Nuevamente la
tragedia alcanza Chile
Terremoto y
tsunami del 27 de febrero, 2010

Se registró a las
3:34:17 con 8,8 grados en la escala de Richter y de IX en la escala de
Mercalli. Fue el segundo terremoto más grande ocurrido en Chile y uno de los
5 más poderosos del que se tenga registro en el mundo, y ya deja
oficialmente más de 400 fallecidos y miles de casas destruidas en la zona
centro - sur del país. Tras el terremoto, varias olas arrasaron con pueblos
completos, llevando muerte y destrucción en medio de la oscuridad de la
noche.
Aún no se logra
tener el catastro final de daños y muertes. Decenas de personas siguen
desaparecidas y continúan las repercusiones por la tardía reacción que hubo
tras la tragedia, motivada principalmente por el colapso de las
comunicaciones, que impidió hasta muchas horas después, conocer la magnitud
de un daño sin precedentes a lo largo de cientos de kilómetros de
territorio.
Pronto
agregaremos la información más relevante a esta sección.

Mayor terremoto
jamás medido en el mundo ocurrió en Chile
Terremoto de
Valdivia, Mayo de 1960
El siguiente artículo es un recuerdo del que ha sido
reconocido a nivel mundial, como el terremoto más grande jamás medido.
También recordaremos el último terremoto de gran magnitud que azotó nuestro
país en 1985.
Valdivia año 1960: En la escala de
Mercalli, sus 9.6 grados mataron en Chile a unas 5.000 personas y se
estimaron en 2 millones las que perdieron su hogar. Los ríos cambiaron su
curso, nacieron nuevos lagos y se movieron las montañas. La geografía se
modificó como nunca antes se había visto.
En los minutos posteriores un Tsunami arrasó lo poco que
quedaba en pie. El mar se recogió por algunos minutos y luego, una gran ola
se levantó destruyendo a su paso casas, animales, puentes, botes y peor aún,
más vidas humanas. Algunas embarcaciones fueron a quedar a kilómetros del
mar, río arriba.
Luego el tsunami avanzó por el Océano Pacífico, matando a
cientos de personas en lugares tan lejanos como Hawai y Japón. Una verdadera
pesadilla, pero aún más, si consideramos que en pocos días, entre el 21 de
mayo y el 9 de junio de 1960, hubo en esta región del mundo un total de 9
sismos con características de terremoto, en donde el mencionado
anteriormente, fue sólo el mayor de ellos. En realidad, esa misma tarde hubo
2 terremotos seguidos. Una pesadilla que no se detenía, todo se derrumbaba y
nuevas vidas se perdían.
Esta serie catastrófica que se inició los días 21 y 22 de
mayo de 1960, con dos terremotos y un maremoto que asolaron trece de las
entonces 25 provincias del país, dejaron una profunda huella en el espíritu
de la población y deterioraron gravemente la economía de la nación. En pocos
minutos se perdieron centenares de vidas y fue arrasada la infraestructura
chilena. Parte del territorio se hundió en el mar, aparecieron nuevas islas
y otras fueron borradas por el tsunami.
Tres derrumbes de tierra bloquearon el desagüe natural
del Lago Riñihue hacia el Río San Pedro amenazando con asolar los pueblos
ribereños y la parte baja de Valdivia. Gracias al mayor operativo de
ingeniería de emergencia realizado hasta entonces, se logró evitar una nueva
catástrofe que habría lanzado 3 mil millones de metros cúbicos sobre los
poblados. Habría sido un nuevo "tsunami", pero esta vez hacia el mar.

Valdivia 1960, muerte y destrucción en una
ciudad que
físicamente cambió para siempre
Todo se inició el día antes, el 21 de
mayo
A las seis de la madrugada con dos minutos del 21 de
mayo, gran parte del país, desde el Norte Chico hasta Llanquihue, fue
despertado por un brusco movimiento sísmico. Las comunicaciones de Santiago
al sur quedaron abruptamente interrumpidas. Los primeros boletines se
conocieron a través del periodista Enrique Folch (conocido como "El Repórter
X"), quien a través de Radio del Pacífico informó sobre comunicaciones
captadas de radioaficionados de Coronel, Chillán, Concepción, Angol,
Talcahuano y otros pueblos del sur chileno, relativas al desastre.

El presidente Jorge Alessandri, quien había hecho ya un
estreno catastrófico el día de su elección al registrarse el Terremoto de
las Melosas en 1958, debió suspender el tradicional mensaje ante el
Congreso, así como las celebraciones del Combate Naval de Iquique preparados
para ese día. Además llovió intensamente toda esa jornada en el sur de
Chile.

Cuando ya se había iniciado una cadena de información y
solidaridad, en una relativa calma, el día domingo 22 de mayo a las tres de
la tarde con once minutos, un nuevo y más intenso terremoto se dejó sentir
en la zona sur, especialmente en Valdivia.
Si bien es cierto que no sólo Valdivia fue afectada por
el famoso terremoto de 1960, es la ciudad donde se registró aquella
tristemente célebre intensidad record de XI a XII en la Escala de Mercalli y
9,6 en Escala Richter. Simplemente el mayor movimiento telúrico jamás
registrado. Con el terremoto y su posterior maremoto, fue destruido el 60%
de las viviendas de Chiloé, el 55% de Valdivia, el 50% de Angol y el 45% de
Concepción. Corral Bajo fue pulverizado. Puerto Saavedra, Llanquihue Toltén
y Queule quedaron prácticamente sumergidos.

El maremoto avanzó por el Oceano Pacífico llegando a
Hawaii 14 horas y 47 minutos después del sismo en Valdivia. En Hilo, las
olas llegaron a los 10.7 metros de altura y murieron 61 personas. La onda
siguió avanzando y 22 horas después del terremoto en Chile, arrebató la vida
de 200 japoneses, al llegar a sus costas con olas de hasta 6.4 metros de
altura (fuente: USGS)

Tiempo que tardó el maremoto en llegar
Cada franja representa una hora
Pasaron 25 años, hasta que un nuevo terremoto de gran
magnitud, azotó las tierras chilenas.
Terremoto de San
Antonio
El 3 de Marzo de
1985 a las 19:47 hrs, nuevamente la tierra hizo sentir su poder en la zona
central de Chile.

El sismo se sintió entre la II y la IX regiones del país
y tuvo una Intensidad máxima del grado VIII en la escala modificada de
Mercalli, y Magnitud Richter 7,7.
La zona más afectada fue San Antonio, así como sus vecinos pueblos de Alhué,
Melipilla y el no tan vecino Rengo. El epicentro se ubicó en la Latitud
33°14’25’’ y Longitud 72°2’24’’.

El recuento arrojó el triste saldo de 177 muertos, 2.575
heridos y 979.792 damnificados. Un total de 142.489 viviendas fueron
destruidas, registrándose además numerosos deslizamientos de tierra, rotura
de pavimento con destrucción de la carretera Panamericana en varios puntos,
caída de puentes y daños considerables en la infraestructura de los pueblos
afectados, con interrupción prolongada de los servicios básicos.

Estudios realizados con posterioridad al sismo por un
equipo interdisciplinario de la Universidad de Chile, revelaron que Santiago
Centro, Las Condes, Providencia, San Miguel y parte de Ñuñoa, fueron menos
vulnerables por estar levantadas sobre un suelo compuesto predominantemente
por ripio o grava, en cambio comunas como Quinta Normal, Renca o Estación
Central, que están erigidas sobre un suelo fino o mezcla de arcilla, arena
fina, limosa y ceniza volcánica fueron más dañados.

A esto hay que agregar que en el primer grupo, el tipo de
construcción predominante es la albañilería reforzada, en cambio en el
segundo, zona más antigua de la capital, predominaba la albañilería simple y
el adobe.
Hoy en día revisamos estos datos y aún nos preguntamos si
estamos listos para el próximo. Si bien Chile es conocido por su excelente
construcción antisísmica, la que ya ha pasado duras pruebas como el
terremoto de 1985, nunca estaremos libre del caos y destrucción que provocan
estas catástrofes.
El colapso de los servicios básicos como agua, gas, luz y
teléfono, el aislamiento terrestre de regiones completas, tan sensible en un
país largo y delgado como el nuestro, la ocurrencia de varias emergencias
simultáneas que obligan a establecer frías prioridades de respuesta, son
sólo algunos ejemplos de lo que espera a nuestros grupos de respuesta.
Por mientras sólo podemos asegurar que la historia se
repetirá, sin embargo los resultados no necesariamente serán los mismos.
Nosotros también tendremos en nuestras manos parte de esa responsabilidad.