Un terremoto que estremeció no
sólo la tierra
Mauricio González, voluntario honorario 18 Compañía
Marzo 2010

Desde siempre he tenido presente que
ante las grandes catástrofes acudiría inmediatamente al cuartel … el sábado
27 de Febrero se hizo realidad.
Con 11 años de servicio y casado hace 1
año ½ tuve que enfrentar esta emergencia. Me impresionó la cantidad de
voluntarios que en ese momento, al igual que yo, acudieron al instante, a
pesar de que dejaban a sus seres queridos para cumplir con su deber, nos
encontrábamos a la espera de cualquier directriz que la central nos
indicara.
Durante el día sábado fuimos
despachados por segunda vez en z18 al incendio en la fábrica de químicos en
Colina y durante el trayecto tomé real conciencia de la envergadura del
terremoto que nos azotó; carreteras cortadas, pasos cerrados, pasarelas
destruidas, fábricas y casas con importantes daños, un verdadero desastre.
Durante el incendio fue necesario
recargar nuestro Z18, pero debido a la escasez del agua y corte de las
matrices de casi todo el sector, esta gestión tomó alrededor de 1 hora.
Al ubicar un grifo operativo y con
suficiente presión para el Z procedimos con el llenado. En este instante
comenzó a acercarse la gente del sector, tanto en vehículos como a pie
solicitando con desesperación el llenado de bidones y botellas. Ahí me di
cuenta por primera vez que los daños no sólo eran estructurales sino que
habíamos sido remecidos emocionalmente, la angustia de la gente era
evidente.
El acuartelamiento general requería de
todos los voluntarios en los días posteriores por lo que en mi caso fue
crucial la comprensión y apoyo de mi esposa que implicaba dejar solo mi
hogar en instantes de inseguridad y temor.
Es en estos momentos donde uno valora
ese apoyo, en el cual ninguno de nosotros podría cumplir con nuestra labor,
considerando que no es algo fácil de explicar y entender al común de las
personas.
Durante esta semana como bombero puedo
reflexionar sobre los cambios que se producen al pasar los años, pues al ir
adquiriendo mas responsabilidades y roles en la vida, el tiempo que se
dedica a la compañía no es el mismo de antes, sin embargo sucesos como el
recién ocurrido nos hacen volver y reencontrarnos con nuestra vocación,
nuestros “cofrades”, estar juntos y preparados para servir.