Living the
American Dream – Best job in the world
Por Jorge Mahaluf
Agosto 2012

Hace
tres años que fue la campaña económica del Cuerpo. En esa oportunidad,
nuestra compañía, que era capitaneada por el voluntario Marcelo Cáceres,
ofreció un premio a los tres bomberos que más dinero recaudaran para la 18.
Nos hicimos acreedores del mismo, Pedro Quezada, Michael Moore y quien
relata.
Ese
premio se concretaría el 6 de julio pasado, partiendo los 3 rumbo a los
Estados Unidos, específicamente al estado de Texas, a realizar el curso de
“Estrategias de Incendios Industriales” dictado por TEEX (Texas Engineering
Extension Service).
Del
aeropuerto de Dallas nos dirigimos en auto hacia el hotel en Houston. Hay
que admitir que gracias al GPS no tuvimos problemas para llegar, de no
tenerlo, tal vez seguiríamos buscando el hotel. Pudimos disfrutar de unos
días de relajo antes del curso, conociendo la ciudad y la base de la NASA.
Llegamos
a la ciudad de College Station, lugar donde se encuentra el campo de
entrenamiento de TEEX y la Universidad de Texas A&M. Nos hospedamos en un
bello hotel en el pueblo de Bryan a minutos de la ciudad. Muy tradicional,
parecido al viejo oeste, con personas muy afables que te saludaban en la
calle y te invitaban cervezas al saber que eras de otro país.
Al
comenzar el curso notamos que había una gran presencia de sudamericanos. El
campo de entrenamiento era enorme y contaba con simuladores de todo tipo en
las áreas de de fuego, haz-mat y rescate.
Nuestro
curso, se especializó en la extinción con el uso de espuma, especialmente en
refinerías, además de caudales y presiones basadas en formas muy matemáticas
y bien pensadas para el combate de esta clase de incendios.

Durante
la semana hubo tormenta eléctrica, por lo que las instalaciones debieron ser
cerradas en varias ocasiones. No faltaron las bromas sobre “gringos
exagerados”, “le ponen color”, sin embargo, más adelante nos daríamos
cuenta de que no lo eran. Aún así, el incesante calor húmedo no cesaba de
día ni de noche.
Podemos
decir, que en las prácticas dejamos bien parado el nombre de Chile, del CBS
y de la 18. Constates felicitaciones recibíamos en los prácticos y buenas
observaciones, sobre todo de Pedro. En clases nos diferenciábamos del resto
de los asistentes, que eran en general, empleados de grandes refinerías en
el Caribe y Centro América.
Finalizado el curso, y habiendo conocido el mítico Dixiechicken, un
tradicional bar Norte Americano, además de grandes personas y experiencias,
nos dirigimos a la ciudad de Austin donde nos esperaba el voluntario de la
14 compañía del CBS y profesional de AFD, Rodrigo Nicolau.
Sin
duda, la travesía fue extraña, sobre todo porque hubo tormenta eléctrica
todos los días que llevábamos en USA. Pero cuando dejó de llover, apareció
una nube por delante del auto que, cuando atravesamos, comenzó a llover de
una forma que hacia parecer que se caería el cielo. Fue impresionante. Los
autos se detenian y caían rayos al lado de nuestro fiel “COMPAC – CAR”. Nos
hizo acordarnos de TEEX, y pensar “si nos muriéramos de un rayo después de
todo lo que hemos bromeado con eso”, entre muchas otras bromas que nos
habíamos hecho los tres. Considerando además el asqueroso olor del uniforme,
solo queríamos llegar rápido a nuestro destino en Austin.
Llegamos
luego de un almuerzo “fast food”, muy usual en este viaje. Rodrigo nos
esperaba con un gran recibimiento. Al principio el acento le parecía
mexicanote, pero unos minutos con los chilenos le bastó para acordarse de
como hablamos en Chile.

La
Station 2 nos recibió muy bien. Se trata de un cuartel de los más antiguos
de Austin en el centro de la ciudad. Incontables llamados compartimos con
los diferentes turnos, así como experiencias y conocimientos. Muchas bromas,
lo que indudablemente hizo mejorar nuestro inglés.

Por otro
lado, estaba la Station 18, como no ir a la de nuestro número. Solo por dar
un dato: 400 llamadas al mes tiene esa compañía. Nos tocó ir por turnos. Lo
único en lo que pudimos concordar los tres, fue en lo simpáticos que eran
los bomberos y lo poco que se dormía por la cantidad de emergencias que
atendían.

En las
dos estaciones respondimos a muchos llamados de alarmas activadas, choques,
atropellos y llamados médicos (EMS).

Sin duda
alguna, las mejores experiencias las vivimos en la pasantía con la 2da y
18va. Gente de gran corazón y humildad, con gran interés en que estuviéramos
bien atendidos y SOBRE alimentados de tacos y hamburguesas. Cómo olvidar
cuando fuimos al supermercado a comprar la cena en la bomba, y las mujeres
nos saludaban - “Hi fireman” - de forma coqueta, o cuando nos solicitaban
que tradujésemos en las emergencias con latinos. También cuando nos llevaran
a la azotea de uno de los edificios más altos de Austin para ver la ciudad,
los tours en bomba, el capitolio, la universidad de Texas.

Ninguno
de los tres habíamos salido en la noche en la semana, por lo que nos
recomendaron ir a la Six Street, la calle de los pub, como Coyote Ugly y
Bull Bar, entre otros. La conversación traducida fue la siguiente en el
cuartel de la 2da: “¿Muchachos que harán hoy?, tienen que salir”. La
respuesta fue: “nos recomendaron la Six Street”. Lo más chistoso es lo
siguiente: “¿y como se van? Obviamente respondimos “en taxi”. Ahí vino el
golpe en el hombro que nos dijo: “no se preocupen, los llevamos en bomba y
batallion con el comandante.” Así fue como fuimos a carretear en bomba y con
sirena.

Son
algunas de las grandes anécdotas de nuestro viaje de entrenamiento y premio
al esfuerzo y paciencia por la última campaña económica. Quiero dar las
gracias a todas las personas que nos recibieron, gente de muy buen corazón
que están invitados por siempre a la 18 de Chile. Esperamos volver a verlos
y vivir nuevas experiencias, nunca olvidaremos las grandes personas
conocimos en esas Compañías. Aprendimos, que los bomberos son una familia
mundial, con los mismos ideales y sacrificios. A su vez, agradecemos
inmensamente a Rodrigo, que se preocupó desde que llegamos hasta nuestra
vuelta a Chile. Nos esperó con los brazos abiertos y siempre estaremos
agradecidos de ese trato fraternal que tuvo con nosotros.

Al
final, Pedro volvió a Chile, mientras tanto Michael y yo nos preparábamos
para otro viaje. Nuevas aventuras y experiencias nos esperaban en New York y
Washington, pero esa es otra historia.