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Consideraciones para tener en cuenta:

El estrés de calor y los uniformes normados

Por Marco Antonio Cumsille

Abril 11, 2011


El uso de uniformes normados viene a cumplir un viejo anhelo de todos los bomberos chilenos, que es tener una protección efectiva contra los riesgos en los incendios. Lo que se discute en este artículo no es la pertinencia en el uso de los trajes nuevos, sino de los cuidados y atenciones que hay que tener cuando se emplean por tiempo prolongado y en condiciones de calor muy adversas.

 

En muchos cuerpos de bomberos de Chile hemos recibido con alegría los uniformes normados que lentamente empiezan a desplazar al cuero y a la lona como elementos de protección personal. Los pocos afortunados que antes habían utilizado los trajes de Nomex no se han visto sorprendidos por el estrés calórico que conlleva el uso de estas prendas, pero para la mayoría de los nuevos usuarios el inesperado aumento de la temperatura corporal es una ingrata novedad.


El uso de un uniforme normado es un tremendo paso en pos de la seguridad del bombero, porque las modernas cotonas nos protegen efectivamente de la exposición de elementos peligrosos, desde los riesgos químicos hasta los mecánicos (cortaduras), pero lo que nos atañe aquí es su aislamiento contra las altas temperaturas de los incendios.
Por su configuración, los uniformes se componen de distintas capas (esto varía según el fabricante), que actúan como verdaderas barreras, una detrás de otra, para aminorar la radiación del fuego.

 

No obstante, lo que es su principal virtud conlleva una de sus principales desventajas, pues los uniformes modernos constituyen un verdadero envoltorio térmico que retiene y aumenta la temperatura corporal a medida que trabajamos en un incendio y es aquí donde debemos prestar atención a nuestro cuerpo principal, el cuerpo humano.


La temperatura corporal basal promedio de nuestro interior fluctúa entre 36,5 y 37,5 grados Celsius. Nuestro organismo tolera una caída de hasta 8 grados Celsius en su interior, pero tan sólo 3 grados sobre el promedio superior. Es por ello que el estrés de calor se convierte en el principal enemigo potencial cuando nos desempeñamos activamente como bomberos.
 

En reposo, el cuerpo humano produce 70 calorías de calor por hora, lo que aumenta en 8 o más veces dependiendo de cuan severo sea el trabajo muscular. Y hay estudios que señalan que bajo una fuerte carga de trabajo, el cuerpo humano puede aumentar hasta 1 grado cada cinco minutos.
 

Imagínense los efectos si uno está envuelto en un traje con grandes propiedades de aislamiento, tanto del exterior como del interior. Lo trajes pueden ser como un invernadero.
 

“El estrés de calor se refiere a la carga de calor del cuerpo. Hay dos fuentes para el estrés de calor: interno y externo. El estrés de calor interno es generado por el metabolismo y es determinado principalmente por el ejercicio o la intensidad del trabajo. El estrés de calor externo es el que proviene del ambiente e incluye los efectos aislantes de la ropa”, apunta un estudio de los canadienses Tom M. McLellan y Glen A. Selkirk, y que se titula “The Management of Heat Stress for the Firefighter”.

La autorregulación

El cuerpo humano autorregula su temperatura a través del hipotálamo, que funciona como un verdadero termostato para mantener el organismo en su temperatura ideal.


Cuando la temperatura baja de lo aconsejable se puede llegar a la hipotermia y por el contrario, un aumento desmesurado lleva a la hipertermia que tiene múltiples efectos que van desde el dolor de cabeza, la fatiga, la confusión, el aumento desmesurado de la frecuencia cardiaca y hasta la muerte.


¿Cómo neutraliza el cuerpo el aumento de la temperatura basal?
Por casi los mismos métodos que conocemos en la Teoría del Fuego. Es así como el cuerpo disipa su temperatura a través de la Radiación, propagando las ondas a través del aire. Por conducción, es decir por contacto con superficies más frías hasta donde se transfiere la energía calórica y también por convección, o sea, la transferencia de calor desde el cuerpo hasta las partículas de aire o agua que entran en contacto con él.


El último método, el más importante, es la evaporación a través del sudor en el proceso conocido como transpiración.
Cuando ninguno de los métodos anteriores es posible, piensen en un incendio, la única forma de bajar la temperatura es a través del sudor. En un día normal perdemos desde 600 a 800 ml de sudor, pero en un trabajo duro se puede perder hasta un litro por hora.
 

Para producir la transpiración el Hipotálamo activa una serie de mecanismos, incluyendo a los más de 2 millones de glándulas sudoríparas para secretar agua y sales los que al contacto con la piel de evaporan disipando hasta un 12% la temperatura corporal.
 

Nótese que no sólo se pierde agua sino también sales minerales muy importantes para el organismo los que deben recuperarse a posteriori.

Un estudio a considerar

En julio de 2008, la Universidad de Illinois, a través del Centro de Estudios para la vida y seguridad del bombero ( Firefighter Life Safety Research Center Illinois Fire Service Institute University of Illinois), publicó un estudio titulado: “Firefighter Fatalities and Injuries: The Role of Heat Stress and PPE” (Muertes y lesiones de bomberos: El rol del estrés de calor y los Equipos de Protección Personal).


Este estudio involucró el análisis de 122 bomberos en buena condición física, con un promedio de edad de 29,5 años que trabajaron un promedio de 18 minutos en escenarios con fuego real. Las conclusiones sumarias del estudio las conoceremos más adelante, sin embargo es bueno detenerse en los postulados teóricos que animaron el estudio y que plantean muchas de las hipótesis que hoy deben estar manejando los bomberos chilenos.


En la página 24, en el apartado El rol central del estrés de calor, los autores postulan que:
“El combate del fuego involucra una extenuante actuación muscular en un ambiente caliente y hostil mientras usas un pesado y restrictivo equipo de protección personal. Como resultado de esta combinación de factores los bomberos experimentan un estrés de calor. El estrés de calor y el resultado de la elevación de la temperatura corporal tiene enormes efectos sobre el cuerpo humano, muy notablemente: acelerando la aparición de la fatiga muscular promoviendo la deshidratación incrementando el trabajo cardiovascular e interfiriendo con las funciones cognitivas. Los bomberos están vagamente conscientes sobre estos efectos. Es decir cada bombero sabe que combatir el fuego lleva a la fatiga muscular, profusa sudoración, alta frecuencia cardiaca y problemas de concentración sobre tareas múltiples simultáneamente”.


Más adelante añade:
“Nuestra hipótesis es que el estrés de calor también juega un papel central en las muertes y lesiones de los bomberos. La principal causa de muerte en el servicio bomberil es el ataque cardíaco súbito y está bien establecido que el estrés de calor incrementa el esfuerzo cardiovascular. Es bien aceptado que el estrés del calor se agrega al trabajo del corazón debido a la necesidad de abastecer de sangre a la músculos que trabajan y a la piel, porque la transpiración disminuye el volumen del plasma y disminuye el retorno venoso debido a la vaso dilatación en las venas.

 

También hay evidencia reciente que estés de calor puede activar la plaquetas y llevar a una mayor coagulación. La figura siguiente presenta un modelo integrado del rol que cumple el estrés de calor contribuyendo a la causa de muerte en el servicio (súbitos ataques cardiacos) y a las lesiones (resbalones, cortes y caídas). Este modelo provee un marco teórico para el estudio presentado en la segunda parte”-

 

Obviando las implicancias y conclusiones que tienen que ver con la hipertensión y el sobrepeso, el estudio del estrés de calor y el EPP, concluyó sumariamente lo siguiente:

 

• 18 minutos de trabajo contra incendios tiene efectos fisiológicos disruptivos, incluyendo el aumento de los latidos promedios (75 latidos por minuto) y un incruento de la temperatura basal (1,2º F, es decir 0,66 grados Celsius).


• La configuración del Equipo de Protección Personal (EPP) no tiene efectos significativos a nivel fisiológico, perceptivo, en la química de la sangre, o a nivel coagulatorio en una actuación de corto plazo.


• Usar el equipo de protección personal bomberil causa significativos deterioros en los parámetros de la forma de andar, sin importar la configuración del EPP utilizada.


De todos modos, el estudio es concluyente en cuanto a las ventajas de utilizar e EPP en el combate de incendios durante un tiempo moderado, factor que debe ser tomado en cuenta por nuestros bomberos a la hora de asignar tareas al personal.

Finalmente, en sus conclusiones, el estudio hace una serie de recomendaciones, que van desde hacer una evaluación física completa antes del reclutamiento, fijación de estándar de entrenamiento, el control cardiovascular periódico, el incentivo de una alimentación saludable, por citar algunas.
 

Respecto al estrés de calor y el uso de EPP, se postula:

• Para reducir lesiones por resbalones, cortes y caídas, los ejercicios de formación deben enfatizar el equilibrio y balance. En vista de los efectos perjudiciales de usar al PPE sobre la forma de andar, estos ejercicios son particularmente importantes para los nuevos reclutas tanto como para los más veteranos bomberos

• Los fabricantes y las organizaciones bomberiles deben seguir perfeccionando hacia un equipo de protección personal más ligero, respirable y menos restrictivo.


 

Recomendaciones útiles:

 

• Usar uniforme con short o calzoncillos y una polera de algodón
• Establecer rotaciones cada 20 o 30 minutos después de un trabajo prolongado
• Demarcar un área de recuperación en un lugar bien ventilado y con protección.
• Retirar el uniforme, especialmente la parte superior para disipar el calor.
• Hidratación profusa (al menos un litro de agua fresca)
• Reposo de a lo menos 20 minutos
• En caso de situaciones muy extremas, hay que sumergir los antebrazos en agua helada y tomar bebidas isotónicas que devuelven los minerales más rápidamente al cuerpo


Estos consejos parten del supuesto que los que están en primera línea tienen una condición física a lo menos aceptable. Mientras peor sea la condición física, menor será el tiempo que se puede trabajar bajo circunstancias extremas.

Resumen: Se ha dado un paso tremendo al avanzar con uniformes que cumplen una función prioritaria que es proteger al bombero de los riesgos inherentes a su labor. En esa misma dirección es necesario prestar atención a ciertas circunstancias que fomentan el estrés calórico y proveer un área para dar recuperación a los bomberos.

 

 

El estudio completo se puede bajar AQUI





Cuerpo de Bomberos de Santiago, 18 Compañía
Teléfonos (562) 2294775 y (562) 2422256
Dirección: Gerónimo de Alderete 1218, Vitacura, Chile

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Ultima actualización de esta sección 11/04/2011 23:20

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