Equipos de emergencia estadounidenses recorrieron las zonas afectadas por el
terremoto y se sorprendieron por la labor de Bomberos. Sin embargo, su tarea
podría verse truncada: hay 268 cuarteles dañados y sin fondos para
reconstruirlos.
3 meses después de que ocurriera el terremoto que azotó a
gran parte de Chile, representantes de uerpos de bomberos, de la policía y
otros organismos de emergencia de Los Ángeles, Estados Unidos, visitaron las
zonas más afectadas para aprender de la experiencia de sus pares chilenos.
Hans Christian Ipsen, coordinador norteamericano de
emergencias, afirma que “lo que aprendimos aquí lo vamos a hacer en EE.UU.
Primera cosa que vamos a hablar es que son voluntarios, no son pagados, y
cómo trabajaron”.
La tragedia del 27 de febrero dejó 268 cuarteles dañados,
casi 100 de ellos completamente destruidos. Este panorama tiene a los
bomberos de la zona cero del cataclismo en el suelo.
Existen varios ejemplos sobre las consecuencias del
movimiento telúrico en diferentes compañías. Un caso ocurrió en Talcahuano,
donde el tsunami arrasó con la mitad de las 10 que hay y dejó 3 carros bomba
y un vehículo de emergencia inutilizados.
En esa ciudad, sus habitantes fueron testigos de lo mejor
y lo peor del ser humano: Mientras que 8 voluntarios eran procesados por
robo, otros no dejaron de trabajar y solamente hicieron un alto para
enterrar a sus muertos.
Aunque cuando fue candidato, el Presidente Sebastián
Piñera prometió triplicar el presupuesto anual de bomberos (asciende a 17
mil 500 millones de pesos), el terremoto cambió las prioridades. Todavía no
hay una respuesta oficial y se necesita mucho para levantar los cuarteles.
Miguel Reyes, presidente de la institución, asegura que
“si nosotros no encontramos una respuesta del estado para enfrentar los
montos elevados que debemos tener para la construcción de cuarteles y
reparaciones, vamos a tener que iniciar una campaña a nivel nacional e
internacional”.