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Incendio de Piedra Roja Cuando el fuego se oculta Febrero del 2003
Fotografías de Andrés Lewin
Este fue uno de los incendios más singulares que nos ha tocado vivir El miércoles 19 de febrero de 2003 vivimos uno de los incendios más singulares que nos haya tocado, no por la magnitud del mismo ni por la intensidad o volumen del fuego, sino por la complejidad para llegar hacia lo que se estaba quemando y el trabajo que hubo que desplegar para extinguirlo. Eran las 15.28 de una tarde templada, no se esperaban más de 25 grados en Santiago, lo que significó una tregua climática para un verano de altas máximas, cuando sonaron las alarmas de despacho: 10-0 Piedra Roja y Camino del Alba, B 18, B 20, Q 15 y R 15. Se trataba de una casa de tres niveles, con aproximadamente 450 metros cuadrados en su parte superior tipo mansarda. El fuego había reventado en la mansarda frente a unos ventanales que daban hacia el jardín trasero. Se veía por el exterior de la casa, mientras el interior del segundo piso estaba intacto.
Tal como está determinado, R 15 (15.32) salió al lugar como una máquina de agua más, y siendo la primera en llegar junto a su Q, estableció una armada de agua. BX20 arribó pisándole los talones (15.33) y realizó la armada base y puso dos pitones. La llegada de B18, permitió a las dos máquinas que trabajaban en agua, tener la alimentación requerida, ya que nos armamos a grifo y desplegamos los pollos para recorrer los 300 metros que nos separaban. El Teniente 3º 20, informó a la Central que se trataba de fuego en entretecho. Pidió además el despacho de H 18 para cargar tubos de aire y armar sus ventiladores, pues el humo era muy denso.
En este lugar reventó el fuego. La 20 Compañía puso además dos pitones, uno exterior y otro interior a través de la mansarda, cuyo piso era de hormigón, por lo que soportaba muy bien el trabajo. Nuestra compañía armó dos pitones, uno por la parte trasera frente a los ventanales en llamas y el otro por el costado Este (ver diagrama) hacia donde avanzaba el fuego. Con esos cinco pitones, el fuego bajó inmediatamente, se despejó el humo de la mansarda y la situación pareció estar controlada. Pero no era así, al ser extinguidas las llamas violentas, comenzó a aparecer humo en distintos puntos de la estructura. Ante eso, el Teniente 2º 15, que ya estaba al mando, solicitó apoyo de una nueva Compañía de agua, siendo despachada la 14 Compañía, que recibió la orden de armar por el oriente de la casa, cosa que hizo con dos pitones más, totalizando 7 líneas en operación. Casi paralelamente con la llegada de la 14 Compañía, asumió el mando nuestro Capitán, quien luego de realizar un reconocimiento tanto exterior como interior, advirtió que era necesario abrir completamente el techo para encontrar fuegos ocultos. El segundo piso estaba casi intacto, aunque lleno de humo. El trabajo con autónomos era imperativo. Además, se armó el extractor eléctrico de H 18 y el del R15 (ver foto 2) Detalle de cómo se armó el extractor de la 18 para sacar el humo de la mansarda. La estructura interior, tipo mansarda, no advertía de fuegos ni peligros para el resto de la casa, la que ya comenzaba a recibir los efectos del agua en la operaciones de extinción. Por ello, solicitó la presencia de un nuevo portaescalas al lugar para trabajar en el techo y abrir la cubierta. También se pidió la presencia de una ambulancia para atender a algunos bomberos que ya tenían problemas respiratorios debido al humo, que por su toxicidad complicaba incluso a quienes no participaban en las labores de extinción. Personal de servicio de la casa, funcionarios municipales, carabineros y los bomberos disponibles trabajaron para evacuar por completo la vivienda de sus muebles, ropas y hasta un piano de cola que estaba en perfecto estado. Los dueños de casa, además, conscientes de lo complejo de la operación, avalaron la idea de destechar por completo. Tras la llegada de Q8, que recibió órdenes de abrir el techo, se incorporó el Capitán 14, quien asumió el mando de las operaciones y minutos después llegó el 4º Comandante, quien personalmente trabajo tanto con los pitones en el techo como en el interior, ninguno de los cuales era capaz de detener el tóxico humo que nos hacía muy difícil el trabajo. De pie en el techo, el Capitán 18 dirige las operaciones de su Compañía: Dado que los fuegos ocultos permanecían sin ser extinguidos, el 4º Comandante procedió a dar la alarma de incendio a las 18.07 horas, y solicitó además la presencia de un tercer carro portaescalas, el Q 7, para seguir abriendo la cubierta. Se ha dado la alarma. Todos operan sobre la cubierta. Dada la alarma, y con un trabajo intensivo en el techo, que implicó abrir las cubiertas de una sección importante de la casa, el fuego quedó completamente extinguido cerca de las 20 horas. A esa altura la cascada del H18 ya no tenía aire, por lo que H4 fue derivado al lugar para cumplir el mismo trabajo. El incendio se dio por terminado a las 20.06, pero nosotros continuamos trabajando junto a 15 y 20 Compañías, hasta que nos retiramos a las 21.08, después de haber trabajado cinco horas y media con 22 Dieciochinos. Análisis técnico del Incendio ¿Cuáles fueron las variables que hicieron tan complejo el trabajo? Básicamente consideramos dos dificultades esenciales: - El fuego no se mostró nunca - El tipo de estructura de techo El fuego se hizo visible al comienzo y nunca más. La revisión final nos permitió observar la integridad de la estructura interior, donde el área aledaña al fuego estaba dañada. El resto estaba sin problemas, aunque la cumbrera denotaba que el fuego había carbonizado todo el largo de ella. La estructura del techo era muy singular. El cielo era de madera y con gran altura desde la loza del segundo piso (3,5 a 4 metros). Después de esta capa de madera, el cielo estaba recubierto por un fieltro aislante. La siguiente capa estaba constituida por poliestireno expandido entre costanera y costanera. Sobre el poliestireno había una nueva capa de fieltro. Adosado al fieltro se encontraba una plancha de OSB, asegurada a las costaneras. Sobre el panel OSB estaban las tejas asfálticas. Este verdadero sándwich térmico hizo que el calor se mantuviera en el interior ya que era prácticamente imposible que saliera hacia el exterior. Pequeñas aperturas en su interior permitieron una combustión lenta y su difusión hacia la cumbrera, cuyo menor aislamiento permitió al fuego desplazarse horizontalmente a través de la casa completa. Aparentemente el origen del fuego estuvo en la instalación de un material asfáltico que sella el encuentro entre las canaletas y las tejas asfálticas. Su aplicación se hace calentando con soplete el material para luego desplegarlo sobre la superficie. Los trabajos habían comenzado dos días antes, lo que permite suponer que hubo una combustión lenta que comenzó en la parte baja del techo hasta llegar a la cumbrera. Desde allí se deslazó a la zona de los ventanales de la mansarda, único lugar no sellado del techo y a través del cual podía entrar oxígeno y desatar una combustión más completa, que fue lo que originó la llamada a bomberos. Conclusiones El uso más masivo de este tipo de aislamiento obligará en el futuro a trabajar más intensamente en las labores de desteche, muy posiblemente con motosierras o esmeriles angulares dotados de discos grandes, dado que el fuego en forma de combustión incompleta, se oculta entre los paneles y no basta con abrir el techo, conectando interior y exterior de la casa. Más bien hay que descascarar la cubierta, despojándola de su aislamiento térmico y de esa manera, llegar al meollo del asunto. (ver fotos 4 y 5). Bomberos de la 7ª cortan la cubierta para llegar a lo quemado. La gran cantidad de agua utilizada no fue eficiente, debido a que por el sistema constructivo del techo, los pitones tenían alcance limitado apenas a la zona donde estaban operando. En el incendio del Parque Arauco ya se tuvo un análisis similar y a menos de una semana, volvimos a vivir la misma experiencia. Hay que estar preparados.
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