Después de muchos meses de
espera y de más de un cambio en la fecha de arribo, recibimos la
confirmación final esta semana: El barco de transporte de vehículos Rio
Aysén de la Compañía Sudamericana de Vapores atracaría en el Puerto de San
Antonio en la madrugada del 2 de noviembre.
Nuestra Bomba había sido
embarcada en el puerto de Galveston, en el estado de Texas en los Estados
Unidos hace unas dos o tres semanas y al fin llegaba a las costas chilenas.
A las 7 de la mañana nos
juntamos en el cuartel, para partir a recibir nuestra nueva pieza de
material mayor, el maquinista Rodrigo Cornejo, el voluntario Daniel Zelada y
quien relata. Después de un suficiente desayuno partimos a San Antonio.
A eso de las 9 de la mañana
habíamos llegado a la ciudad y unos 15 minutos más tarde nos encontrábamos
haciendo ingreso al puerto donde nos estaban esperando los voluntarios
Mauricio Rodríguez (Peyuco) y Andrés Valenzuela, quienes devotamente habían
llegado a las 6:30 de la mañana a abrir el puerto y presenciar el ingreso y
atraco del Rio Aysén para poder grabar con sus cámaras cada momento de tan
importante jornada.
Media hora más tarde nos
reunimos con el personal de la empresa Pirecsa, representantes de la marca
Rosembauer en Chile, quienes nos traían poleras que lucían un 18 en el
frente y un Rosembauer en la espalda, haciendo alusión al nuevo vínculo que
se formaba entre nuestra Compañía y la nueva Bomba. En este momento tuvimos
que equiparnos con los elementos de protección personal para hacer ingreso a
la zona de descarga: casco, zapatos de seguridad y chaleco reflectante.
Luego de un control de identidad hicimos ingreso a la zona de descarga,
donde tuvimos que tomar un bus para llegar a un costado del barco donde
venia la nueva B-18.
Foto de Rodrigo Cornejo
Al bajarnos del bus y
enfrentarnos al gran barco que teníamos al frente pudimos asimilar la
capacidad de carga del mismo, y por tratarse de un barco de carga de
vehículos por niveles, la espera dependía de la posición que ocupara la
máquina al interior del barco. Es decir podía ser que esperáramos dos
minutos o dos horas para que la bomba descendiera del buque. Afortunadamente
fue la primera opción, lo que no nos dio ni siquiera tiempo de preparar las
cámaras de grabación.
Foto de Rodrigo Cornejo
Fue un gran momento
escuchar el rugido de ese motor y el brillo de esos colores pasar por el
frente a unos pocos metros.
A los pocos minutos pudimos
acercarnos y acceder a la Bomba. De inmediato nos dispusimos a abordar la
cabina y probar los asientos. Desde luego que nos pusimos a revisar cada
detalle y realizamos todo tipo de chequeos, siempre grabando y documentando,
y como si fuera poco trasmitiendo en vivo a través de Internet a nuestros
compañeros que a esas horas se encontraban en sus casas, lugares de trabajo
o en el cuartel. En estos momentos llegaba el voluntario José Arguinarena,
conocido fanático de las bombas americanas, desde Santiago.
Fotos de Daniel Carrasco
Cerca de una hora más tarde
nos comunican que hay que mover el carro a otra área del puerto para
tramitar su internación. De inmediato saltamos arriba para ser parte de la
primera tripulación en suelo Chileno: A Cargo, el recién llegado Pepe
Arguinarena y atrás, Cornejo, Rodríguez, Henríquez, Zelada y Valenzuela.
En este nuevo punto, y
mientras se tramitaba la internación, pudimos revisar a fondo la Bomba.
Abrimos las cortinas, revisamos el material, el cuerpo de bomba, las
uniones, los circuitos etc. Después de una hora en donde se nos veía
contentos y entusiasmados recibimos la venia de aduanas para poder salir del
puerto.
A las 12:10 salíamos del
puerto y comenzamos a circular por las calles de San Antonio en dirección
hacia una estación de combustible, ya que traía la alarma del sensor de
petróleo sonando sin parar. Ahora sí estábamos listos para llevarnos la
bomba a Santiago.
La tripulación que salía de
San Antonio estaba compuesta por: Arguinarena a cargo y Cornejo, Henríquez y
Valenzuela atrás. La gente nos miraba al pasar y fotografiaban la máquina.
Durante el viaje tuvimos oportunidad de probar los sistemas de alarma: las
balizas, luces, barras y el claxon, así como la sirena electrónica y la
Federal, todo sonaba y se veía espectacular.
Nos detuvimos nuevamente en
la estación de combustibles de Talagante para hacer un cambio de
tripulación, con el fin de dar la oportunidad a todos de disfrutar el viaje
sobre la nueva máquina: Rodríguez a cargo y atrás Henríquez y Zelada.
Durante el viaje tuvimos tiempo para comenzar a plantearnos los nuevos
desafíos y cambios que habría que asumir en cuanto al procedimiento de
tripulación al momento de la entrada en servicio de la nueva B-18, todo
debido a las diferencias técnicas respecto de nuestra actual Bomba de origen
francés.
Llegamos finalmente a
Santiago a las 14:30 de la tarde directamente a los talleres de la Empresa
Pirecsa, para que la bomba fuese aseada y revisada antes de su entrega a la
Compañía. Tuvimos que despedirnos de la maquina hasta las 7 de la tarde,
hora en que seria exhibida ante toda la compañía…
Fotos de Daniel Carrasco
Alcancé a llegar al cuartel
a las 19:15 y ahí encontré a unos 70 bomberos esperando ansiosamente frente
a la sala de máquinas. Fue increíble ver aparecer por Kennedy a nuestra
nueva B-18, con sirenas y balizas encendidas y ver a todos los voluntarios
frenéticos, y sin poder mencionar ninguna palabra hasta que la bomba se
detuvo por completo frente a la sala de máquinas, momento en que por fin
todos se abalanzaron sobre ella para asimilar la nueva maravilla.
De esta forma al fin se
concretaba el proyecto que estuvo dando vueltas en el inconsciente de la 18
por varios años. La antigua Renault se convertirá pronto en el nuevo H-18
una vez que la nueva B-18 entre en servicio, marcando con este hito el paso
a una nueva era en la historia de la Compañía.
Video de Daniel Carrasco
Cuerpo
de Bomberos de Santiago, 18 Compañía
Teléfonos (562) 2294775 y (562) 2422256
Dirección: Gerónimo de Alderete 1218, Vitacura, Chile
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Ultima actualización de esta
sección
04/11/2011 22:37