Exitosa "Casa
Abierta" efectuó nuestra Compañía
Por Marcelo
Jamasmie, Teniente 2º 18 Cía.
Junio 2011

Uno de mis primeros y más vividos recuerdos de infancia,
tienen relación con haber visto pasar los carros de bomba por Vitacura en
dirección desconocida. A pesar de andar de la mano de mi mamá una mezcla de
pasión, admiración y miedo recorrieron mis piernas. Hoy en día, con doce
años de bombero, no he logrado dominar esa sensación.
El pasado sábado 02 de Julio se realizó la primera
versión de la “casa abierta 2011” en el cuartel de la 18 compañía.
A diferencia de los años anteriores, quisimos celebrar el día del bombero
en conjunto con la comunidad y abrir nuestras puertas para compartir esa
pasión con nuestros vecinos y con los niños más pequeños.
Como todo buen proyecto, nos esmeramos en no dejar detalle
al azar y preparar todo nuestro cuartel para recibir por primera vez a tan
ilustres visitas. Exhibición de carros de bomberos a escala, cascos
antiguos, películas animadas de bomberos y parches del mundo eran las
principales atracciones. Sin embargo lo que se robo la película fue el
simulador de fuego que estaba a un costado de la piscina. Las filas de niños
que querían manejar el pitón y poder apagar el fuego no cesaban, al ritmo de
la bomba que nunca dejó de dar vueltas a la manzana llena de niños colgados
en el “claxon y papis” de B18.
De 10 de la mañana hasta las 18 horas pudimos
contabilizar a más de 500 personas y cerca de 300 niños que pudieron ver más
de cerca a sus “vecinos bomberos” que diaria y desinteresadamente sirven a
su comunidad.
Ya entrada la tarde, cuando la primera versión de la casa abierta 2011
llegaba a su fin y el eco de los niños en la sala de maquinas aún resonaban,
quedó sólo una interrogante por contestar: -¿Podremos sostener esta iniciativa en el tiempo y hacerla
extensiva al resto de las compañías del CBS?
Revisando las fotos que ahora comparto con ustedes pude
identificar como factor común niños pequeños con la misma expresión de
admiración, pasión y miedo en sus ojos, esas misma sensación que sentí hace
casi 30 años, imagen que me dio la certeza que esta maravillosa vocación es
inagotable y digna de ser compartida.




