No obstante, lo
que es su principal virtud conlleva una de sus principales desventajas, pues
los uniformes modernos constituyen un verdadero envoltorio térmico que
retiene y aumenta la temperatura corporal a medida que trabajamos en un
incendio y es aquí donde debemos prestar atención a nuestro cuerpo
principal, el cuerpo humano.
La temperatura corporal basal promedio de nuestro interior fluctúa entre
36,5 y 37,5 grados Celsius. Nuestro organismo tolera una caída de hasta 8
grados Celsius en su interior, pero tan sólo 3 grados sobre el promedio
superior. Es por ello que el estrés de calor se convierte en el principal
enemigo potencial cuando nos desempeñamos activamente como bomberos.
En reposo, el
cuerpo humano produce 70 calorías de calor por hora, lo que aumenta en 8 o
más veces dependiendo de cuan severo sea el trabajo muscular. Y hay estudios
que señalan que bajo una fuerte carga de trabajo, el cuerpo humano puede
aumentar hasta 1 grado cada cinco minutos.
Imagínense los
efectos si uno está envuelto en un traje con grandes propiedades de
aislamiento, tanto del exterior como del interior. Lo trajes pueden ser como
un invernadero.
“El estrés de
calor se refiere a la carga de calor del cuerpo. Hay dos fuentes para el
estrés de calor: interno y externo. El estrés de calor interno es generado
por el metabolismo y es determinado principalmente por el ejercicio o la
intensidad del trabajo. El estrés de calor externo es el que proviene del
ambiente e incluye los efectos aislantes de la ropa”, apunta un estudio de
los canadienses Tom M. McLellan y Glen A. Selkirk, y que se titula “The
Management of Heat Stress for the Firefighter”.
La autorregulación
El cuerpo humano autorregula su temperatura a través del hipotálamo, que
funciona como un verdadero termostato para mantener el organismo en su
temperatura ideal.
Cuando la temperatura baja de lo aconsejable se puede llegar a la hipotermia
y por el contrario, un aumento desmesurado lleva a la hipertermia que tiene
múltiples efectos que van desde el dolor de cabeza, la fatiga, la confusión,
el aumento desmesurado de la frecuencia cardiaca y hasta la muerte.
¿Cómo neutraliza el cuerpo el aumento de la temperatura basal?
Por casi los mismos métodos que conocemos en la Teoría del Fuego. Es así
como el cuerpo disipa su temperatura a través de la Radiación, propagando
las ondas a través del aire. Por conducción, es decir por contacto con
superficies más frías hasta donde se transfiere la energía calórica y
también por convección, o sea, la transferencia de calor desde el cuerpo
hasta las partículas de aire o agua que entran en contacto con él.
El último método, el más importante, es la evaporación a través del sudor en
el proceso conocido como transpiración.
Cuando ninguno de los métodos anteriores es posible, piensen en un incendio,
la única forma de bajar la temperatura es a través del sudor. En un día
normal perdemos desde 600 a 800 ml de sudor, pero en un trabajo duro se
puede perder hasta un litro por hora.
Para producir la
transpiración el Hipotálamo activa una serie de mecanismos, incluyendo a los
más de 2 millones de glándulas sudoríparas para secretar agua y sales los
que al contacto con la piel de evaporan disipando hasta un 12% la
temperatura corporal.
Nótese que no
sólo se pierde agua sino también sales minerales muy importantes para el
organismo los que deben recuperarse a posteriori.
Un estudio a considerar
En julio de 2008, la Universidad de Illinois, a través del Centro de
Estudios para la vida y seguridad del bombero ( Firefighter Life Safety
Research Center Illinois Fire Service Institute University of Illinois),
publicó un estudio titulado: “Firefighter Fatalities and Injuries: The Role
of Heat Stress and PPE” (Muertes y lesiones de bomberos: El rol del estrés
de calor y los Equipos de Protección Personal).
Este estudio involucró el análisis de 122 bomberos en buena condición
física, con un promedio de edad de 29,5 años que trabajaron un promedio de
18 minutos en escenarios con fuego real. Las conclusiones sumarias del
estudio las conoceremos más adelante, sin embargo es bueno detenerse en los
postulados teóricos que animaron el estudio y que plantean muchas de las
hipótesis que hoy deben estar manejando los bomberos chilenos.
En la página 24, en el apartado El rol central del estrés de calor, los
autores postulan que:
“El combate del fuego involucra una extenuante actuación muscular en un
ambiente caliente y hostil mientras usas un pesado y restrictivo equipo de
protección personal. Como resultado de esta combinación de factores los
bomberos experimentan un estrés de calor. El estrés de calor y el resultado
de la elevación de la temperatura corporal tiene enormes efectos sobre el
cuerpo humano, muy notablemente: acelerando la aparición de la fatiga
muscular promoviendo la deshidratación incrementando el trabajo
cardiovascular e interfiriendo con las funciones cognitivas. Los bomberos
están vagamente conscientes sobre estos efectos. Es decir cada bombero sabe
que combatir el fuego lleva a la fatiga muscular, profusa sudoración, alta
frecuencia cardiaca y problemas de concentración sobre tareas múltiples
simultáneamente”.
Más adelante añade:
“Nuestra hipótesis es que el estrés de calor también juega un papel central
en las muertes y lesiones de los bomberos. La principal causa de muerte en
el servicio bomberil es el ataque cardíaco súbito y está bien establecido
que el estrés de calor incrementa el esfuerzo cardiovascular. Es bien
aceptado que el estrés del calor se agrega al trabajo del corazón debido a
la necesidad de abastecer de sangre a la músculos que trabajan y a la piel,
porque la transpiración disminuye el volumen del plasma y disminuye el
retorno venoso debido a la vaso dilatación en las venas.
También hay
evidencia reciente que estés de calor puede activar la plaquetas y llevar a
una mayor coagulación. La figura siguiente presenta un modelo integrado del
rol que cumple el estrés de calor contribuyendo a la causa de muerte en el
servicio (súbitos ataques cardiacos) y a las lesiones (resbalones, cortes y
caídas). Este modelo provee un marco teórico para el estudio presentado en
la segunda parte”-

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Obviando
las implicancias y conclusiones que tienen que ver con la hipertensión
y el sobrepeso, el estudio del estrés de calor y el EPP, concluyó
sumariamente lo siguiente:
• 18 minutos de trabajo contra incendios tiene
efectos fisiológicos disruptivos, incluyendo el aumento de los latidos
promedios (75 latidos por minuto) y un incruento de la temperatura
basal (1,2º F, es decir 0,66 grados Celsius).
• La configuración del Equipo de Protección Personal (EPP) no tiene
efectos significativos a nivel fisiológico, perceptivo, en la química
de la sangre, o a nivel coagulatorio en una actuación de corto plazo.
• Usar el equipo de protección personal bomberil causa significativos
deterioros en los parámetros de la forma de andar, sin importar la
configuración del EPP utilizada. |
De todos modos, el estudio es concluyente en cuanto a las ventajas de
utilizar e EPP en el combate de incendios durante un tiempo moderado, factor
que debe ser tomado en cuenta por nuestros bomberos a la hora de asignar
tareas al personal.
Finalmente, en sus conclusiones, el estudio hace una serie de
recomendaciones, que van desde hacer una evaluación física completa antes
del reclutamiento, fijación de estándar de entrenamiento, el control
cardiovascular periódico, el incentivo de una alimentación saludable, por
citar algunas.
| Respecto al estrés de calor y el uso de
EPP, se postula:
• Para reducir lesiones por
resbalones, cortes y caídas, los ejercicios de formación deben
enfatizar el equilibrio y balance. En vista de los efectos
perjudiciales de usar al PPE sobre la forma de andar, estos ejercicios
son particularmente importantes para los nuevos reclutas tanto como
para los más veteranos bomberos
• Los fabricantes y las
organizaciones bomberiles deben seguir perfeccionando hacia un equipo
de protección personal más ligero, respirable y menos restrictivo. |
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Recomendaciones útiles:
• Usar uniforme con short o calzoncillos y una
polera de algodón
• Establecer rotaciones cada 20 o 30 minutos después de un trabajo
prolongado
• Demarcar un área de recuperación en un lugar bien ventilado y con
protección.
• Retirar el uniforme, especialmente la parte superior para disipar el
calor.
• Hidratación profusa (al menos un litro de agua fresca)
• Reposo de a lo menos 20 minutos
• En caso de situaciones muy extremas, hay que sumergir los antebrazos
en agua helada y tomar bebidas isotónicas que devuelven los
minerales más rápidamente al cuerpo |
Estos consejos parten del supuesto que los que están en primera línea tienen
una condición física a lo menos aceptable. Mientras peor sea la condición
física, menor será el tiempo que se puede trabajar bajo circunstancias
extremas.
Resumen: Se ha dado un paso tremendo al avanzar
con uniformes que cumplen una función prioritaria que es proteger al bombero
de los riesgos inherentes a su labor. En esa misma dirección es necesario
prestar atención a ciertas circunstancias que fomentan el estrés calórico y
proveer un área para dar recuperación a los bomberos.
El estudio
completo se puede bajar
AQUI