Se dice
que uno de los mayores enemigos para los prevencionistas de riesgos, equipos
de rescates, bomberos, etc. es la costumbre. Esta nos hace realizar nuestra
labor de forma repetitiva, con pérdida de temor y en algunos casos obviando
cierta información relevante en la emergencia.
El
domingo recién pasado acudimos a un 10-6 (llamado de emanación de gases), en
las esquinas de Vía Esmeralda y Gran Vía, en la comuna de Vitacura. En la
mayoría de estas emergencias el trabajo es el mismo, cañerías o matrices
rotas, donde se establece un perímetro, para luego trabajar con prensas y
conos conteniendo la fuga. Habitualmente este trabajo queda controlado antes
de la llegada de Gasco o Metrogas. Por lo mismo, la actitud de nuestro
equipo era la recurrente: tranquilidad y seguridad ante un trabajo conocido,
pero lo que no sabíamos es que este llamado seria uno de los más complejos
que nos ha tocado enfrentar, obligándonos a ocupar todo nuestro conocimiento
teórico-práctico y debiendo cambiar rápidamente nuestra disposición de
tranquilidad a máxima alerta.
La
tripulación de B-18 en el llamado de esa mañana fue: Ignacio Carrasco a
cargo, Matias Roblero (14C) y Michael Moore (1804), por su parte la
tripulación de H-18 fue: Jorge Jeldez (a cargo) Jorge Mahaluf (1804-A),
Francisco Niño y Gabriel Galdames.

Al
acercarnos al lugar nos dimos cuenta que algo raro sucedía, ya que varias
personas nos señalaban el lugar de la emergencia y un móvil de clínica
Alemana nos esperaba en la puerta. En ella se encontraba el bombero de la
decima compañía Juan Jose Figueroa quien rápidamente nos informa de personas
intoxicadas con un gas, desconocido hasta ese momento, en el interior de la
casa.
Rápidamente nos colocamos nuestros equipos respiratorios para proceder a
realizar la búsqueda y rescate de las personas intoxicadas. Al ingresar nos
encontramos con la primera complejidad, una casa habitación de al menos 1500
metros cuadrados construidos con aproximadamente 10 piezas más sus
respectivos baños que nos hacían más compleja la búsqueda, sumado a altos
niveles de toxicidad de un gas que hasta el momento desconocíamos.

Rápidamente visualizamos dos víctimas, eran el dueño de casa con su esposa
quienes se encontraban en el dormitorio matrimonial, uno con compromiso de
conciencia y la otra totalmente inconsciente. Dos de nuestros bomberos se
ocuparon de sacar rápidamente a estas dos personas mientras la segunda
pareja de bomberos buscaba desesperadamente a las otras víctimas. Fue así
como logramos rescatar un total de 6 personas inconscientes que fueron
sacadas por personal de la 18 compañía y asistidos en el exterior de la casa
por personal de la clínica alemana.
Una vez
en el exterior se estableció un puesto medico comandado por paramédicos de
la clínica Alemana que rápidamente realizaron un TRIAGE para establecer las
prioridades de traslado. A la llegada de H-4 se coordinaron las acciones de
identificación del gas y labores de ventilación mientras 1802 cambiaba la
clave a 10-5 y establecía el protocolo de trabajo.

Luego de
establecer que se trataba de Monóxido de carbono que emanaba desde una
caldera a gas en el subterráneo de la casa y que dichas emanaciones
superaban ampliamente las 1.000 partes por millón, 1801 ordena la
ventilación forzada con el Supervac, ventilador eléctrico que evita ingresar
más monóxido de carbono (producto de la combustión de los equipos) al
interior de la casa.
Fue así
como después de cerca de 3 horas de trabajo pudimos retirarnos con la
satisfacción de haber salvado a 6 personas de una muerte segura, sin embargo
queda la sensación de que debemos estar más predispuestos ante “el peor
escenario” concepto utilizado para estar más preparado camino a una
emergencia, buscando responder de manera más eficiente a escenarios con
múltiples victimas y riesgos inminentes.