Jugando con fuego:
entendiendo el comportamiento humano en los edificios en llamas
Traducido por Marco Antonio Cumsille
de un trabajo de Guylene Proulx, Ph- D.
Abril 11, 2009

Buscando material para el artículo sobre las evacuaciones de edificios, nos
encontramos con un interesante artículo publicado en Internet,
específicamente en un sitio canadiense dedicado a la construcción, del cual
reproducimos el título y adaptamos unos párrafos que deben esclarecer a
muchos bomberos cuando trabajan en siniestros de edificios de altura y deben
lidiar con la gente.
El
humo no hace regresar a la gente. Pese a que la mayoría de los ocupantes de
los edificios saben que el humo los puede matar, frecuentemente se mueven a
través de él durante la evacuación de un
edificio en llamas, en lugar de alejarse
de él. Estudios demuestran que los ocupantes se
comportan de manera diferente durante los incendios, lo que deben anticipar
ingenieros y diseñadores de sistemas de aire acondicionado.
Durante un incendio en un edificio de 30 pisos, el 90% de los ocupantes
ubicados arriba del piso siniestrado (el 5º) intentaron evacuar el edificio
a través de escaleras y pasillos humeantes. El humo migró a cada piso sobre
el incendio, ingresando en algunas suites y en las escaleras. Muchos
ocupantes insistieron en avanzar a través del humo por varios pisos hasta
que decidieron optar por buscar refugio o bien regresar a sus departamentos.
Seis personas adultas, sanas, murieron en las dos escaleras debido a la
inhalación de humo.
En
estudios realizados en pequeños edificios residenciales, tanto en Estados
Unidos como en el Reino Unido, se demostró que la gente está dispuesta a
atravesar el humo en un intento por escapar. Los datos de los ocupantes que
regresaron producto del humo son bastante constantes. Ellos dijeron que
regresaron cuando no pudieron ver más allá de tres metros.
Otra
respuesta inesperada del inquilino es el tiempo que se toma antes de iniciar
la evacuación. Una dificultad para la evacuación, es precisamente el tiempo
disponible para escapar de un edificio en llamas de acuerdo a eventos
específicos. Tradicionalmente, el cronómetro comienza en el momento de la
detección del fuego, lo que idealmente llevaría a la notificación de los
ocupantes y eventualmente a la inmediata evacuación. Desgraciadamente, la
realidad es bien diferente.
Cuando
los sistemas automáticos de detección gatillan la alarma, la respuesta de
los ocupantes no resulta automática. Después de haber escuchado las
campanadas de alarma, segundos y hasta minutos se pierden en actividades de
no evacuación. Esta fase se llama de tiempo “pre-movimiento”. Pese al
nombre, durante ella hay mucho movimiento.
En el
tiempo de pre-movimiento, la gente está tratando de darse cuenta de qué está
sucediendo. Por ejemplo, hacen llamadas telefónicas o buscan investigar cual
es la razón que hace sonar la alarma. Una vez que se convencen de la
necesidad de evacuar, puede que no comiencen de inmediato. Los ocupantes
vuelven a sus departamentos, habitaciones de hotel u oficinas a buscar sus
efectos personales. O tratan de advertir y reunir a la familia y amigos
antes de evacuar. Esto tomará desde pocos segundos hasta varios minutos.
El
tiempo de respuesta dependerá de cuantas pistas haya recibido sobre el
fuego. Las alarmas de incendios no son indicios muy potentes para convencer
a los ocupantes de que efectivamente hay un incendio. El fuego y el humo
visibles e incrementándose, tienden a ser los más fuertes argumentos para
convencer a los ocupantes de la necesidad de evacuar.
El
tiempo de respuesta también depende de los ocupantes. Gente con
discapacidad, los muy jóvenes o los muy ancianos, los que están bajo la
influencia del alcohol o las drogas, todos ellos tomarán más tiempo en
responder.
Finalmente, el tiempo de respuesta dependerá del tipo de edificio que se
quema. En el hogar, un poco de olor extraño o el sonido de la alarma de un
detector de humo bastará para gatillar la respuesta de los residentes. En
cambio, los visitantes a un centro comercial, continuarán con sus compras
pese a haber escuchado la alarma. El autor de este artículo visitaba uno de
esos centros cuando se activó la alarma. El olor de plástico quemado y
hollín liviano invadió el patio de comidas, sin embargo el público demoró
más de 10 minutos en iniciar la evacuación después de que sonara la alarma y
sólo lo hizo porque recibieron órdenes de los guardias que los obligaron a
evacuar.
Para
mejorar la respuesta del público a las evacuaciones es necesario educar a
los ocupantes (previo al evento), para ayudarlos a juzgar con propiedad la
necesidad de moverse rápido hacia una zona segura. Las prácticas de
incendios ayudan a los ocupantes a experimentar rutas alternativas que
pueden ser vitales en un incendio o en un bloque abarrotado de gente
tratando de escapar. Los sistemas de comunicación debieran informar a los
ocupantes de la naturaleza del problema y entregar instrucciones. Los
guardias y el personal de planta pueden guiar el movimiento de los
inquilinos y dar instrucciones.
A
pesar de todos estos planes de apoyo a una evacuación segura y rápida, los
sistemas pueden fallar y los ocupantes pueden demorarse largo tiempo en
evacuar. Los inquilinos tienden a moverse dentro del edificio para
averiguar que pasa, lo que permite que el humo viaje a través de diferentes
áreas.
El
humo puede migrar a través de las ventanas y puertas abiertas, a través de
los sistemas de ventilación de edificios y entre nuevas grietas y hoyos. Los
edificios, habitualmente tienden a tener sistemas preventivos, para que el
humo no ingrese a su sistema de ventilación.
Los
sistemas presurizados impiden el viaje del humo de un área a otra. Los
sistemas de presurización de escalas, típicamente están diseñados para
impedir el ingreso del humo cuando pocas puertas están abiertas. No
obstante, estos sistemas no son eficaces cuando muchas puertas están
abiertas en distintos pisos al mismo tiempo. Esto es lo que ocurre cuando
hay una evacuación masiva de un gran edificio de altura, en lugar de haberse
realizado una evacuación por fases (Nota del traductor: Es por esto que en
una emergencia de un edificio de altura, opera mejor la estrategia de
evacuar sólo el piso amagado y los dos pisos adyacentes, en lugar de
involucrar a todo el edificio en una operación larga y dificultosa).
Es
fundamental encontrar los métodos para mantener el aire limpio en las áreas
de egreso, asumiendo que el humo no detendrá a los habitantes en su
movimiento hacia ambientes potencialmente mortales.
Después de los eventos del 9-11 en el World Trade Center, los ocupantes de
las grandes torres parecen menos dispuestos a aceptar la idea de una
evacuación por fases. En un edificio de oficinas de 60 pisos, si los
ocupantes deciden evacuar simultáneamente durante un incendio, el humo
podría penetrar por las escaleras poniendo en peligro a los habitantes sobre
el piso del fuego. Áreas de refugio y evacuación a través de ascensores,
pueden ser necesarios para asegurar una rápida evacuación de los ocupantes
(Nota del traductor: Se ha mantenido el sentido original, pero claramente no
se aconseja el uso de ascensor como método de evacuación masivo en un
incendio de un edificio de altura).
Es
esencial para los ingenieros diseñar apropiadamente sistemas que permitan
dejar a los ocupantes dentro y el humo afuera. Este diseño debe basarse en
expectativas realistas respecto al comportamiento de los ocupantes durante
un incendio.