Es una parte
importante de nuestra historia
Repentino adiós
a nuestro Z18
Rafael Rebollo
Andonie

Lo conocí en Julio de 1998, en ese tiempo, a la izquierda
de la S-170 en el galpón metálico de San Félix. Durante años lo vi salir a
apoyar a nuestra bomba y a tantas otras de este y otros cuerpos de bomberos
que solicitaban sus preciados 8000 lts. de agua para combatir el fuego.
Ya siendo bombero, mi primera salida a cargo fue en él,
me faltaban dedos para tocar el "manual" de la inconfundible Motorola que
con sus dos parlantes sobre el techo, se hacia escuchar muy a la distancia y
le abría paso por las calles y carreteras. De muchos otros llamados e
historias fue silencioso testigo, participando en las grandes jornadas de la
18.
Luego surgió una oportunidad única, la Compañía me daba
la confianza para ser conductor autorizado y lo comencé a mirar quizás con
cierto miedo y respeto.
Las primeras prácticas en aquel camión fueron duras, no
estábamos en verano, pero las manos siempre quedaban sudorosas y la pierna
del embrague acalambrada. 30 horas fueron las que pasamos juntos subiendo y
bajando cerros, recorriendo pasajes y aprendiendo mañas, hasta que
finalmente llego el día y a poco menos de cumplirse media hora de ser
conductor autorizado..... mi primer llamado manejando.
Lo recuerdo mejor que mi primer llamado en la bomba. De
ahí en adelante se convirtió en mi favorito, adonde tuviese que ir, yo lo
quería llevar. Llamados, cargas de combustible, al taller, grabando videos,
e incluso a su último incendio en las bodegas de Tur Bus.
En todas estas ocasiones tuve la oportunidad de
conducirlo y seguir conociéndolo. No estuve en su ultimo llamado, del que no
pudo regresar por sí mismo, pero me enteré a la distancia que no volvería a
andar y sentí una profunda pena.

Después de casi 3 meses, hoy lo vinieron a buscar y fui
uno de los que no se quiso acercar. Lo miré desde lejos, era difícil verlo
salir así, remolcado por una grúa. Quizás algunos no entiendan que se pueda
sentir tanto cariño por un camión o algo material, pero para mi, el Z fue
escuela como bombero y conductor, y al igual que cuando nos cambiamos de
cuartel, hoy sentí pena porque una gran parte de nuestra historia se iba.
Espero que podamos tener la oportunidad de verlo salir
por sus propios medios de nuestra sala de máquinas, el día que recibamos
nuestro nuevo Z, andando orgulloso, como corresponde a una máquina de la 18.