Emergencia en Autopista
Por Marco Antonio Cumsille
Vitacura, viernes 4 de mayo de 2012
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El
primer viernes de mayo compartíamos con el Director Honorario, Próspero
Bisquertt, presidente de la Comisión Sesquicentenario del Cuerpo de Bomberos
de Santiago y comentábamos los efectos positivos de la ley de alcoholes, ya
que desde su promulgación la Compañía no había salido a ningún accidente
vehicular de gravedad.
En
eso estábamos, cuando los timbres se dejaron caer inesperadamente en el
cuartel. Se trataba de un 10-6, fuga de gas, en el sector alto de Lo
Barnechea, por lo que la dotación dieciochina se vistió para tripular H 18 a
cargo de la voluntaria Pía Cortez.
Al
constatar que el entusiasmo era excesivo, ordené que tanto el ayudante de
comandancia, Alfredo Patiño como el voluntario Edison Escobar permanecieran
en el cuartel, ya que según el procedimiento de la Comandancia, lo más
probable sería que B 18 fuera despachada en clave 0-11, es decir, como
respaldo, al cuartel de la 19º. No obstante, fue BX 20 la bomba que se movió
hacia Lo Barnechea, por lo que con mayor razón quedamos acuartelados para
cubrir el doble sector que se abría.
Estábamos en eso cuando otra vez cayeron los timbres, esta vez era para la
bomba que se despachó junto RH 15 y H 4 a un 10-4-1 en el sector de
Costanera Norte, casi frente a Gran Vía.
Los
dos voluntarios ya citados, más el Director Honorario, Próspero Bisquertt, y
el capitán que relata, Marco Antonio Cumsille subimos presurosos a la verde
limón, sin sospechar lo que se viviría.
Las
instrucciones de la Central dieron de inmediato cuenta del tipo de
emergencia que se trataba. Era la colisión de un camión de transporte de gas
que había cruzado la calzada y provocado un accidente en cadena de cuatro o
cinco vehículos.
Al
escuchar que la calzada comprometida era la que iba de oriente a poniente,
enfilamos rumbo al enlace Tabancura, pero afortunadamente nos llamó por
frecuencia interna el voluntario Mauricio Rodríguez para señalarnos que era
mejor entrar por la rotonda Lo Curro y avanzar por la caletera, hasta llegar
a un costado mismo del accidente. Eso hicimos, sorteando los tacos y
obstáculos, para ponernos a un flanco de la autopista, frente al vehículo
más dañado donde todavía había una persona atrapada y con sangramiento
profuso. Se trataba del conductor de un radiotaxi.
Apenas
bajamos, se nos acercó Gonzalo Sabando, funcionario de la autopista y
voluntario de la 19ª, para pedirnos el RAM que lleva B 18, herramienta de
rescate que sólo utilizamos en caso de que la compañía de rescate lo pida o
bien en caso de ser necesarios en emergencias de materiales peligrosos.
De
inmediato me comuniqué con el Capitán 15, Gonzalo Ducheylar, quien venía a
cargo de su máquina, para requerir ubicación y comunicarle que nos estaban
pidiendo usar las herramientas de rescate de B18.
La
situación parecía ser crítica para el atrapado, con bastante sangramiento
del brazo izquierdo, parte de la frente y la pierna izquierda. Desplazado el
volante, la barra de dirección le impedía salir del vehículo pese a que su
cuello ya estaba estabilizado.
Al
comunicarme RX 15 que estaba en un taco en Tabancura, a unos mil metros del
lugar, di la orden de actuar para lo cual se pusieron a trabajar el ayudante
Patiño, el voluntario Escobar y Mauricio Rodríguez, mientras ordené sacar
una de las mangueras de alta presión e instalar el aplicador de espuma.
Mientras nuestros voluntarios realizaban el rescate, en conjunto con los
funcionarios de Costanera Norte, efectué una vuelta en 360 grados para
comprobar la magnitud del incidente.
Ciento
cincuenta metros hacia el oriente estaba cruzado en la autopista el camión
de Abastible, con su tren delantero colapsado, en apariencia sin más fugas
que el derrame de petróleo y líquido hidráulico.
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Entre
éste y la zona principal del rescate, había un vehículo plomo con daños en
la parte delantera. La peor parte la tenía el radiotaxi en el cual
trabajábamos.
Las
ambulancias y los muchos espectadores, la mayoría de ellos vecinos de buena
voluntad con la intención de ayudar, complicaron demasiado la visión del
entorno, por lo que pedí al oficial de carabineros a cargo que despejara el
lugar.
En ese
instante, aterrizó un helicóptero de carabineros para trasladar al herido
más grave, el que ya estaba siendo liberado del vehículo gracias a nuestro
RAM.
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Despejando los árboles del bosque, pude ver más heridos. Uno de ellos ya
estaba en la ambulancia de la Clínica Alemana, mientras un tercero se
apoyaba en las barandas de cemento con evidente shock post traumático.
Curiosamente, el herido que estaba en la ambulancia, se negaba a ser
trasladado hasta que no le pasaran el equipaje que llevaba en el radiotaxi.
Así que una vez que el chofer fue liberado, Mauricio
Rodríguez junto al cuartelero Luis Ayala abrieron la maleta y entregaron el
equipaje para que pudiera partir la ambulancia con el herido.
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Se
sumó a nuestro trabajo H 4, a cargo de su Teniente Primero, Andrés Monardes,
quien de inmediato se hizo cargo de las operaciones haz mat en torno al
camión de gas. El Teniente confirmó que no había fuga de gas, pero sugirió
pedir H 18, que estaba 6-8 de su emergencia anterior, para sumar más
personal a la tarea de contención del derrame de petróleo.
Así se
solicitó a la central, mientras RH 15 trataba de avanzar dificultosamente a
través de un mar de vehículos que cerraban su paso. Hábilmente, el Capitán
15 ordenó a sus voluntarios tomar los distintos elementos de rescate y
avanzar a pie entre los autos para llegar al teatro de operaciones.
Fueron
sumándose más voluntarios 18, Felipe Arancibia y Humberto Cerda, más toda la
dotación de H 18, por lo que pudimos desplegar los protocolos habituales,
desconectando las baterías de todos los vehículos siniestrados y desplegando
las armadas de los carretes en las zonas de derrame.
Fue
Felipe Arancibia el único que debió usar una de esas armadas cuando comenzó
a humear uno de los autos siniestrados. Se enfrió con el carrete de alta
presión y listo.
El
herido más grave, fue trasladado al helicóptero, junto cuando nos hacíamos
cargo del segundo paciente, que se declaró mareado y con mucho dolor en las
piernas. Era el conductor de una camioneta de reparto, aparentemente no tan
dañada en su exterior, pero que recibió un fuerte golpe contra los parapetos
de la autopista.
En ese
instante, llegó el capitán 15 y su unidad de rescate pedestre, mientras el
RX intentaba acercarse, asumiendo el mando de la emergencia.
Sus
voluntarios se hicieron cargo del último herido, trasladado a la Clínica
Alemana, mientras los nuestros coordinaban con el Teniente Primero 4º las
acciones a seguir.
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Por
decisión de Costanera Norte no fue necesario hacer contención, ni labores de
trasvasije, por lo que pedimos al Capitán 15 dar retirada a H 4 y H 18,
mientras B 18 retiraba su material de agua a la espera de quedar 6-8.
Lo
único negativo de nuestra operación fue el corte que sufrió Edison Escobar
en el cartílago de la oreja derecha, siendo atendido por Manuel Mendoza en
la S 1, ambulancia principal del Cuerpo.
Nos
retiramos una hora y cuarto después de haber sido despachados a la
emergencia, los 11 dieciochinos y un Director Honorario, con el orgullo de
haber contribuido al éxito de una difícil operación de rescate, en perfecta
integración con personal de la autopista y del resto de las compañías del
Cuerpo de Bomberos de Santiago que asistieron al lugar.