Mejoras en
nuestro cuartel
Inversiones que
buscan aumentar la asistencia al cuartel, mejorando nuestra capacidad de
respuesta.
Octubre, 2010

Si hiciéramos un paralelo entre una empresa privada y una
compañía de bomberos, encontraríamos una serie de semejanzas, donde la
gestión y el liderazgo se aplican de forma similar, pero con objetivos
diametralmente distintos. En una empresa, el objetivo final podría ser
generar ventas y utilidades, mientras que en una Compañía de Bomberos como
la 18, nuestro objetivo es servir gratuitamente a la comunidad protegiéndola
de manera eficiente.
No obstante ello, las urgencias de la vida moderna, el
desarrollo económico y social del país, y las muchas distracciones que tiene
la gente en general, han supuesto un adversario implacable para el trabajo
voluntario de bomberos y por lo tanto se han dado pasos para mitigar su
impacto
Durante los últimos años, como Compañía, nos hemos
enfocado en desarrollar dos compuestos, que una vez mezclados, se
transforman en la enjundia necesaria para cumplir con nuestra misión. En
efecto, la enjundia es una mezcla de bienes materiales y capital humano.
Conforme a esto, nuestros proyectos de los últimos años
se han centrado en el entrenamiento y la capacitación, la adquisición de
equipos de material menor, material mayor y nuestro nuevo cuartel. Estos desafíos implican grandes esfuerzos colectivos, ya
que la materialización de los mismos no se remite únicamente a recibir el
dinero, sino a estudiar la mejor manera de invertir los recursos.
Volviendo a la enjundia, decíamos que uno de sus
componentes fundamentales era el capital humano, entonces cuando
planificamos la construcción del nuevo cuartel, uno de los elementos más
importantes que le traspasamos al arquitecto, fue el concepto de que nuestro
“negocio” era tener bomberos en el cuartel. Con esa premisa, le pedimos
desarrollar los espacios necesarios para que este invitara a estar en él y
que los voluntarios, encontraran ahí los espacios necesarios para
desarrollar sus actividades y así pasar más tiempo listos, para responder
ante la caída de los timbres.
Nuestra idea es que cada uno haga sus actividades diarias
normales, pero que en la medida de lo posible, estas se hicieran durante
buena parte del día en el propio recinto de la Dieciocho.
De esa forma, lo que queríamos era espacio para que el
estudiante pudiese estudiar; para que aquel que sale a almorzar afuera de su
lugar de trabajo, optara por el cuartel como alternativa; para que los
partidos de alta convocatoria los viéramos en el cuartel, y para que la
entretención, diera paso a un lugar de encuentro también en el seno de
nuestra casa bomberil.

En ese sentido, la tercera casa Dieciochina está pensada
como un espacio para el trabajo y también para el ocio, siempre a la espera
de la caída de los timbres de alarma.
Es por ello que hemos diseñado o reacondicionado espacios
físicos que ya existían, a los que les hemos dado nueva fisonomía o un mejor
diseño.

Estos espacios
nuevos son:
-
Una biblioteca
y sala de estudios
-
Un casino
acogedor, con pantalla de televisión para ver partidos y otros eventos
deportivos.
-
Un Internet y
café, donde poder tomar un café o bebida y navegar o trabajar con el PC
portátil.
-
Una sala de
estar, donde disfrutar una buena conversación o disfrutar de una película
-
Una mesa de
pool, donde poder disfrutar junto a los amigos.

El impacto en la convivencia interna no se ha hecho
esperar, ya que los puntos de encuentro se han optimizado y se ha logrado
poner un toque más humano y más acogedor a nuestros espacios vitales.
Las mejoras en la infraestructura incluyen un quincho
para asados que no existía y el revestimiento de las paredes de la Guardia
Nocturna, para protegerlas de los roces y raspones, que se producían cuando
los Guardianes salían durante la noche a los llamados. En suma, una cubierta
a prueba de bomberos.
