Primera salida
del nuevo Z18
Siempre pensé que yo iba a ser el primer conductor
autorizado que manejaría el nuevo Z18 a una emergencia y así ocurrió, a
pesar de que las circunstancias decían otra cosa.
Por Mauricio Hetzel, Voluntario Honorario 18 Compañía.
Marzo 18, 2009

Fotos de Raúl de la Jara
El sábado 14 fui el primer conductor en ponerlo en
servicio después de haber hecho una pequeña despedida al antiguo y recordado
Z Mercedes Benz. Debido a que no estaba presente el Maquinista, el Capitán
dispuso que yo lo mantuviera en servicio, lo que hice hasta pasada la
medianoche.
El domingo 15 de marzo era un día especial para los
habitantes de la Comuna de Vitacura, puesto que se realizaba un plebiscito y
la 18ª debía mantener una guardia preventiva.
Esa mañana fui a votar cerca del mediodía con mi padre,
tras lo cual lo llevé a su casa y me dirigí a cumplir con mi horario de
acuartelamiento. En el camino me preguntaba quién tendría en servicio el
Z-18, ya que la Compañía cuenta con varios conductores autorizados, además
de nuestros dos cuarteleros. Al llegar al cuartel me di cuenta que nadie lo
había puesto en servicio, por lo que lo hice inmediatamente.
Mientras almorzábamos todo el grupo de bomberos que
estábamos acuartelados, nos pusimos a recordar anécdotas del viejo cisterna
y a imaginarnos cuál sería la primera salida del nuevo. Algunos opinaban que
a un incendio en el centro, otros a un pastizal en Lo Barnechea.
No pasó mucho rato cuando recibimos una llamada de la
Central de de Alarmas, señalándonos que debíamos prepararnos para salir con
la bomba y el Z a un 10-12 (apoyo a otros Cuerpos) a la Papelera de Puente
Alto. En ese momento éramos unos 7 bomberos en el cuartel, por lo que tras
avisar por frecuencia interna, en pocos minutos llegamos a ser más de 18,
todos listos para salir.
La Central nos despachó junto a B1, B3 y Q12, sumándose
luego BX20, BX13 y Z10. Nuestro recorrido fue expedito a través de Av.
Kennedy, Américo Vespucio y Vicuña Mackenna hasta el lugar del Incendio. B18
con dotación completa al mando del Capitán Sr. Rodrigo Cornejo Lorca y el
Z18 tripulado por Carlos Abusleme Mora y a cargo del Teniente 2º Sr. Felipe
Lorca Guzmán.

Al llegar al lugar las Compañías de Santiago fueron
dirigidas por el Capitán de Guardia Sr. Rodrigo Pineda de la 3ª Compañía,
separándonos en dos grupos, uno para cada incendio. El Z18 debía desplegar
su piscina, para que en conjunto con B1 y BX13, combatiéramos el incendio al
final de la calle José Luis Coo. En esta oportunidad, fui acompañado por el
bombero Benjamín Román López.
Preparamos todo y comenzamos llenando la piscina con la
descarga flash del Z, junto a otros camiones aljibes de la Municipalidad de
Santiago y de empresas de paisajismo, pero siempre dejando un lugar para el
Z18, ya que su descarga rápida hacía más eficiente el llenado de la piscina.
Fueron muchos los viajes que hicimos a los grifos del
sector, especialmente a uno que se encontraba como a 4 cuadras, sin embargo
a veces se juntaban varios aljibes esperando su turno, por lo que debíamos
seguir de largo a buscar otro. Es así como llegamos a uno que estaba junto a
una panadería. Eran pasadas las 8 de la noche y no habíamos comido nada.
Por supuesto que ese pan que compramos, recién salido del horno, lo disfrutamos
muchísimo.

En esos momentos se nos acercó una señora que nos ofreció
comprarnos leche, ya que según dijo nos haría mucho mejor que las gaseosas
que nos veía tomar. Agradecimos su gesto pero no aceptamos. Estaba muy
extrañada de que viniéramos desde Vitacura, comuna que estaba tan alejada de
ese lugar. Le explicamos que bomberos es una sola gran institución y que en
esta oportunidad nos tocó apoyar a Puente Alto, tal como ellos lo han hecho
antes con bomberos de otras comunas.
Con tanta agua que se ocupaba en el incendio, las calles
del sector comenzaron a inundarse. Fue tanto que en uno de los grifos que
usamos repetidamente, se nos acercaron unas señoras para preguntarnos como
podían pasar. Ahí nos salió el alma de caballeros y ofrecimos cruzarlas en
brazos, bueno yo al menos, ya que el físico de Benjamín no se lo habría
permitido (al menos eso creo).
-"¿Quién se atreve?”, pregunté,
-"Yo” dijo una de ellas,
así que la tomé en brazos y crucé la calle. Volví y otra señora me dijo
- "por
favor crúceme, yo no me lo pierdo”, así que tuve que sacrificarme
nuevamente. Luego crucé a una tercera señora y en conjunto con Benjamín
cruzamos a una cuarta. Hubo otra persona a la que no pudimos cruzar, pero
dirigimos las maniobras de un furgón al cual se subió y pudo pasar.

Nos dimos cuenta que el nuevo Z18 verde limón captaba la
atención de muchos, ya que los flashes de las cámaras fotográficas nos
acompañaron todo el rato. Especial atención generaba la velocidad de
descarga de nuestro carro, motivo por el que constantemente estaba entrando
y saliendo del lugar.
Cerca de la medianoche, tras 8 horas de trabajo, concluyó
finalmente nuestra tarea, que en lo particular, fue bastante entretenida
debido a la cantidad de viajes a cargar agua que hicimos y a las anécdotas
que nos pasaron. Bueno, en realidad hubo varias más, pero estas fueron las
más llamativas.
No se si cuando cambiemos nuevamente el Z, estaré en
condiciones físicas para manejarlo, pero hoy sí lo estoy y es por eso que
hago este relato, invitando a mis compañeros de bomba que son conductores, a
que nunca dejen de hacer esta pega con pasión y convicción.
Yo estaba convencido que iba a ser el primer conductor
autorizado que llevara a este brillante nuevo cisterna a una emergencia y
así fue.