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Cuatro integrantes de la 18 viajan al sur integrando Fuerza de Tarea

Por Felipe Arancibia, Teniente Primero 18 Cía.

Marzo 9, 2010

Dos tonos me despertaron, eran los de la 14 y 20 compañías que eran despachadas a 10-4-1. Casi inmediatamente mi cama comenzó a moverse… "espero que pase o al menos que baje la intensidad". Nada de eso ocurr, el movimiento y los ruidos aumentaron. Desperté a la guardia y les señalé que debiamos bajar a la sala de máquinas a abrir los portones y dar comienzo al procedimiento establecido por la Comandancia para estos casos.

Al salir al pasillo, el movimiento tomó inusitada fuerza. Entonces recordé que nuestra Brigada Juvenil hacia guardia nocturna en el 2º piso, por lo que los voluntarios Maria Eugenia Cornejo y Rodolfo Troncoso bajaron por la escala principal del cuartel para guiar la salida de la Brigada hacia el exterior. Los demás bajamos por la escalera de salida de la Guardia.

Ya con todos afuera, le pedí al instructor de la Brigada Juvenil, Jorge Mahaluf, que contara a sus brigadieres y los dejara sentados en el jardín frente al cuartel. Por mi parte conté a los voluntarios de la 18 que esa noche dormían en la Guardia.

La central, con mucho profesionalismo y acierto, comenzó a llamar a los cuarteles solicitando novedades. Nosotros hicimos lo mismo por frecuencia interna, informando a quienes nos escucharan que la Brigada, Guardia Nocturna, personal rentado, material mayor y cuartel se encontraban sin novedad.

De a poco comenzaron a llegar Bomberos, presentándose para servir en lo que fuera que iba a comenzar a salir. Del último terremoto que azotó Santiago siempre hemos escuchado, por los más antiguos, que hubo una gran cantidad de Incendios. La radio quedó en silencio por algunos instantes, falsa tranquilidad, luego comenzaron los rescates,  las compañías llamando para informar que ponían material en servicio y más despachos.

Ahora mi preocupación era mi familia, no había señal para teléfonos y no sabía como estaban ellos. No podía dejar el cuartel ya que me encontraba a cargo. Al llegar el Capitán pude retirarme a verificar como estaban en mi casa… todos bien recogí un par de cosas y volví al cuartel.

En el trayecto pude escuchar la radio, en ella informaban que se trataba de un terremoto en las costas de la VIII Región y que había mucha destrucción. No recuerdo cuantos llamados fueron, ni sus direcciones y menos las horas, varios escapes de gas, una salida del Z a una planta química que ardía en Colina, un llamado Hazmat en estación central y un rescate vehicular en Kennedy creo que fueron los actos de esa noche.

Cerca de las 09:00 AM la central indica que por orden del Comandante se activa el grupo de Fuerza de Tarea y que sus integrantes se deben presentar en el cuartel de la 1º Compañía. Hasta ese momento no sabíamos que era lo que tendríamos que hacer, ni para donde nos destinarían, así que volví a mi casa hice mi mochila con algo de ropa y tome un saco de dormir.

Cuatro integrantes de la 18, Juan Carlos Juri, los Ayudantes Benjamín Román, Nicolás Lara y yo, todos miembros de la FT, nos dirigimos al Cuartel de la 1º. Nos presentamos y nos pusimos a disposición. En el cuartel de José Miguel de la Barra había luz, por lo que pudimos ver las primeras imágenes del terremoto.

La primera tarea de la Fuerza de Tarea (FT) fue ir a revisar los pasos superiores de la Autopista Vespucio Express, con la finalidad de revisar su estructura además de verificar que todas las victimas que habían caído con sus vehículos habían sido evacuadas.

Regresamos al Cuartel de la 1º cerca de las 13:00. Como siempre la hospitalidad de la compañía fundadora estuvo a la altura de las circunstancias. Como la mayoría de los presentes estábamos despiertos desde el terremoto nos permitieron utilizar todas las dependencias de su cuartel con el fin de que tratáramos de descansar.

Justo antes de almorzar, replica y a los pocos minutos caen los timbres… llamado 10-3-7 (Clave de derrumbe) la FT era requerida en las esquinas de Sotomayor y Santo Domingo por un derrumbe, concurrían RH1, R12 y J1 (bus que transportaba el grueso de la FT). Luego de evaluar la estructura de adobe, que había perdido parte de uno de sus muros se determinó evacuar a todos los habitantes del inmueble. Afortunadamente en ese llamado no hubo desgracias personales que lamentar y nos retiramos al cuartel a almorzar.

A las 20:00 hrs. hubo Junta de Capitanes, al término de ella se nos informo que la FT partiría a Concepción y que en un principio volveríamos el miércoles. Además se informó que las compañías saldrían ha realizar exploración en sus sectores para determinar si existían emergencias de las que no se tenía conocimiento por la falta de comunicación.

En ese instante se dejo en libertad a la FT, sus integrantes podrían ir a dormir a sus casas pero debían estar a las 08:00 AM en el cuartel 1º para partir a  Concepción. Algunos se fueron a sus casas, otros permanecimos en el cuartel y optamos por alojar en la primera.

Mientras algunos andaban en exploración en RH1 y otros descansábamos mirando las noticias, nuevamente la central despacho un 10-3-7, esta vez a las calles Pingüinos y Lautaro. La central informaba de un derrumbe con personas atrapadas y despacha a H4, RX6, RH16, RH1, S2 y J1. Al llegar se pudo constatar que se trataba de una falsa alarma, por lo que nos retiramos.

Ya tarde, cerca de las 00:30 del día Domingo se apagaron las luces del cuartel y pudimos al fin comenzar a descansar.

A las 07:00 AM comenzó el despertar, debíamos preparar el material que llevaríamos a Concepción. Comenzaron a llegar todos los carros de rescate del Cuerpo de Bomberos de Santiago y comenzamos a sacar el equipamiento.

Formados en la sala de máquinas, el Comandante Cristóbal Goñi E. nos desea un buen viaje y nos da las últimas instrucciones.

Luego de un largo deambular por las accidentadas autopistas urbanas de la Capital, llegamos cerca de las 10:00 al grupo 10 de la Fuerza Área de Chile, ahí además llegaban los voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Nuñoa, junto con quienes integraríamos la Fuerza de Tarea de la Región Metropolitana.

Mientras esperábamos que el tiempo permitiera nuestro arribo a Concepción, se formaron 3 grupos de trabajo: Alfa y Beta con 12 integrantes cada uno y Gama con 11 integrantes. Los integrantes de la 18 formaron parte de los equipos Beta (Juan C. Juri) y Gama (Nicolás Lara, Benjamín Román y Felipe Arancibia). Durante esos instantes aprovechamos de conocernos entre los distintos integrante de los grupos.

Se da la orden de prepararse, nos formamos y comenzamos a caminar al avión que nos llevaría a Concepción. Todos arriba, se encienden los motores y comienza el viaje de una hora.

Ya en la capital de la VIII región se descargó el avión, nos subimos a unos camiones y un carro portaescalas, y nos fuimos directo a la zona de trabajo, el derrumbado edificio Alto Río, llegando al lugar cerca de las 13:00.

Rápidamente descargamos los camiones y armamos el campamento base en los estacionamientos de la Universidad San Sebastián, mientras el Capitán Juan Carlos Subercaseaux, Comandante del Incidente, y los demás oficiales a cargo del trabajo, evaluaban la situación y preparaban la primera jornada de trabajo.

Mientras descargábamos nuestros materiales, fuimos testigos del rescate de 3 cuerpos por parte de la Fuerza de Tarea de Puerto Montt, que ya trabajaba en el lugar. En paralelo los equipos alfa y beta se preparaban para comenzar a trabajar en la denominada Zona Cero, mientras que el equipo gama descansaría.

Se procedió a instalar el puesto de mando y de logística, así como una pizarra blanca donde se anotaban las características del trabajo, tales como cantidad de pisos, departamentos, material de construcción, cantidad de desaparecidos, etc.

El grupo en que me encontraba, gama, descansó hasta cerca de las 23:00 del domingo 28 de Febrero y procedió a relevar a los grupos alfa y beta. Nuestro trabajo consistió en ingresar por el costado que no tenía ventanas, a través de triángulos que se cortaron en el concreto, y por donde se podía acceder a los departamentos y la caja de escalas. Así con Oscar Ibacache y Nicolás Lara trabajamos arduamente perforando un muro interior desde un departamento del 6º piso, logrando así acceso a la caja de escalas. El resto del equipo trabajó en distintos departamentos retirando escombros y revisando cuidadosamente cada metro.

Esa noche practicamos el triangulo del silencio[1], aunque por el lado donde trabajamos el silencio era demasiado incomodo y egoísta. Ese turno terminó a la 07:00 AM del lunes 1 de marzo. Luego de comer algo, nos acostamos cerca de las 08:00 y nuevamente entraron en operación los grupos alfa y beta. A esa hora además llegaba la Fuerza de Tarea de Viña del Mar y se además se nos unía a las operaciones de rescate un equipo del Ejército de Chile.

Pudimos dormir hasta cerca de las 13:30, ya que debíamos hacer el relevo del turno anterior. Trabajamos desde las 14:00 hasta las 20:00 horas y durante ese turno, pudimos abrir un acceso a un departamento del 5º piso desde la caja de escalas, ingresamos con mucho cuidado pero al poco tiempo de haber accedido, nos llamaron para informarnos que debíamos salir, ya que nos iban a relevar puesto que nuestro turno había terminado.

Las replicas eran incesantes y teniendo el objetivo claro, rescatar sobrevivientes, todos pusieron lo mejor de si. Arriesgamos más de lo habitual, las réplicas nos sorprendían 2 o 3 veces por turno al interior de la estructura, y dadas las distancias desde donde se trabajaba, se hacía impracticable la posibilidad de salir del edificio, ya que para cuando la réplica pasara, aún estaríamos camino hacia la salida. Por ello sólo quedaba esperar que pasaran los movimientos refugiándonos en estructuras que no presentaran daño. Sin embargo el Comandante del Incidente, Capitán de la 1º Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Juan Carlos Subercaseaux y el Jefe de Operaciones Diego Carueso, Capitán de la 6º Compañía del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, estuvieron durante largas jornadas sin dormir, siempre presentes supervigilando el trabajo de los equipos.

Esa noche mientras alfa y beta trabajaban, hubo 2 replicas considerablemente fuertes, más de lo que nos habíamos acostumbrado. Por razones de seguridad se ordenó el cese de las operaciones hasta que la estructura fuera revisada al día siguiente.

La mañana siguiente, 08:00 AM del Martes 02 de Marzo, se revisó la estructura del edifico. Las réplicas constantes hacían efecto, cada día su estructura era más débil y se hacía muy arriesgado ingresar con equipos de rescate al interior. Se optó por trabajar por última vez en el interior. Todos los grupos fueron desplegados al mismo tiempo, revisando los departamentos en los que aún había sospechas de existencia víctimas. Todos sin excepción, consientes del riesgo que asumíamos, ingresamos y trabajamos hasta cerca de las 14:00 horas, lamentablemente sin resultados positivos.

Fuimos enviados a descansar al campamento base, esperando la llegada de la maquinaria pesada, con la que se trabajaría en adelante.

Creo que cerca de las 21:00 horas fuimos citados todos a la Zona Cero, donde el Comandante del Cuerpo de Bomberos de Concepción quería agradecernos por lo que estábamos haciendo en apoyo a su ciudad y sus bomberos. Fueron lindas palabras, cargadas de emoción.

Fotografía del puesto de mando, en el se trabajo con los planos del edificio y además con la maqueta.

Esa noche comenzó el trabajo con maquinaria, correspondiendo el turno al grupo gama hasta las 2:00 AM del miércoles 3 de marzo. La labor de la máquina era abrir el muro de los departamentos ya revisados, con el objeto de poder avanzar más rápido y seguro. Si durante esas laboras el grupo que hacía la guardia detectaba algo, se procedía a detener la operación y se enviaban bomberos a revisar o a remover escombros a mano. Ese trabajo se prolongó durante toda la noche y los días posteriores.

La mañana siguiente ya sabíamos que la mayoría de nosotros partiríamos. Llegaban 40 rescatistas a relevarnos ya que muchos de los que estábamos ahí teníamos que volver a nuestros trabajos. El camión que traía a la 2º parte de la Fuerza de Tarea llegó pasadas las 18:00 horas y apenas se bajaron del camión, todos nos fundimos en un fuerte abrazo. Ellos alegres porque estábamos bien y nosotros deseándoles lo mejor en el inicio de sus operaciones.

[1]              Técnica que permite determinar la ubicación de victimas concientes,  se logra triangulando las respuestas o ruidos emitidos por quien responde al llamado de los rescatistas. Para ello es indispensable el absoluto silencio de los rescatistas como también el escenario que nos rodea.

 

 

 

 

 

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