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Incendio de Planta Química en Lampa

Por Rafael Rebollo Andonie, maquinista 18ª Compañía.

Eran alrededor de las 7 de la mañana y mientras tratábamos de buscar información para conocer qué estaba pasando en otras regiones del país, los voluntarios de la 18 seguían llegando al cuartel.

El silencio del alba se cortó con una llamada radial de la Central de Alarmas. Corrimos a los receptores y escuchamos que llamaba a nuestro carro cisterna para que se dirigiera  a la comuna de Lampa, en apoyo al Cuerpo de Bomberos de Colina, el que se encontraba trabajando desde las 4 de la madrugada en un incendio de productos químicos. 

Con la instrucción de nuestro Teniente 1º, Felipe Arancibia, de dirigirse con la máxima precaución dado el estado de las carreteras, los voluntarios Carlos Abusleme y Jorge Mahaluf tripularon el Z, que era conducido por el suscrito. 

Al comenzar a bajar por la zona de La Pirámide, la panorámica ofrecida era bastante decidora: una nube negra, densa y que apenas dejaba pasar los rayos del sol y que cubría la zona norte de la capital. A lo lejos se podían apreciar al menos siete focos de incendios distintos, todos de gran magnitud. 

Al tomar la autopista Américo Vespucio Norte se nos hizo evidente, al advertir el estado en que lucía, la magnitud del terremoto que habíamos vivido unas horas antes. Entramos a la ruta 5 norte y con la luz del amanecer nos asombrábamos aún más al ver todas las pasarelas peatonales en el piso.

Un incesante ulular de sirenas ya se hacía sentir y la confusión reinaba entre los automovilistas que a esa hora circulaban por la principal carretera del país. Al acercarnos al enlace Lo Pinto, frente al campo de Entrenamiento del CBS, ya se podía apreciar el tamaño del incendio al que concurríamos. Una gigantesca columna de humo negro, del tamaño de una cuadra completa, nos dio la bienvenida a una jornada que se prolongaría a lo largo de siete horas de incesante trabajo para el personal de la Decimoctava.

Al arribar fue fácil advertir que los recursos disponibles serían insuficientes para atacar un incendio de tales proporciones, pero junto a B2 y Z2 nos arreglamos para coordinar y distribuir los elementos de la mejor manera posible.  

La 18º armó su piscina y ambos carros cisternas de Santiago fueron y vinieron constantemente para entregar el agua que alimentó las máquinas que atacaron la parte posterior del Incendio. Al menos 8 veces fue cada Z a cargar a un grifo remoto, que era el único de la zona que funcionaba. Ese solitario grifo era el único que abastecía de agua a todos los carros que combatían el incendio.

Increíblemente, el ser humano es capaz de adaptarse fácilmente a las distintas situaciones que le toca enfrentar y a las pocas horas de trabajo, ese impresionante incendio que veíamos desde la carretera y que mantenía bajo una nube impenetrable gran parte del sector, ya era sólo una postal que nos acompañaba en nuestro constante ir y venir.  

Alrededor de las 14:30 y sin tener mucha idea de lo que realmente estaba pasando en el país, regresamos a nuestro cuartel para volver a quedar a disposición de la ciudadanía.  

Más tarde, nuestro cisterna junto a nueva tripulación, volvería a ese mismo lugar y al día siguiente sería el turno de nuestro carro Hazmat, dada la incuantificable cantidad de productos químicos presentes en el lugar.

Nunca fue posible determinar con exactitud qué fue lo que se quemó, pero en los oídos resuenan aún las explosiones de los tambores con productos químicos durante el incendio.

 

 

Cuerpo de Bomberos de Santiago, 18 Compañía
Teléfonos (562) 2294775 y (562) 2422256
Dirección: Gerónimo de Alderete 1218, Vitacura, Chile

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Ultima actualización de esta sección 09/03/2010 22:12

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