Ayuda sin
límites
María Eugenia
Cornejo Lorca, Vol. Honoraria 18 Compañía CBS
Marzo 17, 2010

Sucedió la madrugada del 27 de febrero. Por años
imaginamos que algo así podría pasar. Lamentablemente, nunca dimensionamos
la magnitud que podría alcanzar. Ese día ocurrió una de las peores
catástrofes naturales de la historia de nuestro país. Todos nuestros temores
y preocupaciones se hacían realidad. Un sismo de gran magnitud recién dejaba
de mover la tierra, sin embargo sus consecuencias recién comenzaban.
Cada uno de nosotros tiene su historia. Experiencias
únicas y completamente diferentes a las de otros que incluso pudiesen haber
estado a nuestro lado. Muchos sentimos preocupación y angustias
desconocidas, en consecuencia, un montón de sentimientos fueron creciendo a
medida que íbamos teniendo noticias de lo ocurrido en el país.
Es aquí cuando nuestra vocación de servicio crece y se
manifiesta. Esas ganas de ayudar a la comunidad - que muchos creían extintas
- surgieron en todos nosotros. Tan pronto nos aseguramos que nuestras
familias estaban bien, nos reunimos en el cuartel. Nuestro entrenamiento,
nuestra conciencia y ese bichito que nos hizo entrar a la Compañía así lo
clamaban y había que cumplirlo.
Durante todos estos días posteriores, distintos
voluntarios han sido enviados para ayudar en las ciudades más afectadas,
tanto por el terremoto como por el tsunami. Estos bomberos han estado lejos
de sus familias por varios días, causando preocupaciones en ellas que
aumentan por la distancia y por las más de 200 replicas que hemos sentido
durante estas dos semanas.
Por otro lado estamos nosotros, los trabajadores que nos
tuvimos que quedar porque debíamos marcar tarjeta el lunes a primera hora,
lo que nos imposibilitó de ser parte de aquel grupo que está viviendo y
ayudando de la manera que todo bombero quisiera. Entendemos que debemos hacer
que nuestro país siga caminando, pero nuestra vocación nos llama a dar más,
siempre más de nosotros.
Con este espíritu comenzamos a plasmar las distintas
iniciativas para hacer efectiva la ayuda. Los turnos para los
acuertelamientos eran algo básico y claramente, no satisfacían nuestra
necesidad de ayudar.
¿Entonces qué se necesita?
En televisión escuchados los llamados desesperados de
auxilio de las familias que todo lo perdieron. La misión estaba clara,
necesitábamos lugares de acopio para juntar ropa de abrigo, alimentos no
perecibles, medicamentos, artículos de aseo y ropa de cama.

De esta manera, el lunes 1° de marzo y con la
autorización del Director y Capitán, comenzamos una campaña de recolección
que en principio se pensó interna, pero, gracias a los distintos medios de
comunicación, como Facebook, Tweeter, mails y Chilevisión, se informó a la
comunidad entera. Así el cuartel de nuestra querida 18, fue un centro de
donaciones en la que la gente con ganas de ayudar, demostró su confianza en
los caballeros del fuego y durante 4 días reunimos:
|
- Más de 35 cajas con ropa de
mujer y de niñas.
- 12 cajas con artículos de aseo (shampoo, jabón, pasta y cepillos de
dientes, cloro, detergente de ropa, crema para bebes, toallitas
húmedas, desodorantes, peinetas, papel higiénico, artículos de aseo
para el hogar)
- Medicamentos
- Más de 130 cajas con alimentos no perecibles (arroz, pastas, salsas,
cremas y sopas, enlatados, puré de papas, porotos, lentejas, leche en
polvo y liquida, azúcar, café, té, sal, garbazos, sémolas, aceites,
maizenas, jugos, etc.)
- Artículos de bebé (más de 15 paquetes de pañales, toallas,
mamaderas, etc.)
- Carbón
- Agua
- Más de 80 cajas con zapatos, ropa para hombres y niños, además de
ropa para cama. |
Gracias a la ayuda de la Brigada Juvenil y a las más de
15 personas ajenas a la institución, se logró – en tiempo record – etiquetar
y embalar todo este material.

El viernes 05 de marzo, las más de 250 cajas, fueron
retiradas desde nuestro cuartel en 2 camiones, 2 camionetas Van y 2 jeep
para ser entregados – por intermedio de la Ilustre Municipalidad de Vitacura
– a distintas localidades de la costa damnificadas por el terremoto y
tsunami.
Finalmente nos damos cuenta que ayudar no cuesta nada,
cuando se quiere, se puede. Los pretextos no existen. De nosotros depende
buscar – con ingenio - cual es el granito de arena que podemos entregar para
formar una gran montaña.

Actividades como ésta nos unen. Nos hacen sentir que
somos parte de una gran comunidad que apoya a ojos cerrados nuestra labor.
Quiero agradecer a todos quienes estuvieron. Esto no fue
sólo el trabajo de un grupo de la 18, más bien el esfuerzo de la comunidad,
que en esta oportunidad – una vez más – nos tendió la mano.
