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Fuego en edificios

¿Evacuar o no evacuar, he ahí el dilema?

Por Marco Antonio Cumsille

Abril 2009

Las dantescas imágenes del 9-11, con su carga de horror y muerte, instaló la idea de que en todo siniestro en edificios hay que hacer evacuaciones totales. La idea asumida como dogma puede convertir el trabajo en un gigantesco error de procedimientos y comprometer aún más la vida de los habitantes del lugar, e incluso de los bomberos.

No en todos los fuegos de edificios hay que evacuar. En la mayoría de ellos, bastará con remover a los ocupantes del piso amagado y los del piso superior. Entonces, ¿por qué cada vez con mayor frecuencia los bomberos en Chile están sacando a la gente de sus departamentos para hacerlos avanzar por escaleras con mucho humo, alta temperatura y poca ventilación?

Cada cuerpo debe tener su propia y bien justificada respuesta, pero debemos detenernos a estudiar cuándo y por qué debemos optar por esta medida de emergencia en medio de nuestra respuesta estándar.

Básicamente, los siniestros en edificio deben distinguir algunos puntos clave antes de tomar un curso de acción:

•    Tipo de edificio
•    Tipo de uso del edificio
•    Hora y lugar de la emergencia
•    Magnitud de la misma

El tipo del edificio tiene que ver con su altura. Según las normas estadounidenses, un edificio de altura es aquél que supera los 75 pies, o 22,5 metros de altura. Es decir, una estructura de 5 pisos (considerando 3,5 metros por piso promedio). Bajo de eso, se considera un edificio de altura normal. A qué obedece esto, a la distancia que pueden alcanzar las escalas mecánicas estándar de cada cuerpo. Sobre esa altura (aunque existan escalas más largas), se asume que quedan fuera del alcance y el trabajo debe ser únicamente desde el interior.

       

Y si hay un signo distintivo del ataque al fuego en los edificios, es que básicamente debe ser hecho de manera agresiva y desde el propio lugar siniestrado, atacando desde adentro hacia fuera para facilitar la ventilación y el rescate en el piso ama-gado. Consideraciones adicionales, pero no menos importantes, son aquellas que intentan no lanzar gratuitamente agua desde el exterior, para evitar que el humo se ex-panda por el edificio y comprometa la seguridad, tanto de los bomberos como la de los ocupantes.

El tipo de uso del recinto distingue apenas dos aspectos: comerciales o habitacionales. Es común encontrar en Chile edificios habitacionales adaptados como oficinas, pero por lo general, consideraremos a los edificios de oficinas como una construcción desarrollada específicamente para dicho fin.

Los edificios de oficinas cuentan con amplias plantas, con pocas subdivisiones a prueba de fuego, donde se encuentra mucha tabiquería ligera y grandes cantidades de papeles y otros combustibles de rápida propagación. Los recintos habitacionales, en cambio, tienden a ser mucho más compartimenta-dos, de construcción muchísimo más sólida, de tal manera que el fuego tiende a estar en un espacio reducido y muy bien confinado.

Esto es tan evidente que cuesta recodar incendios en edificios de altura donde se haya comprometido más de uno o dos departamentos por acción del fuego. Yo, al menos, no recuerdo fuegos recientes de tales características. La hora y el lugar determinarán claramente los pasos a seguir. No es lo mismo un siniestro durante la noche, donde la mayoría de las personas están durmiendo, a un incendio que ocurre durante el día, donde la mayoría de los habitantes se encontrarán fuera del hogar. En un edificio de oficinas, en cambio, el día puede representar la hora de mayor riesgo, debido a la gran tasa de ocupación que tendrá durante las horas comerciales. Por la noche, por lo general, este problema será muy menor.

En cuanto al lugar, y aunque parezca obvio, no es lo mismo un siniestro en el piso 5 que en el 25, y resulta muy diferente enfrentar un fuego acotado, a uno que involucra un planta completa. La reflexión sobre toda esta serie de pasos, nos pone de frente a un razonamiento preliminar en la toma de decisiones en el momento de la emergencia. Ahora bien, nuestros ejemplos apuntan a un incendio declarado en un edificio de altura.

De la magnitud, un siniestro de gran magnitud que abarque múltiples pisos, nos condicionará a un ataque defensivo (ver artículo de Rodrigo Nicolau en esta misma página). Sin embargo, los que concentran la atención de este artículo, son aquellos que nos obligan a un ataque ofensivo, preferentemente interior, de un edificio de múltiples pisos y con alta tasa de ocupación.

Las estrategias posibles

Vincent Dunn, comandante retirado de Nueva York, postula en sus apuntes tres tipos de estrategias posibles en relación a la evacuación de personas.

•    Evacuar primero y después combatir el fuego
•    Evacuar y combatir el fuego simultáneamente
•    Combatir el fuego sin evacuar mayormente, lo que se conoce como “defend in place”, es decir, defender en el lugar

Esta última es la estrategia más usada por los cuerpos de bomberos estadounidenses, incluso después del 911, porque ha probado sobradamente que atacando el fuego como respuesta prioritaria, minimiza mucho los riesgos asociados a la emergencia. Recuerde que lo que importa es atacar la causa del problema, en este caso, el incendio. Evacuar primero y atacar después implica darle demasiada ventaja al fuego, y probablemente, condenar la estructura a una lenta y penosa destrucción.

Evacuar y combatir en paralelo puede significar distraer personal valioso de la tarea primaria, pero en algunos casos puede ser imperioso, cuando hay personas en peligro inminente en el piso del fuego.

La voz de los expertos: citamos aquí la opinión de algunos expertos recogidas de sus manuales.

Evacuación. ¿Deberían los ocupantes permanecer o salir? Esta es una cuestión controversial. Algunos dicen: “Saque el fuego hasta afuera, no a la gente”. Hay mucha evidencia que apoya esta teoría, pero en algunos casos, hubo gran cantidad de muertes antes de que se pudiera apagar el fuego. El desplazamiento del humo es un factor determinante. Una persona promedio no espera caminar a través de pasillos llenos de humo o bajar escaleras oscurecidas por el humo. Por otra parte, mientras más se comprometa el rescate, los bomberos necesitarán mayor cantidad de personal y equipo para una evacuación total del edificio durante el período crítico. La central, que recibe llamadas de los ocupantes, debería entregarles información apropiada respecto a qué hacer, descubrir donde están ellos y notificar al co-mandante del incidente”. William E. Clark, Firefhighting, Principles & Practices, Fire Engineering Books and Video, 2ª Edición, 1991, página 369.

Evacuación. Se debe considerar la evacuación de los que permanecen en el edificio, así como los que están en edificios adyacentes. El Comandante del Incidente deberá considerar los recursos necesarios para una evacuación total, comparado con refugiarse en el lugar (shelter in place) tal como se describe en el capítulo 17. Por ejemplo, en un edificio habitacional multifamiliar resistente al fuego, con un fuego contenido en el noveno piso, los ocupantes del primer piso deben permanecer en sus departamentos. Contradictoriamente, un fuego en un condominio con una propagación potencial a través del entretecho, requiere la evacuación total del edificio”. James Angle, Michael Gala, David Harlow, William Lombardo, Craig Maciuba. Firefighting Strategics and Tactics, Delmar Thomson Learning, 2001, página 290.

Refugiarse en el lugar. Refugiarse en el lugar se usa cuando por cualquier circunstancia la víctima debe ser protegida, pero es imposible moverla sin exponerla a mayores peligros. En este caso, una opción aceptable es refugiarse en el lugar. Por este método, las víctimas son protegidas por barreras creadas por el refugio. Los sistemas de ventilación, que traen aire desde el exterior, deben ser apagados y toda abertura al exterior debe cerrarse o sellarse. Cuando decida este objetivo táctico, el Comandante de incidentes debe considerar:

•    La duración del bloqueo. En muchos casos, lo peor ha pasado cuando llegan los bomberos.
•    El número potencial de evacuados. ¿Hacia dónde irán?
•    Los recursos disponibles
•    ¿Pueden protegerse adecuadamente donde ellos están?

También hay que considerar que los estudios de incidentes reales, han mostrado que generalmente refugiarse en el lugar, es más seguro que la evacuación de los ocupantes del lugar. Recurrir a la evacuación puede causar pánico, heridos y en algunos casos, muertes no relacionadas con el evento mismo. Incluso en evacuaciones donde hubo suficiente tiempo de aviso, ha habido ocasiones donde hubo serios problemas con la evacuación”, James Angle, Michael Gala, David Harlow, William Lombardo, Craig Maciuba. Firefighting Strategics and Tactics, Del-mar Thomson Learning, 2001, página 462.

Uno de los mayores problemas con estos incendios es la gran cantidad de ocupantes que intentarán huir del fuego. Esta gente siempre estaría mucho mejor si permaneciera en sus departamentos o cuartos de hotel, en lugar de tratar de huir de los pisos superiores. Muchas veces, estas personas abordan los ascensores pasan-do por el piso en llamas enfrentando un riesgo mortal. Por otra parte, también pueden estorbar en las escaleras, evitando su uso a los bomberos que deben combatir el fuego y practicar la ventilación.

A veces los ocupantes, particularmente los ancianos, discapacitados y niños, requerirán asistencia de bomberos para bajar varios pisos a través de las escaleras, requiriéndose gran cantidad de personal. La clave del éxito es el entrenamiento previo, informando a los residentes las acciones apropiadas, específicamente el permanecer al interior de sus departamentos o habitaciones. En los hogares de ancianos, dos residentes encargados de piso, deberán avisar al resto de los ancianos que deben permanecer en sus habitaciones cuando suene la alarma. Esta única acción evitará escenas caóticas en el lobby de un complejo cada vez que la alarma de humo se activa…”

“Un último recurso con el propósito de controlar el pánico a través de instrucciones, es utilizar los altavoces de las máquinas para dar indicaciones al público. Esto ha demostrado ser especialmente útil en los hoteles con gran cantidad de huéspedes. Allí, el simple fuego en una habitación, no debería ser un gran desafío para el equipo de ataque, pero como resultado de la alarma que provocan las sirenas de bomberos aproximándose, los habitantes podrían creer que están ante un peligro inminente. Usando calmadamente los sistemas de alarmas y guiando a los ocupantes que están en las ventanas a través de los altavoces, se puede liberar mucha ansiedad. Por cierto, aquellos que están en real peligro deben ser evacuados o protegidos de inmediato, pero ello debe estar centrado entre quienes están en el área del incendio (para edificios resistentes al fuego)…”, John Norman, Fire Officer’s Handbook of Tactics, tercera Edición, Fire Engineering, 2005, página 300.

 

En un próximo artículo, entregaremos un resumen muy ilustrativo de las evacuaciones de los edificios de altura del manual Firefighting Operations in High Rise and Standpipe-equipped Buldings de David M. McGral, Fire Engineering 2007.

 

 

 

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Ultima actualización de esta sección 08/04/2009 00:06

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