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Marzo 26, 2004 Un enemigo no siempre conocidoSugestión ColectivaPor Andrés Maggio
Cámaras, fotos, llanto, gritos, sirenas y desmayos.
Esta semana fuimos testigos a través de los noticieros, de como un olor desconocido en el ambiente, motivó la evacuación de unas 1.500 alumnas de un colegio. Las instituciones que concurrieron al lugar, no detectaron la presencia de contaminante alguno, sin embargo, cerca de 70 jóvenes fueron derivadas a centros hospitalarios, con desmayos, mareos y nauseas. Un escenario caótico, que debería hacer que muchos nos cuestionemos los procedimientos utilizados.
Al margen de los resultados médicos y los diferentes informes de este incidente, asumimos que algo provocó el malestar de un grupo muy pequeño de alumnas. Esto sumado al mal olor que emanaba de un ducto cercano, a la relación afectiva entre compañeras y por sobre todo, a la falta de comunicaciones claras respecto a lo que pasaba, a la falta de liderazgo y a la poca familiaridad en los procesos de evacuación, es que se fue preparando el terreno para desatar un episodio de histeria colectiva, que sin duda, será interesante alimento de estudios psicológicos y sociológicos en el corto y mediano plazo.
En mi opinión, bomberos también debe sacar conclusiones de esta experiencia. Si bien en esta oportunidad nos encontramos con el fenómeno en pleno desarrollo, han habido otros casos en que este proceso se inicia después de que bomberos ya se encuentra en el lugar y en donde la cantidad de pacientes afectados por histeria, es muy superior a los realmente afectados por la emergencia.
Se deben repasar los procedimientos, o mejor dicho, asegurarnos de que todos los cumplan. Recordemos que los procedimientos entre otras cosas, son establecidos para desarrollar una respuesta estándar a determinadas situaciones, sin que las decisiones iniciales pasen por los criterios o conocimientos de quienes se encuentran en el lugar.
Hace unos años atrás, acudimos a un llamado Hazmat en un gran supermercado de la comuna de Vitacura. Rápidamente se determinó que se trataba de un gas refrigerante (R22) no tóxico, proveniente de un escape del sistema de cañerías que alimentaban las máquinas frigoríficas del local. A lo hora de la emergencia había muy poco público, sin embargo, gran parte de los empleados estaban en sus puestos de trabajo.
Al darse la alarma, los empleados salieron ordenadamente del local y esperaron en la vereda del frente a que todo pasara. Bomberos dirigió sus esfuerzos al control del escape y al proceso de ventilación del local. Nada hacía presagiar lo que se nos venía.
El repentino malestar de una de las empleadas del local, obligó a nuestro personal a darle asistencia, mientras llegaba la ambulancia. 10 minutos después, teníamos a una veintena de personas tendidas en el césped, con fuertes malestares que obligaron al despliegue de recursos adicionales.
La Psicología de Emergencias es un tema profundo que no podemos abarcar en este breve artículo, pero quise llamar la atención y ojalá generar la inquietud al interior de nuestros Cuerpos, de tal forma de que cada uno de nosotros estemos más preparados para evitar una situación como ésta.
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