Mauricio Díaz se
fue a radicar a Canadá, cuando faltaba ya poco para cumplir su sueño.
Llegó a los 10
años al cuartel diciendo que quería ser bombero.
Por Francisco
Niño, Felipe Lorca y Matías Roblero
Mayo 17, 2009

El Martes 12 de mayo fue un día
importante para nuestra Brigada Juvenil “Manquehue”, ya que uno de sus
integrantes se fue a vivir al extranjero. Nos referimos a Mauricio Díaz, un
joven entusiasta y extrovertido que llegó a nuestro cuartel cuando sólo
tenía 10 años de edad.
Llegó un día a golpear la puerta
del antiguo cuartel, siendo atendido por el actual Intendente Cristián
Muñoz, a quien le dijo que quería ser bombero. Se le explicó que a su corta
edad no podía ingresar a nuestras filas, pero que si esperaba un par de
años, podría postular a nuestra Brigada Juvenil.
Mauricio siguió visitando el cuartel y
con mucha paciencia esperó cumplir la edad reglamentaria, día en que presentó todos
los papeles requeridos, para posteriormente rendir las pruebas de aspirante
y convertirse el 31 de Julio de 2004, en un orgulloso brigadier
de la Decimoctava.
Mauricio se caracterizaba por ser un
joven muy activo que participaba constantemente en las actividades de la
Brigada y de la Compañía. En los aniversarios era común verlo llevarse el
premio de asistencia. Sus constantes visitas al cuartel las aprovechaba
muchas veces, pidiendo a los voluntarios que le enseñaran cómo se usaba un
determinado material o que le contara alguna experiencia vivida en algún
llamado. Pese a su corta edad, tenía un gran desplante para exponer frente a
sus compañeros los temas específicos que se le asignaban, cosa poco habitual en
personas de su edad.
Siempre tenía nuevas ideas, ya sea para
reclutar nuevos integrantes para la BJ-18 o para desarrollar entretenidos
ejercicios, donde los brigadieres pudiesen practicar y desarrollar esta
vocación. Es verdad que a veces también se le ocurrían cosas bien
fantasiosas, pero que de seguro a varios le hubiese gustado realizar.

Mauricio fue siempre muy apreciado por
sus compañeros, llegando a ocupar los cargos de Ayudante, Teniente y
Capitán. Fue en este último cargo donde dejó su mayor huella, con una clara
visión de ser un fiel
representante de la Brigada de la 18 y desde ahí guiar y enseñar de la mejor
forma, los valores que él mismo había aprendido desde el día que ingresó a ella.
Durante casi todo su periodo de
brigadier Francisco Niño, Felipe Lorca y Matías Roblero, fueron sus
instructores de Brigada. Lo vieron llegar cuando era un niño y vivieron los
típicos problemas del inicio de la adolescencia. Con el tiempo se convirtieron
también en amigos, a quien escuchaban y con quien se compartían problemas y
alegrías. Lo aconsejaban y lo apoyaban cuando tenía alguna dificultad. Los
instructores siempre buscan primero ayudar a formar personas y después a los
bomberos.
Cuando Mauricio entró a la Brigada, se
suponía que en un corto plazo dejaría nuestro país para irse a Canadá. Por
diferentes razones el viaje se postergó varios años, hasta que finalmente
nos sorprendió con la noticia. Este último tiempo conversamos mucho con
Mauricio y nos contó lo feliz que estaba por irse a Canadá, pero a la vez lo
triste que era dejar Chile y por sobre todas las cosas, a su amada Dieciocho.
Hace una semana la Brigada Juvenil,
organizó una emotiva despedida en la terraza de nuestro cuartel, donde
también participaron varios voluntarios, compartiendo recuerdos, anécdotas,
e incluso las travesuras que varios dolores de cabeza causaron, pero que hoy
las recordamos con simpatía. Mauricio fue compañero de Brigada de muchos que
hoy ya son voluntarios.
Finalmente llego el día y los tres
bomberos que fueron sus instructores partieron rumbo al aeropuerto a
despedirlo. Al llegar allá se encontraron con el que sus compañeros de
Brigada también habían llegado a despedirlo.

Llegó el momento del adiós y a medida
que él avanzaba entre abrazos y apretones de manos, las lágrimas comenzaron
a salir de todos quienes estaban ahí. Cuando se recibe a un niño como
brigadier se le entrega lo mejor de uno, le dedica tiempo y siempre se espera
que sean en el futuro hombres de bien. Mauricio ya no era ese niño de 10
años que llegó al cuartel, ahora se alejaba como un joven que nos enseñó y
entregó mucho, alguien de quien nos sentimos orgullosos.
Desde su ingreso pasaron 4 años y 9
meses bordeando ya los 17 años. Su sueño máximo es ser bombero y no de
cualquier Compañía, sino de la 18. Pero por circunstancias de la vida esta
meta ha quedado pendiente, pero no nos cabe la menor duda que algún día
volverá a Chile y cumplirá este anhelo. Nosotros lo estaremos esperando con
los brazos abiertos
Mucha suerte en Toronto.