El cambio de una
bomba europea a una americana
De martillos y
clavos
Marco Antonio
Cumsille, Bombero Honorario, 18ª Compañía.
“Si tu única herramienta es un
martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo”, Abraham
Maslow (Psicólogo estadounidense)

La cita bajo el título, ilustra muy
bien lo que se viene para la 18ª Compañía y su desafío cultural al cambiar
40 años de historia operativa, al reemplazar sus tradicionales bombas
europeas, por una futura máquina estadounidense. No es nuestra intención
discutir los detalles del vehículo, los que se conocerán próximamente, pero
sí creemos muy necesario, sentarnos a reflexionar los cambios que se
vienen y la metodología que se empleará para aplicarlos.
El esquema mental Dieciochino,
inspirado en la doctrina institucional, parte de una base muy clara. La
primera máquina se para en la puerta del incendio y la segunda se queda en
el grifo para alimentarla, extendiendo sus armadas desde el grifo hasta el
incendio.
Pese a que hace ya más de tres
lustros, la 18 desechó por completo los rollos como métodos de portar
mangueras contra incendios, éstos se mantuvieron vigentes en nuestro sistema
de trabajo en los carretes desmontables o pollos, un sistema que no por
antiguo ha perdido su eficacia como método de trasporte ligero de tiras. Los
pollos son una nomenclatura criolla, derivada de los antiguos carros
llamados gallos, en los que se llevaba material a los incendios. Estos
carretes, generalmente van en la parte posterior de las máquinas y se pueden
mover tanto hacia atrás como hacia delante, para llevar o buscar agua de otro
vehículo. Nosotros usamos 7 tiras de 70 en cada uno, lo que nos da un
alcance nominal de 255 mts en caso de necesidad. Su desmontaje es simple y el
transporte puede hacerse incluso por una sola persona.
¿Cómo enfrentaremos este cambio
cultural en una primera etapa, si estos implican contar con un dispositivo
inexistente en la nueva B18? Esa es una de las instancias de reflexión
interna en la que la Compañía trabaja actualmente, no obstante una de las
pocas certezas que nos inundan, es que vamos a tener que romper nuestros
propios paradigmas y tratar de convocar un cambio profundo en la forma de
armar y encarar las emergencias.
No se olviden que, parafraseando a
Maslow, ya no usaremos sólo un martillo ni tampoco los problemas serán los
clavos.
Algunos tips y
suposiciones
Hemos abordado este artículo
poniendo el acento en los problemas que enfrentaremos, obviando a priori
entrar en los detalles que nos llevaron a la elección de una bomba americana
de las características de la futura B18. El tema, seguramente, será materia
de un próximo artículo donde se aborden todos los detalles de la nueva pieza
de material menor.
Para no dejar insatisfechos a
nuestros lectores, no obstante, les comparto un par de antecedentes. Cuando
en el año 2000 se adquirió la actual bomba, se estableció un manual con las
especificaciones y que contaba con 4 páginas. El actual vehículo tiene más de
100 páginas de especificaciones, llenas de detalles, muchos de ellos únicos
para su categoría. Y es que la mayor flexibilidad de los fabricantes y
proveedores, nos ha permitido involucrarnos directamente en el proceso de
diseño, nutriéndolo activamente con nuestras vivencias y necesidades.
Otro aspecto, muy debatido, es el
del cuerpo de bomba. La 18ª definió, finalmente, su ubicación en la parte
posterior por dos razones: 1º Seguridad y 2º Largo final.
El primer aspecto se puede
corroborar en los estudios estadounidenses que lo avalan. Para mayor
información, recomiendo buscar el artículo “Backward Glance” de Chris
Cavette, ublicado en Fire Chief el 1 de septiembre de 2008 (http://firechief.com/apparatus/backward_glance_0908/index.html)
El largo final fue el obstáculo que
dejó fuera de análisis el sistema Top Mount, que si bien tiene innumeras
ventajas, habría convertido a B18 en un vehículo demasiado grande para una
primera respuesta, especialmente considerando la topografía del sector que
atendemos.
Despejados estos dos aspectos, ya
vendrán más, volvamos a la discusión inicial.
¿Adaptamos la nueva bomba o
pensamos en una forma nueva? Acorde con Maslow, ¿emplearemos el alicate como
martillo o le sacamos lustre a sus potencialidades? Falta poco menos de un
año para verificarlo, pero mientras, trabajamos en algunas propuestas que
vamos a compartir con ustedes.
Según el mandato original del CBS,
la primera bomba va al incendio y la segunda corre al grifo y lleva sus
armadas hacia la primera. Ello funcionará de maravillas si la primera bomba
queda a tres o cuatro largos de tira de la segunda (de hecho la nueva B18
llevará una cama de 70 en el parachoques delantero).


Cuando el largo es mayor a tres
tiras, una bomba americana tiene serios problemas para el despliegue,
especialmente si debe sacar la cama por la parte trasera (como es la
mayoría) y girar hacia delante arrastrándola por varios metros. Las camas
americanas están diseñadas para arrastrarse hacia atrás, no a la inversa.
Estas bombas están diseñadas para
operar con una dotación estándar de tres a cuatro bomberos donde el arrastre
se piensa más para el ataque que para la alimentación. Una alternativa
viable es buscar el grifo más allá de la máquina que ataca, botando la
armada junto a ella y avanzando hacia un grifo en pleno despliegue según lo
ilustra la siguiente imagen.

Existe una variante adicional y es
que la primera máquina bote su cama al pasar por un grifo (cosa posible en
nuestro sector ya que hay más máquinas americanas), para que la segunda
máquina se sitúe en el mismo y comience a enviarle suministro. Esta
operación debería hacerlo cualquier primera máquina que advierta que hay
fuego en su destino y que pase por un grifo cerca del lugar amagado.

Una opción distinta es trabajar
combinados, la primera y segunda, para unir sus camas en puntos
equidistantes que faciliten una alimentación rápida con esfuerzos
compartidos.
Esto ya ocurre en muchos actos
donde las primeras máquinas extienden sus camas o traen sus pollos al
encuentro de la segunda. De hecho, esta es una de las doctrinas de la 18ª
Compañía, independiente de que sea primera máquina, siempre ir a buscar el
agua de la segunda, pues la alimentación suele ser vital en los segundos
iniciales del fuego. Con máquinas americanas, hay formas de lograrlo según
ilustra la figura siguiente.

Por último, una forma innovadora,
aunque muy eficiente es la que ilustramos a continuación. Su aplicación
dependería de muchos factores incluyendo el adecuar los procedimientos
institucionales, cosa que no está en nuestras manos ni tampoco pretendemos
con este artículo. De todos modos, siempre es interesante observar nuevas
estrategias o formas distintas de dar solución al problema del suministro de
agua.
En esta fórmula se asume que la
primera máquina inicia el ataque al fuego de manera inmediata. La segunda en
llegar, en lugar de ir al grifo, pasa su estanque a la primera para
prolongar el ataque inicial e inicia su alimentación desde una piscina
colocada por un carro cisterna. Al aspirar desde aguas abiertas, la segunda
máquina es capaz de alimentar a la tercera bomba en llegar que se suma de
inmediato a las labores de extinción.
Es vital que la segunda máquina
cumpla con su función de alimentar, por la vía que sea, utilizando todas las
fuentes de agua disponibles, incluso las aguas abiertas en caso de que las
hubiera de fácil acceso. El gráfico siguiente es elocuente en ese sentido.

El objetivo de este artículo es
ilustrar en qué estamos en la 18º y cómo miramos nuestro futuro cercano,
desafiados por un cambio cultural y operativo que estimula y compromete
nuestra vocación innovadora y de servicio.
Una de las preguntas básicas es
resolver para qué queremos lo que queremos y eso nos lleva,
indiscutiblemente, a intentar realizar un mejor servicio. Nuevas
herramientas traen también nuevos problemas, pero a la vez mejores y más
eficientes soluciones.
En eso estamos.
(Para la redacción de este artículo se
consultó los siguientes libros: “Engine Company Fireground Operations, 3ª
edición, de Harold Richman, 2008, y “Fire Hose Practices”, 8ª Edición, NFPA,
2004)