años después de su partida, los que buceamos en sus libros de actas,
aprendimos de él todo lo que significó forjar un equipo allí donde no había
nada; dar institucionalidad a la anarquía juvenil, a veces confundida como
entusiasmo, y alinear a un grupo de chilenos detrás de un número y un
escudo.

Don Ciro Cornejo Morales con su hijo Ciro
Cornejo
Cáceres durante el aniversario en septiembre
del 2006
Las virtudes de este
hombre, pródigo en hijos, nietos y bisnietos están resumidas en el
testimonio de uno de sus descendientes, el tercer Ciro que forma en las
filas dieciochinas, cuando recordó entre lágrimas la frase de su abuelo
respecto a la casa paterna:
“Esta casa es de todos y para todos, que vengan los que
quieran”.
Es curioso y
significativo como ese lema, ese principio que don Ciro aplicó para toda su
familia, ha podido traspasarse a nuestras filas y a nuestras casas
bomberiles. Porque si hay algo que distingue a los 18°, es que nuestra casa
es de todos y para todos y está abierta a los que quieran compartir un poco
de valor, mucho de sacrificio y las ganas de esas primeras horas, que siguen
vivas pese a la lejanía de los tercios entrañables que le dieron vida.
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Incendio de la
Iglesia de la Compañía |
Invitación a formar una compañía
de bomberos |
Folletos, boletines,
afiches, tarjetas de navidad y hasta un gran cuadro que hoy permanece en el
cuartel, testimonian la inquietud artística de este fundador memorable.
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Tarjetas de Navidad |
La tarjeta de
Navidad que ilustra esta crónica es una de tantas que alcanzó a realizar don
Ciro, retratando a su compañero de ideal, Arturo Merino Ossa, en plan de
bombero pascuero.

En nuestro
apreciable archivo, se conservan sus primeras actas, como un registro
indeleble de su sentido de organización en la hora temprana y turbulenta de
nuestra Brigada 3, transformada luego en 18°, cuando ya ninguno de los
forjadores estaba en las filas como para celebrarlo.
A diferencia de
Arturo Merino, que lamentablemente no tuvo descendencia dentro de nuestras
filas, don Ciro Cornejo Morales siguió cercano a nosotros a través de sus
hijos y luego de sus nietos. Compartió hasta hace poco las alegrías y los
dolores, y siempre tuvo una mirada cálida para una de sus realizaciones más
notables.
Me declaro ferviente
admirador de su obra, simpatizo con cada una de las luchas que él y Arturo
Merino desarrollaron y creo que la Compañía nunca podrá reconocer lo
suficiente todo aquello que hicieron por ella, incluso el sacrificio
personal que significó no estar más en sus filas.
Se ha ido un grande
de la 18. Es momento para estar muy triste y para hacerle justicia a su
memoria.
Mónaco, octubre
2008.